Portada Puerto Rico en el mundo

Portada Puerto Rico en el mundo

Los Estados no están aislados en el mundo. No son un agregado de unidades inconexas. Por el contrario, se aglutinan en organizaciones para diversos fines. Estas organizaciones de Estados a su vez, interactúan con organizaciones privadas, no gu­bernamentales que, aunque operan a nivel mundial, como la Cruz Roja y otras corporaciones multinacio­nales, no están controladas ni compuestas por Estados particulares. (Hay también agrupaciones informales de Estados como el llamado G8, que es tan sólo una reunión anual de líderes de los países más industrializados para atender asuntos de interés común).

En términos generales, las organizaciones interna­cionales organizan algunos asuntos entre naciones, mediante criterios, normas y acciones conjuntas que acuerdan las partes. De ahí que se hable de un sis­tema internacional. Bajo este sistema, cada unidad estatal, cada Estado-nación, retiene su soberanía y participa en acuerdos de forma voluntaria. Las ins­tituciones supranacionales, en cambio, son aquellas en las cuales algunos Estados depositan parte de su soberanía, sea por acuerdo formal, consentimiento pragmático o sumisión. Su nombre se deriva del poder que ejercen sobre los estados particulares y el sistema internacional, estableciendo su propia política e imponiendo una normativa que queda fuera (por encima) del marco legal y político de los Estados. Cuando hablamos de economía global, nos referimos a una actividad multinacional, que aunque pueda in­cluir acuerdos internacionales, se apoya cada vez más en acciones que quedan fuera de las políticas y las reglamentaciones de los Estados nacionales. La Unión Europea, por ejemplo, es un ejemplo de una gran confederación supranacional. La economía global, en cambio, se ha organizado en un plano de menor formalidad, aunque se encamina, cada vez con más fuerza, hacia la creación de instituciones y códigos legales propios.

Organizaciones internacionales y supranacionales

Organizaciones internacionales y supranacionales

Las Naciones Unidas, establecida en 1945 bajo el auspicio de las naciones vencedoras en la Segunda Guerra Mundial, tiene el propósito explícito de promover la paz; es decir, el orden y la estabilidad de las relaciones entre Estados nacionales. Sus estructuras internas principales son la Asamblea General y el Consejo de Seguridad, el Consejo Económico y Social y la Corte Internacional de justicia.

La Asamblea General se compone de representantes de todos los Estados miembro y cada Estado tiene dere­cho a un voto. Se reúne en sesiones anuales y en sesio­nes especiales cuando son convocadas por el Consejo de Seguridad o por la mayoría de sus miembros.

El Consejo de Seguridad consiste de 15 miembros, cinco de los cuales son permanentes: Rusia, Estados Unidos, Inglaterra, China y Francia. Los restantes diez son electos por la Asamblea General a términos de dos años. Los miembros permanentes del Consejo son los vencedores en la Segunda Guerra Mundial, además de China. El Consejo tiene la responsabilidad primaria dentro de la ONU de contribuir al manteni­miento de la paz y la seguridad y puede investigar cualquier disputa que las amenace.

Organizaciones internacionales y supranacionales

Organizaciones internacionales y supranacionales

El Fondo Monetario Internacional surgió como re­sultado de la Conferencia Internacional de Economis­tas celebrada en Bretton Woods, Estados Unidos, en 1944. El propósito de esta conferencia fue establecer un nuevo orden económico global que se adecuara a las condiciones del mundo al concluir la Segunda Guerra Mundial, bajo el supuesto de que el capital no tiene nacionalidad. Como resultado de los acuerdos tomados en esta conferencia se crearon dos instituciones: el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM).

La función inicial del Fondo era proveer préstamos a naciones empobrecidas por la guerra, que necesita­ban estabilizar sus economías, de modo que no tu­viesen que devaluar sus monedas. Posteriormente el Fondo ha tornado otras funciones como la de contri­buir al financiamiento de la deuda de algunos países cuando estos, por diversas razones, ponen en peligro el repago de la misma; amenazando por consiguiente la estabilidad del sistema financiero mundial.

El Fondo Monetario Internacional se ha convertido en una organización porque condiciona los créditos que otorga a que los países receptores adopten po­líticas públicas dictadas por fondo, las cuales suelen incluir austeridad en el gasto público (gobiernos más reducidos), la apertura a los mercados mundiales mediante la derogación de medidas proteccionistas, la privatización de servicios públicos, la liberalización de leyes laborales y el apoyo, mediante apoyos directos e indirectos, a los sectores empresariales. A estos requisitos se les ha llamado la condicionalidad del Fondo. Estas medidas han sido protestadas por los sectores más desaventajados y por los que piensan que es necesario mantener algún grado de responsa­bilidad del Estado ante la economía para maximizar el desarrollo de los recursos nacionales y asegurar el bienestar social.

Banco Mundial

El Banco Mundial se estableció inicialmente para proveer fondos que contribuyeran a la recuperación de los países afectados por la Segunda Guerra Mun­dial, en particular, los países europeos. Eventual­mente sus funciones fueron reenfocadas para que el Banco financiara proyectos de desarrollo en los países del tercer mundo. El BM es también una organización controvertida. Se le ha acusado de apoyar proyectos ecológicamente dañinos o de propiciar la penetración de las economías de los países pobres por parte de las empresas multinacionales del Primer Mundo.

Estos debates relacionados con las funciones y efectos de las políticas depredadoras del Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial han provocado grandes protestas y confrontaciones especial­mente en las fechas y lugares en que se realizan las reuniones anuales de organizaciones contestatarias como el Foro Social Mundial.

Las corporaciones multinacionales son empresas con fines de lucro. Estas empresas están dispersas y aunque pueden tener un centro administrativo y gerencial en un país determinado (usualmente del Primer Mundo) sus operaciones de manufactura, producción y servicios se desplazan por todo el mundo. Lo que las induce a organizarse como entidades internacionales es el imperativo comercial de reducir costos y aumentar ganancias. Así aprovechan jurisdicciones donde abunda la mano de obra barata y donde se ofrecen ventajas contributivas jugosas a la inversión de capital. Las corporaciones multinaciona­les han crecido tanto que algunas tienen presupues­tos más grandes que los de muchos países.

Hay mucha especialización en las corporaciones mul­tinacionales y la tendencia es hacia la conglomeración para aprovechar ventajas de escala y de control vertical. Algunas empresas se dedican a extraer recursos natu­rales, como son las empresas petroleras o extractoras de cobre y otros minerales. Otras se dedican a elaborar productos con la materia prima extraída, mientras que otro sector se dedica a la distribución y venta de pro­ductos. También hay las que se dedican a vender servi­cios, como las aerolíneas, los bancos multinacionales o las empresas dedicadas a las telecomunicaciones.

Estas corporaciones son también objeto de grandes y frecuentes controversias. Desde el punto de vista del país donde tienen su centro de operaciones, se ha argumentado que estas empresas están dispuestas a mudar sus facilidades a cualquier lugar que ofrezca mayores economías, dejando en la calle, sin aviso, a cientos o miles de obreros. También se argumenta que estas em­presas influyen en las decisiones internas de los Estados mediante la práctica de la corrupción en contubernio con funcionarios y empresarios.

Desde el punto de vista de los países del Tercer Mun­do en los que estas empresas ubican muchas de sus operaciones, se argumenta que, aunque estas producen empleos, con frecuencia pagan salarios marginales sin contribuir a mejorar las condiciones de vida. Se argu­menta, además, que su hábito depredador ha tenido un impacto negativo sobre los recursos naturales, que compiten con ventajas indebidas en la economía local, que producen desequilibrios económicos y que ejercen influencias cuestionables en los procesos políticos.

Hemos podido constatar que la política fiscal del Estado puertorriqueño depende de la evaluación crediticia de una empresa supranacional, Standard & Poor, cuyas decisiones determinan los términos del flujo de capital financiero para nuestra obra pública. Esta situación de dependencia se debe más a nuestra subordinación al capital global, que a la relación política con Estados Unidos. Ante el poder de ese tipo de organización del capital global, el Estado luce impo­tente. Es la misma situación que se da en los países Estados independientes en vías de desarrollo, que no pueden desprenderse de las imposiciones de instituciones financieras como el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional (Este último debería llamarse, para ser más precisos, Fondo Monetario Supranacional.)

Europa

La Unión Europea, compuesta de 27 Es­tados miembros, busca integrar sus econo­mías, coordinar desarrollos sociales y pro­piciar la unión política de sus miembros. Su estructura permanente se compone del Consejo de la Unión, la Comisión Europea, el Parlamento Europeo y la Corte Europea de justicia.

Desde el 31 de diciembre de 1992 no hay restricciones en los movimientos de bienes, servicios, capitales, obreros y turistas den­tro de la Unión Europea. El bloque tiene po­líticas comunes en las áreas de agricultura, pesca e investigación nuclear, entre otras. Además se ha adoptado una moneda (el Euro), se ha tratado de coordinar una sola política exterior y se han establecido las bases de una defensa común.


Raúl Cotto Serrano
Profesor de Ciencias Políticas.
Facultad de Ciencias Sociales,
UPR Recinto de Río Piedras

 

Autor: Proyectos FPH
Publicado: 27 de septiembre de 2010.

Entradas relacionadas

Este artículo también está disponible en: English

Comente

La Fundación Puertorriqueña de las Humanidades agradece los comentarios constructivos que los lectores de la Enciclopedia de Puerto Rico nos quieran hacer. Por supuesto, estos comentarios son de la entera responsabilidad de sus respectivos autores.