Tortuga conocida como 'peje blanco'

Tortuga conocida como ‘peje blanco’

Introducción
Las tortugas marinas surgieron hace alrededor de 200 millones de años y sobrevivieron a drásticos cambios que ocurrieron en la Tierra. Con la llegada del hombre moderno, las poblaciones de este grupo de animales han sido sobre utilizadas a tal punto que hoy día están en peligro de desaparecer en casi todo el mundo.

En Puerto Rico existen muy pocas áreas de anidaje ya que la mano del hombre ha intervenido destruyendo sus nidos en el afán de obtener sus huevos. De las pocas tortugas que suben a nuestras playas a anidar, la mayoría son capturadas alrededor de nuestras aguas Para satisfacer un creciente mercado negro. Las pocas áreas de anidaje que aún nos quedan siguen desapareciendo a consecuencia de las construcciones de urbanizaciones, industrias y complejos turísticos en la zona costanera de Puerto Rico.

¿Cuáles son las especies de tortugas más comunes en Puerto Rico?

Las especies más comunes que se encuentran en Puerto Rico son el carey de concha (Eretmochelys imbricata), el peje blanco (Chelonia mvdas) y el tinglar (Dermochelys coriacea), ésta última en realidad no permanece todo el año en nuestras aguas y solamente nos visitan en verano.

Carey de Concha (Eretmochelys imbricada)- La tortuga Carey es la más hermosa de las tortugas marinas. Su caparazón duro, llamado concha, está formado por placas de color café oscuro o café y amarillo ámbar. Estas placas están sobrepuestas en la misma forma que las tejas de un techo. El caparazón inferior se llama plastrón o peto y es de color amarillo. La piel de la cabeza y de las aletas tiene manchas color café rodeadas de amarillo. Esta tortuga de mar mide un poco menos de 1 metro de largo y pesa algo más de 45 kilogramos. Las tortugas marinas y terrestres, son reptiles; poseen pulmones y respiran aire. Aunque las tortugas marinas pueden contener la respiración durante varios minutos, deben subir a la superficie para respirar. Las tortugas carey viven alrededor de los arrecifes de coral donde se alimentan de esponjas, gusanos de mar, peces, caracoles y cangrejos.

Peje Blanco (Chelonia mydas)- Cuando Cristóbal Colón descubrió el Nuevo Mundo, habían miles de estas tortugas en el Mar Caribe y actualmente son muy pocas las que existen, disminuyendo la cantidad de individuos a través del tiempo. Colón y otros exploradores, comerciantes, colonizadores y piratas que más tarde siguieron su huella, pronto se dieron cuenta de que esta especie de tortuga tenía un sabor muy agradable lo que hizo ser un plato exquisito en la mesa de muchos. Hoy día después de cientos de años, el Peje Blanco todavía es perseguido y cazado para ser consumido.

El Peje Blanco es de color café, crece más de 1 metro de largo y a menudo puede llegar a pesar sobre 140 kilogramos; se alimenta de hierbas marinas en lechos cerca de la costa. En aquellos tiempos los marineros capturaban con facilidad al dócil animal y le daban vuelta quedando sobre el caparazón, inmovilizándola para facilitar el trabajo, con el propósito de mantenerla a bordo de los barcos para matarla cuando necesitaran carne fresca.

El Tinglar (Dermochelys coriacea)- El Tinglar o Fanduca es la tortuga marina más grande que existe en la actualidad. Puede llegar a medir 2.4 metros de largo y pesar 675 kilogramos. Su color predominante es negro con manchas blancas. El Tinglar es la única tortuga marina que no posee un caparazón duro. En su lugar está protegida por una piel coriácea en la que aparecen siete quillas longitudinales. El Tinglar es un animal nómada por excelencia; sus enormes aletas delanteras le sirven para recorrer miles de kilómetros. Puede hacer su nido a lo largo de la costa norte de América del Sur y de ahí nadar hacia el Norte, siguiendo la cálida corriente del Golfo, a lo largo de la costa oriental de América del Norte. Ha sido vista alimentándose en lugares tan lejanos como Nueva Escocia, en Canadá. Su alimento favorito es un tipo de medusa que la mayoría de los animales tratan de evitar; el sifonóforo o medusa venenosa. Como todas las tortugas de mar, el Tinglar no tiene dientes y usa, en vez de ellos, su fuerte y afilado pico para alimentarse.

Tinglar en la playa de Humacao

Tinglar en la playa de Humacao

¿Qué es el proyecto criadero de tortugas marinas, y que medidas ofrece para el manejo de este recurso?

Desde el año 1986, un grupo de biólogos de la División de Reservas y Refugios del Departamento de Recursos Naturales y Ambientales de Puerto Rico, preocupados sobre el futuro de las tortugas marinas de nuestra Isla, se dieron a la tarea de establecer un proyecto de conservación e investigación científica. Cada año entre los meses de marzo a noviembre, los cuales abarcan la temporada de anidaje para el Tinglar y el Carey de Concha, personal del proyecto llevan a cabo patrullajes matutinos en las playas de: Piñones, Humacao y Luquillo, en busca de las características huellas que dejan las tortugas al subir hacia la playa a anidar. Una vez identificada el área de anidaje se evalúa si el nido corre peligro de ser saqueado o destruido por la erosión, si es así, se procede a extraer a mano la camada de huevos que como regla general sobrepasa la cantidad de cien. Una vez colocados en un envase de polietileno con un poco de arena húmeda éstos son transportados a un criadero totalmente protegido de cualquier cosa que amenace con dañarlos y se colocan en excavaciones o nidos artificiales con forma y medidas casi idénticas a las hechas por la tortuga adulta simulando así el nido natural donde fueron colectados. Luego de unos sesenta días de incubación emergen las tortuguitas, diez son tomadas como muestra representativa de cada nido las cuales son pesadas y medidas, una vez se finaliza con este proceso se cuentan todas las nacidas para calcular el éxito reproductivo el cual es una relación entre huevos sembrados y tortugas nacidas. Luego se liberan cerca de la zona de rompientes permitiéndoles recorrer un tramo de la playa antes de su entrada al mar. Esto disminuye posibles perturbaciones en su proceso de impronta o recuerdo de su playa natal para que cuando sean adultas vuelvan a esa misma playa para anidar.

Todas las especies de tortugas marinas tienden a llevar a cabo el proceso de anidaje más de una vez en una misma temporada, en promedio unas seis veces. Luego del primer anidaje de una tortuga se espera un intervalo de nueve a quince días dependiendo de la especie para que el personal del proyecto, junto a grupos de voluntarios, recorran durante la noche el área donde se encuentran estas tortugas con el propósito de presenciar el anidamiento, protegerlas, marcarlas, medirlas, colectar los huevos para su traslado al criadero, y recopilar información biológica de carácter cuantitativo.

Desde el establecimiento del proyecto una cantidad considerable de nueva información concerniente a la situación actual, historia natural y playas de anidaje ha sido recopilada. Un total de más de 3,000 neonatos incubados y protegidos en el criadero han sido liberados al mar durante los últimos tres años. También se logra establecer un agresivo programa educativo divulgando la situación actual de las poblaciones y la importancia de su conservación.

Es importante proteger a las tortugas marinas no solamente porque son un importante componente de la vide marina, sino que también son parte de nuestra herencia cultural, conservémosla.

Si usted es testigo de tales eventos;
° Desove de tortugas marinas.
° Restos de tortugas marinas.
° Pesca ilegal de tortugas marinas.
° Nacimiento de tortuguitas

Favor de comunicarse con:
1. División de Reservas y Refugios . . . . . . . .. ……. ….. 724-2816
2. Refugio de Vida Silvestre de Humacao . . . . . . . . . …..852-6088
3. Biólogo Residente Bosque de Piñones . . …….. . . …..791-7750
4. Cuerpo de Vigilantes . . . . . . . . . . . . ……………. …..722-1488/722-4991
5. Programa de Manejo de la Zona Costanera de Puerto Rico……725-1155
Autor: Grupo Editorial EPRL
Publicado: 4 de septiembre de 2014.

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