Arturo Alfonso Schomburg

Arturo Alfonso Schomburg

Arturo Alfonso Schomburg es una figura prominente en la historia de la comunidad afroamericana en Estados Unidos, pero bastante desconocida entre los puertorriqueños de la Isla. Esto a pesar de su destacada participación en el movimiento separatista antillano de fines del siglo XIX, que desde Nueva York luchó por la independencia de Cuba y Puerto Rico del régimen colonial español. Aún antes de su muerte en 1938, el Schomburg Center for Research on Black Culture, institución afiliada al sistema de bibliotecas de la ciudad de Nueva York, se había convertido en uno de los archivos principales de documentos relacionados con la experiencia de las diásporas africanas en diferentes partes del mundo. Esta valiosa e impresionante colección de libros y documentos sobre la historia del negro, recopilados a través de los años por este bibliófilo puertorriqueño, le ha servido a investigadores y estudiantes de punto de entrada para el estudio de una herencia africana que tradicionalmente ha sido minimizada o ignorada en las historias nacionales de numerosos países, incluyendo a Puerto Rico.

Hijo natural de una negra de oficio de lavandera nacida en la isla de St. Thomas, y de un comerciante de origen alemán residente en Puerto Rico, Schomburg nació en la ciudad de San Juan. Se conoce muy poco de su niñez en Puerto Rico y en St. Thomas, pero sabemos que ya en su vida adulta, gustaba contar una historia en particular sobre su niñez que le ayudó a despertar conciencia sobre el prejuicio racial en la Isla. En una ocasión, uno de sus maestros afirmó en clase que los negros no tenían historia, ni héroes de quienes estar orgullosos. Esta actitud de menosprecio de su maestro hacia la raza negra le sirvió de inspiración al joven Schomburg en su futura empresa de búsqueda y rescate de documentos relacionados con la historia y la cultura de las poblaciones negras. Schomburg se convirtió en un bibliófilo entusiasta y dedicó una gran parte de su vida adulta a coleccionar libros, documentos, ilustraciones, y otras fuentes de información sobre las diásporas africanas.

Antes de emigrar a Estados Unidos en 1891, Schomburg trabajó como tipógrafo en una imprenta capitalina lo que le permitió relacionarse con los círculos artesanales de la época y entablar amistad con otros tipógrafos y con algunos tabaqueros, un sector obrero autodidacta que se distinguía por su alto nivel de conciencia social y política. Al llegar a Nueva York, Schomburg llevaba cartas de introducción que de inmediato le ayudaron a ponerse en contacto con el grupo de tabaqueros cubanos y puertorriqueños que trabajaban en esa ciudad, muchos de ellos afiliados al movimiento separatista antillano.

En la metrópoli neoyorquina, Schomburg estudió de noche hasta recibir su diploma de escuela superior, mientras que durante el día se ganaba el sustento ejerciendo diferentes oficios serviles. Trabajó como ascensorista, botones, y también en una imprenta. A pesar de que siempre deseó cursar estudios universitarios y convertirse en abogado, su trasfondo racial mulato, las barreras raciales y el sistema segregacionista que predominaban en la sociedad estadounidense durante esos años, y sus limitados recursos económicos no le permitieron continuar sus estudios.

Schomburg pasó la mayor parte de la década de 1890 colaborando con el movimiento separatista antillano en Nueva York, junto a otros patriotas puertorriqueños. Contó con la ayuda de Sotero Figueroa y Pachín Marín en la fundación del Club Borinquen, el primero de varias organizaciones similares que surgieron durante esa época, dedicadas a promover la participación puertorriqueña en las luchas por la independencia de las islas. También fue secretario del Club Dos Antillas, otra de esas organizaciones. Devoto de la masonería, perteneció a la Logia El Sol de Cuba y, años más tarde, se involucró de lleno en las actividades del movimiento masónico afroamericano.

Schomburg (de pie) en la Biblioteca de Nueva York

Schomburg (de pie) en la Biblioteca de Nueva York

La Guerra Hispanoamericana (o Hispano-cubana-americana) de 1898, descarriló los sueños de libertad de los separatistas antillanos. Después de la invasión estadounidense de Cuba y Puerto Rico, muchos de ellos regresaron a sus respectivas patrias, mientras otros se quedaron viviendo en el exilio. En la vida de Schomburg, estos años representan un creciente distanciamiento de la comunidad puertorriqueña y un acercamiento a la comunidad afroamericana y a sus raíces negras. Durante este periodo, se casa con una afroamericana, anglicaniza su nombre (de Arturo a Arthur), y se muda al sector negro del barrio de Harlem. Allí entabla amistades de largos años con figuras prominentes del mundo intelectual y artístico afroamericano y caribeño, y se une al movimiento panafricano que influye los trabajos de las personalidades más destacadas del movimiento cultural y artístico negro conocido como el Renacimiento de Harlem (Harlem Renaissance); movimiento que comienza poco después de la Primera Guerra Mundial y florece durante la década de 1920.

Entre 1906 y 1929, Schomburg trabajó en el Bankers Trust Company, primero como mensajero y años más tarde como supervisor de la sección de correspondencia internacional. Pero su verdadera pasión fue su labor de coleccionista y su rol de promotor fervoroso de todo lo relacionado con el estudio de las contribuciones de los negros a la historia de la humanidad. Logró realizar esta empresa usando sus modestos ingresos para financiar viajes de investigación a archivos y bibliotecas, y para la compra de libros y documentos. El fervor con que Schomburg valoró su herencia africana y acumuló su abundante colección de libros y documentos le llevaron a fundar el Negro Society for Historical Research en 1911 y contribuyeron a su elección como Presidente del American Negro Academy en 1922. Vendió su colección a la Biblioteca de Nueva York en 1926 y por muchos años trabajó para esta institución.

Schomburg no fue un escritor prolífico. La mayoría de sus escritos son artículos periodísticos o ensayos breves en revistas académicas. Su conocido ensayo, “The Negro Digs Up His Past”, destaca la necesidad de recobrar y documentar la herencia africana y hace un llamado al establecimiento de una cátedra universitaria en la historia del negro en una de las prestigiosas universidades estadounidenses. De manera que a Schomburg se le considera un precursor de los programas de estudios afroamericanos que surgieron en universidades estadounidenses durante las décadas de 1960 y 70. Su ensayo, “Juan Latino”, pertenece a una serie de bocetos biográficos de artistas negros de origen hispano a los cuales Schomburg rinde homenaje, además de reconocer su importancia para su más abarcadora labor de rescate del legado histórico de los negros; una población a la que las fuerzas del racismo y el prejuicio social le han negado su merecido lugar en la historia.

 

 

 

Autor: Dra. Edna Acosta Bel
Publicado: 11 de septiembre de 2014.

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