La historia de Puerto Rico evidencia que durante la década de 1950, el gobierno del Partido Popular Democrático (PPD) apostó al desarrollo socioeconómico basado en la modernización y la industrialización. Los resultados del proceso, si bien encaminaron el derrotero económico, acentuaron el consumismo y la masificación del modelo modernista estadounidense.

Las autoridades gubernamentales vislumbraron un modelo de producción de bienes para la exportación y de aumento en el consumo poblacional. Primero impulsaron un proyecto de autonomía económica limitada y luego, entre los años 1944 y 1946, la búsqueda de capitales importados, con el objetivo de producir para la exportación al mercado de los Estados Unidos. La Operación Manos a la Obra, como se conoce, estaba sustentada por los incentivos económicos estatales para la industrialización de la isla.

En 1952, otro cambio entró en vigor, la Operación Estado Libre Asociado. Eran dos operaciones en marcha —Manos a la Obra y Estado Libre Asociado— con sus consecuencias drásticas para el pueblo puertorriqueño. Urgía la necesidad de crear un balance sociopolítico. Los desfases entre el desarrollo industrial, un mayor consumo de bienes, las aspiraciones políticas condicionadas por la relación con los Estados Unidos y el cultivo espiritual o cultural tenían que armonizarse. Para el gobiernos del PPD había llegado la hora de serenar al pueblo puertorriqueño, el cual había sido afectado por cambios vertiginosos. Vio la luz la Operación Serenidad como elemento equilibrador para dotar al pueblo de los instrumentos encaminados al desarrollo cultural, individual y colectivo. La propuesta buscaba paliar las consecuencias del proyecto político y económico consideradas como negativas o políticamente no convenientes.

Luis Muñoz Marín concebía esta operación como un ideario que pretendía lograr la serenidad de un pueblo en proceso de desarrollo socioeconómico y político sin precedentes. La generalización del proyecto llegó a ser una prioridad de su programa de gobierno. Tanto así, que al inicio del año 1960 ese partido consignó las metas de la Operación Serenidad adscritas a la búsqueda de un fin ulterior, que era crear un tipo de civilización de perfil socioeconómico industrializado capaz de valorar la cultura propia y la de otros países.

La Operación Serenidad fue un tema medular en aquellos tiempos. Significó el intento de abonar eficacia a la institucionalidad cultural a finales de la década de los años cincuenta y durante los dos cuatrienios siguientes. La División de Educación de la Comunidad (DIVEDCO), fundada por disposición de la Ley 372 del 14 de mayo de 1949, y el Instituto de Cultura Puertorriqueña, Ley número 89 del 21 de junio de 1955, fueron los pilares institucionales que posibilitaron las actividades eficaces de un ensayo para serenar al pueblo puertorriqueño en vías de desarrollo.

El objetivo principal de la DIVEDCO fue enseñar a los ciudadanos adultos de los pequeños grupos barriales y poblados, e incluso de las zonas urbanas, mediante diversos medios de comunicación. Se trataba de una educación popular básica. Produjo una serie de películas sobre temas tales como la higiene, la educación, las raíces culturales, campañas de alfabetización y democracia en la isla. La DIVEDCO contó con la participación de una gran diversidad de artistas e intelectuales puertorriqueños que protagonizaron el desarrollo de la política cultural de ese entonces. Esa instancia estatal ha sido considerada como uno de los esfuerzos de educación popular más originales en el Caribe y Latinoamérica.

Hasta el presente, el Instituto de Cultura Puertorriqueña ha fungido como el instrumento oficial de conservación, fomento y difusión del quehacer cultural puertorriqueño. No obstante, otras piezas integraron el retrato. La Autoridad de Comunicaciones de Puerto Rico, creada en 1942, jugó un rol de particular valor. Cabe mencionar que la radio pública, medio de comunicación vital para un país eminentemente rural, coadyuvó a comunicar el mensaje gubernamental. WIPR-Radio emitía noticias, música, comedias, drama, en fin, programación variada. Escuchar la radio significaba hacerse partícipe de la cultura. La Compañía de Fomento Industrial, asimismo, fue partícipe y albergó iniciativas como el Festival Casals de Puerto Rico, la Orquesta Sinfónica de Puerto Rico y el Conservatorio de Música del Puerto Rico. La extensión a otros municipios de las escuelas libres de música, legisladas en el año 1946, y la declaración de la Década de la Educación en 1960, sumaron esfuerzos adicionales.

En conclusión, la Operación Serenidad posibilitó las actividades de un ensayo inconcluso: equilibrar o estabilizar el derrotero político y económico pautado por el gobierno.
Autor: Martín Cruz Santos
Publicado: 11 de noviembre de 2015.

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