Máscara de coco

Máscara de coco

Las máscaras son expresiones artísticas muy conocidas entre las artes populares puertorriqueñas. En Puerto Rico las máscaras se distinguen por sus marcados elementos hispanos, ya que se originan de las fiestas tradicionales, por lo general, católicas. Otros elementos como los propios de la cultura africana también forman parte de los rasgos distintivos de éstas.

Cuando los colonos españoles se asentaron en Puerto Rico, trajeron consigo su religión católica y las fiestas relacionadas a ésta, tales como las fiestas de los santos, los carnavales, las promesas y las procesiones. Durante estas celebraciones, las personas se disfrazaban de diferentes personajes históricos, figuras religiosas o de animales. La máscara era parte integral de estos disfraces ya que completaban la transformación del enmascarado en el personaje al que estaba representando. Las máscaras que se utilizaban para dichas celebraciones se construían de coco o papel.

Las máscaras típicas de la cultura africana también guardaban relación con diversos rituales y prácticas religiosas de la población negra que llegó a la Isla para servir como esclavos o cimarrones. Las mismas se construían de madera y representaban a diferentes personajes mitológicos y del reino animal. Sin embargo, la esclavitud le impuso a los negros la fe cristiana y, por ende, le prohibió practicar sus antiguas creencias religiosas. Ante esta realidad, éstos buscaron maneras de incorporar aspectos de su cultura en las celebraciones de la religión que se les había impuesto.

Este sincretismo de costumbres españolas y africanas está presente en las máscaras utilizadas mayormente en las festividades de los pueblos costeros, debido a que la mayor parte de los asentamientos de negros esclavos y libertos se concentraban en esta región. Un ejemplo de esto está presente en Loíza, un pueblo costero ubicado en el área noreste de la Isla, donde se celebra la Fiesta de Santiago Apóstol, la cual es una variante de la representación católica de moros y cristianos. El origen de esta fiesta loiceña es incierto. Se especula que la devoción a Santiago se arraigó tan firmemente en Loíza debido a que la representación tradicional de este santo como un guerrero montado a caballo se asoció con imágenes similares de Changó, dios yoruba de la guerra y el trueno. Otros estudiosos consideran que, a pesar de que Santiago, que a su vez, es el patrón de España, representa al defensor de la fe cristiana en la lucha contra los moros, la imagen de este santo se ha interpretado en Puerto Rico, al igual que en otros lugares de Latinoamérica, como un guerrero libertador.

Los dos tipos principales de máscaras utilizadas durante las Fiestas de Santiago Apóstol son la del caballero y la del vejigante. La figura del caballero representa al cristiano que lucha contra los moros y lleva una máscara hecha de tela metálica en la que se pinta un rostro de facciones europeas. La máscara del vejigante es la más elaborada y llamativa de las que se utilizan en estas fiestas. Se cree que este personaje se basa en los personajes de la mojiganga, que era una fiesta pública en España en la que se utilizaban disfraces de diablos o animales. Los vejigantes representan a los diablillos, a los moros, y hacen travesuras y asustan a la gente. Su nombre se deriva de vejiga, ya que estos personajes llevaban vejigas infladas con las que asustaban al público. Las máscaras de vejigante se construyen de corteza de coco y están pintadas de diversos colores brillantes. La influencia africana está presente en las máscaras de los vejigantes, pues las facciones presentan rasgos faciales de la raza africana: labios gruesos y narices anchas.

Ante la variedad cultural y racial de la Isla, las máscaras, así como la mayoría de las manifestaciones culturales, adoptaron características propias del País. Un ejemplo de estas fiestas o celebraciones que guarda vigencia hasta nuestros días también lo es el Festival de Máscaras de Hatillo, pueblo ubicado en la costa norte de Puerto Rico. Esta celebración se relaciona a la festividad de la religión católica conocida como el Día de los Santos Inocentes celebrado el 28 de diciembre. En la misma se recuerda la matanza de inocentes ordenada por el rey Herodes, para así evitar la llegada de un nuevo rey a Jerusalén. En este pueblo la celebración de esta fiesta ha tomado un giro particular. Tradicionalmente, los niños vestidos de inocentes con un gorro construido de yagua o cartón, la cara pintada con algún colorante y cruces pintadas en la frente y las mejillas, salían el 27 de diciembre e iban de casa en casa pidiendo dinero o dulces. Los enmascarados salen el día después y representan a los soldados que persiguieron a los niños. En un principio las máscaras de los caballeros eran grotescas y se construían de cartón o higüera y sus respectivos disfraces no eran más que harapos. En la actualidad, las máscaras se construyen de tela metálica en las que se pintan los rasgos faciales del soldado, parecidas a las máscaras de caballeros de las Fiestas de Santiago Apóstol en Loíza, y los disfraces son mucho más elaborados.

Además de ser utilizadas en fiestas y carnavales, las máscaras se han convertido en una de las creaciones más populares de los artesanos puertorriqueños. No sólo se elaboran de la manera tradicional, sino que se reproducen en otros medios, como en cerámica, serigrafías y pinturas.

Referencias:

Salazar, Norma. “Orígenes de nuestra máscara” Las máscaras en nuestra cultura, San Juan, Fundación Puertorriqueña de las Humanidades, 1992.

Colección Puertorriqueña, Universidad de Puerto Rico.
Autor: Grupo Editorial EPRL
Publicado: 9 de septiembre de 2014.

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