Busto en honor a José P.H. Hernández

Busto en honor a José P.H. Hernández

Poeta modernista cuya obra presenta aspectos líricos románticos. Cultiva los temas del amor, la naturaleza y la muerte. En su poesía, se destaca el uso de los arcaísmos, los neologismos, la hipérbole y el dominio de la métrica eneasílaba.

José Polonio Hernández Hernández nació en Hatillo el 22 de mayo de 1892. En este municipio cursó sus estudios elementales y parte de los superiores. También, allí estudió música con los maestros Manuel A. Lacomba y Tomás Millán. Practicó la flauta y el bombardino, siendo este último su instrumento musical. Como intérprete, se trasladó a San Juan en 1907 junto con una banda musical.

En San Juan, terminó la escuela superior y tomó lecciones de francés, inglés, latín y griego. Sus primeros versos datan de esta época, dedicados, mayormente a la que sería más tarde su esposa, Carmen Sánchez. Asistió a las tertulias literarias de otros poetas como Evaristo Ribera Chevremont y Luis Llorens Torres, interesados en la poética modernista rubendariana.

Obtuvo el título de cirujano menor, pues su interés en estudiar medicina se vio truncado por falta de recursos económicos. En 1912, se graduó de farmacéutico y en 1913 se trasladó a Corozal. Posteriormente, se estableció en su pueblo natal de Hatillo, donde ejerció como farmacéutico y cirujano menor en la Farmacia Hernández. También, dirigió la banda musical de Hatillo. En 1914, contrajo nupcias con Carmen Sánchez y, unos años más tarde, se mudó a Río Grande donde nacieron sus tres hijos. Tras la muerte, en 1919 de José Polonio, uno de sus hijos, incorporó el tema de la muerte a su obra.

Su poética se inclina hacia el simbolismo, en la que predomina la mirada hacia el interior del poeta, más que el escapismo hacia los lugares exóticos. Su obra, también, anuncia las vanguardias de la segunda década del siglo XX, ya que revela la búsqueda de nuevas formas de expresión como la incorporación en los versos de interpretaciones acústicas de base onomatopéyica que recogerá el diepalismo, primer movimiento de vanguardia puertorriqueño iniciado en 1921.

Produjo numerosos poemas, unos cincuenta, dispersos en revistas y periódicos. Publicó, además, dos libros: Coplas de la vereda (1919), primer poemario en donde se revela su sencillez poética y una fina melancolía que permeará toda su obra, y El último combate (1921), prologado por Juan Vicente Rafael –Padre Rivera- en el que se refleja un tono de angustia más intenso e intimista. Un tercer poemario, El páramo de los petreles, se extravió en manos del poeta español Francisco Villaespesa, quien iba a prologarlo y publicarlo en España.

Póstumamente, se publicó Cantos de la Sierra (1925), poemario que recoge los mejores poemas del autor, entre los cuales se incluye el más conocido, el madrigal “A unos ojos astrales”, de métrica y ritmo propiamente modernistas. En 1936, la revista Alma Latina recoge sus poemas dispersos y los publica en un número dedicado al poeta.

La lírica de José P.H. Hernández abarca los temas del dolor, la muerte, la belleza y la naturaleza. Al ser intimista, carece de elementos geográficos precisos, es decir, sus descripciones no aluden a ningún lugar, sino a un estado de ensoñación, vana esperanza y triste melancolía. En sus poemas, demuestra un gran dominio del lenguaje, la técnica del simbolismo y una perfección métrica que permite la fluidez rítmica en la lectura de los poemas.

Tras sufrir tuberculosis por tres años, murió en Río Grande el 2 de abril de 1922.

 

 

 

Autor: Grupo Editorial EPRL
Publicado: 16 de septiembre de 2014.

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