Pueblo

Los vecinos interesados en fundar un pueblo debían otorgarle el poder a una o más personas que los representarían ante el gobernador y vice-patrono real. Esta persona podía autorizar la fundación y la constitución de una parroquia. Los poderdantes debían ser mayoría en un territorio y mayor de diez. Una vez promovido el expediente el gobernador designaba un capitán poblador que tendría la representación de los vecinos y uno o más delegados generalmente miembros de los cabildos vecinos para que recibieran las pruebas. Se debía probar que el vecindario se encontraba muy alejado de la iglesia por lo que ha sus pobladores se les hacía difícil recibir los sacramentos y los servicios municipales. Generalmente se demostraba la ausencia de caminos o puentes o el mal estado de los existentes. Si era aprobada la solicitud exigía a los vecinos que deslindara el territorio del nuevo municipio y construyera ciertas obras municipales que incluían: una iglesia y casa del cura, la Casa del Rey, una carnicería, cercar un área para cementerio y reservar terrenos para la plaza y ejidos. Se esperaba que los vecinos cubrieran la construcción de estas obras mediante derramas. Usualmente algún propietario donaba los terrenos necesarios para la fundación. Una vez satisfechas las exigencias el gobernador autorizaba la fundacion y la creación de una parroquia y designaba un teniente de guerra que era generalmente el mismo capitán poblador.

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