Jack Delano

Jack Delano

La producción cinematográfica de la División de Educación de la Comunidad (DIVEDCO) fue un foro de expresión importante para músicos y compositores puertorriqueños. Con sus filmes musicales, la DIVEDCO conservó y difundió la diversidad del acervo musical nacional, tanto en el género culto como en los renglones de música popular, urbana y campesina. En momentos en que la cultura puertorriqueña necesitó ser valorizada y apreciada, el cine de la DIVEDCO preservó lo mejor de nuestra música y sus intérpretes.

Los compositores principales: Délano, Veray, Campos Parsi

Durante la primera década de existencia de la DIVEDCO, tres compositores sientan las pautas de calidad e identidad cultural que ayudan a la efectividad de las películas: Jack Delano, Amaury Veray y Héctor Campos Parsi, quienes se integran a la DIVEDCO cuando están a punto de dar a luz las composiciones de género culto que formarán el repertorio identificado por Campos Parsi como “la Escuela Nacionalista Puertorriqueña”.

Delano se vincula con el proyecto gubernamental de producción de películas para propósitos educativos desde sus orígenes, cuando en 1946 se funda la División de Educación Visual, adscrita a la Administración de Parques y Recreos Públicos. La carencia de recursos fiscales y técnicos explica la sencillez de las bandas sonoras de las producciones de la División de Educación Visual, donde se usan pocos instrumentos musicales y en las que Delano hace arreglos de melodías del dominio público criollo, sobre todo canciones infantiles. De estas primeras partituras, sobresale la de la película Una gota de agua (1949), en la que Delano tomó motivos infantiles-sobre todo Mambrú se fue a la guerra-y preparó una simpática marcha infantil.

Al fundarse en propiedad la DIVEDCO como agencia autónoma-si bien adscrita al Departamento de Instrucción Pública, responde directamente al entonces gobernador Luis Muñoz Marín-con presupuesto y facilidades técnicas superiores, Delano tendrá la oportunidad de dirigir proyectos artísticamente más ambiciosos, lo que se refleja en las partituras. Los peloteros (1951), último de sus filmes para la DIVEDCO, no solamente es el primer largometraje de la División con un reparto numeroso y rodaje en localizaciones, sino que hace gala de una banda sonora mucho más compleja que la de filmes como Una gota de agua. El tema principal, escrito para instrumentos de viento y recurrente hasta el tenso punto culminante de la cinta, incluso cita los acordes iniciales de la popular canción de Roberto Cole Romance del campesino.

Antes de retirarse de la DIVEDCO, Delano toma dos iniciativas importantes: asciende a su asistente Amílcar Tirado al rango de director, y contrata a Amaury Veray como compositor. Tirado se inicia éxitosamente como cineasta con el drama Una voz en la montaña (1952), para el que Delano compone otro potpourri de canciones infantiles interpretadas por un acordeón, dándole a esta historia de un jíbaro que desea aprender a leer y escribir un aire de melancolía y optimismo, conforme la situación.

Veray comienza su aportación en la DIVEDCO con la partitura del segundo filme de Tirado, El puente (1953). Este trabajo-combinación hábil de melodías incidentales de corte clásico con canciones infantiles como Pase Misín-inicia el cuerpo de partituras más productivo de compositor alguno para la DIVEDCO. Veray compondrá música para siete filmes: El puente, Pedacito de tierra (1953), Doña Julia (1954), El de los cabos blancos (1955), Milagro en la montaña (1955), Mayo florido (1956) y La quiebra (1963), demostrando la versatilidad y el talento para sonorizar géneros tan diversos como el drama didáctico (Pedacito de tierra), la fantasía navideña (Milagro en la montaña) y la comedia costumbrista (La quiebra).

Clase aparte por su originalidad de concepto, Mayo florido-colaboración de los directores Willard van Dyke y Luis Maisonet con Veray-es un poema lírico audiovisual, con la elegante música ilustrando un hermoso montaje a color de flores, tanto capullos como plantas en pleno brote, cascadas y ríos con plantas acuáticas, culminando en la intervención de un trío de guitarras y voces interpretando la canción Mayo florido, cerrando con un plano del sol penetrando con sus rayos una barrera de hojas mientras las voces y guitarras dan punto final a la canción.

Al igual que Veray, Campos Parsi se integra a la DIVEDCO a su regreso de Europa, donde cursó estudios en música y composición clásica. Campos Parsi compone partituras para seis títulos: Modesta (1955), El secreto (1957), El cacique (1957), El yugo (1959), La noche de don Manuel (1963) y Geña la de Blas (1964).

Con Modesta, Campos Parsi experimenta con la integración de la música jíbara a la composición de una partitura de estructura tradicional; la secuencia en que se ilustra el correr del chisme de la agresión de Modesta contra su marido viene acompañada de una melodía que, con aires del seis chorreao, comenta ingeniosamente el medio de comunicación más veloz en nuestra cultura, el “bochinche”.

Héctor Campos Parsi

Héctor Campos Parsi

Desde el comienzo de la División de Educación Visual, José Raúl Ramírez trabajó como asistente de Délano, en lo que a música se refería, manejando tareas administrativas (contratación de músicos, coordinación de ensayos) como creativas. De hecho, Ramírez será el único de los trabajadores en materia de música que permanece trabajando en la DIVEDCO por más de veinte años. Ramírez compone música para cuatro películas: La voz del pueblo (1948), Las manos del hombre (1952), Ignacio (1956, en colaboración con Rafael Umpierre) y La casa de un amigo (1963). Pero la faceta más interesante de su trabajo tras el micrófono será la experimentación con música electrónica que lleva a cabo con Delano y el sonidista Héctor Moll durante los primeros años de la DIVEDCO. La presencia de la música electrónica es evidente en Juan Sin Seso (1957), filme de Luis Maisonet que nos presenta la alternativa fílmica más experimental en la DIVEDCO para prevenir al público sobre los efectos enajenantes de la publicidad y los medios masivos.
Para la década de los sesenta, cuando la DIVEDCO cambia el estilo de sus filmes hacia nortes más estéticos que educativos, colaboran otros compositores al acervo musical de la agencia, destacándose la labor de Lito Peña. Aunque sólo compone para dos filmes-El resplandor (1961) y La guardarraya (1964)-Peña impacta con el carácter dramático de sus partituras, sostenidas sobre un trasfondo de música popular más que de educación clásica. El resplandor sobresale con su impresionante fanfarria inicial de vientos y el uso inteligente de percusión africana que le da un toque poderoso a este drama de la esclavitud.
Completan esta relación de compositores dos talentos de temperamentos opuestos: Rafael Aponte Ledée, pionero de la música de vanguardia en la Isla, compuso la partitura del documental sobre los pacientes del Instituto Psicopedagógico La ronda incompleta (1966), y Luis Antonio Ramírez quien sonorizó poéticamente el filme de Amílcar Tirado La buena herencia (1967).
Los músicos y la divulgación
Cumpliendo con el propósito de enaltecer los valores patrios, la DIVEDCO produjo películas que documentan nuestra historia musical, contando en ocasiones con la participación de valores de la música puertorriqueña.
Trulla (1951), dirigida por Delano, será la primera película de la DIVEDCO en ocuparse de la música campesina. El corto cuenta con un reparto excepcional, en la plenitud de sus facultades: Chuíto el de Bayamón, la Calandria, Ramito, Maso Rivera, Don Felo y Toribio “el Rey del Güícharo”.

Siguiendo el patrón de Trulla, varios cortos musicales-casi todos hechos con motivo de las fiestas navideñas-retratan para la posteridad aspectos varios de la “música de tierra adentro” y la música popular. Sobresalen entre estas producciones Parranda campesina (1958), con la participación de Gala Hernández y su grupo y Juaniquillo, “el Cantor del Campo y del Pueblo”, Romance musical (1958), que ilustra la tradición de la controversia musical con un duelo de pretendientes cantando boleros como Obsesión y Silencio ante la presencia de la pretendida, Cantares de Navidad (1965), presentando al grupo de Leocadio Vizcarrondo, y Mensaje de Navidad (1971), con la Tuna Estudiantina de Cayey.

Uno de los filmes mejor recordados de la DIVEDCO retrata la historia y evolución de otro género de música popular, oriundo de las costas y de origen africano. En La plena (1957), Amílcar Tirado filma secuencias de intérpretes del ritmo en Ponce, en los bailes costeros, y presenta la fusión de géneros populares y cultos con la representación por Ballets de San Juan del ballet-plena de Amaury Veray Cuando las mujeres.

La “música culta” también es tema de divulgación para la DIVEDCO. La guitarra (1951) presenta al guitarrista clásico español Regino Sainz de la Maza interpretando piezas del repertorio clásico como Preludio Ensueño, de Francisco Tárraga, mientras que en Danzas puertorriqueñas (1956) José Raúl Ramírez explica el funcionamiento del órgano eléctrico y-anticipando su obra discográfica por más de cuarenta años-interpreta al órgano una selección de danzas, incluyendo Felices días de Morel Campos y Tus caricias de José Enrique Pedreira.

Amaury Veray pone en práctica su faceta de investigador e historiador de la música en Puerto Rico con la redacción del libreto del corto Elisa Tavárez (1956), que muestra a la distinguida pianista de conciertos junto a sus estudiantes. Augusto Rodríguez participa como arreglista y dirigiendo al Coro de la Universidad de Puerto Rico en la banda sonora de dos filmes de Amílcar Tirado. Santero (1956) cuenta con una impresionante interpretación del Coro de piezas del género sacro como Adoramus te Christi, Agnus Dei y Contigo Santa María, y El contemplado (1958) presenta vistas en planos generales de paisajes de la Cordillera Central sonorizados con una version coral de Los carreteros, de Rafael Hernández.

Delano, Veray y Campos Parsi cumplen con su oficio de compositores incidentales al mismo tiempo que pulen sus talentos e inquietudes, preparándose para la música de cámara, orquestal y ballet con la que crearán un repertorio “clásico” puertorriqueño en forma, contenido y estilo. Piezas como El Sabio Doctor Mambrú de Delano, La Encantada de Veray y Juan Bobo y las Fiestas de Campos Parsi tienen sus precedentes en las partituras y arreglos compuestos e interpretados para las películas de la DIVEDCO.

 

Autor: Francisco González Miranda
Publicado: 12 de septiembre de 2014.

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