La década de 1880 fueron años de mucha actividad política, de polos bien demarcados por las ideologías, al tiempo que surgían las grandes invenciones: el tren, el telégrafo, los inicios del teléfono; se multiplicaron las fábricas, también las publicaciones gracias a imprentas más ágiles y accesibles. Sin duda eran tiempos alentadores para el espíritu y las ideas, en que se observaba el crecimiento económico y la expansión política. La modernidad marcó los ascensos e incrementos en la clase burguesa y, en definitiva, Hispanoamérica estaba desarrollándose como una entidad propia. No obstante, en Puerto Rico la situación era distinta.

Luego de la Guerra hispano-cubano-norteamericana, Puerto Rico fue cedido a Estados Unidos como botín de guerra. Esto trastocó las relaciones de la isla con el resto de Hispanoamérica y España. Sin embargo, los puertorriqueños que estudiaron en Francia mostraron un interés en la poética francesa y tradujeron textos. A su vez se influenciaron estéticamente con las tendencias artísticas de la época y lo reflejaron en su propia producción. Por lo tanto, el cambio político tan dramático no detuvo las corrientes estéticas que se iban alejando del romanticismo, naturalismo y realismo, y que se dirigían hacia las tendencias parnasianistas, simbolistas e impresionistas en boga.

El parnasianismo se refiere al “arte por el arte”. Se trata de una búsqueda poética que intenta los temas grecolatinos, descripciones perfectas y de gran belleza. Por su parte, el simbolismo, crea un mundo semántico a través de lo imaginativo para representar los misterios del mundo. El simbolista emplea ritmo, plasticidad, e imágenes pictóricas y sensoriales muy vívidas para mostrar los estados anímicos y espirituales de los sujetos. Por su parte, el impresionismo se centra en la descripción detallada y precisa de la impresión que provocan los estados, sucesos u objetos.

Inspirados por esa búsqueda de un nuevo lenguaje estético, los modernistas soñaron con lo exótico (temas orientales, precolombinos, medievales…) como un lienzo en blanco que les permitía configurar ese mundo nuevo. De allí que lo histórico se volvió un tema y recurso poético constante. Es precisamente ese deseo de construir un mundo nuevo lo que les llevó al preciosismo y escapismo. Hay que señalar que antes de Rubén Darío (escritor modernista emblemático), José de Jesús Domínguez, en “Las huríes blancas” (1886), recreó el mundo musulmán paradisíaco, una antesala al modernismo en Puerto Rico.

No obstante, los modernistas puertorriqueños, aunque sí trabajaron el exotismo, no se alejaron mucho de la patria. Luis Llorens Torres, uno de los precursores y modernistas más reconocidos en Puerto Rico, recrea pictóricamente las Antillas (parece como si se vieran desde el cielo, aun cuando todavía no se había inventado el avión) y ensalza los elementos particulares de cada país antillano con gran preciosismo en “Canción de las Antillas”. Este amor por las Antillas lo demuestra en la Revista de las Antillas (1913), organismo que dirigió y en el que se promulgó la estética modernista. El periódico Puerto Rico Ilustrado fue otro de los órganos del movimiento, cuyo periodo cumbre lo tuvo entre 1913 – 1918.

Para los poetas borincanos la belleza de la naturaleza y al amor por la patria eran también detonantes suficientes para lograr la estética modernista. Así, los poetas José P. H. Hernández, Antonio Pérez Pierret, Manuel Osvaldo García, Arturo Gómez Costa, Gustavo Fort, Evaristo Ribera Chevremont, José de Diego, Antonio Nicolás Blanco, Nemesio R. Canales, Enrique Lefebre, Rafael Ferrer y Jesús Marín Lago trabajaron la patria como tema y fueron autores muy importantes por su aportación literaria de corriente modernista.

Las características principales del estilo modernista en Puerto Rico son: el manejo del símbolo y el acercamiento preciosista a la patria, a veces simbolizada mediante la amada; el deseo de renovar las formas poéticas, aunque se retoman los versos de arte mayor y el versolibrismo; el uso de un lenguaje exquisito y sensual mediante el uso innovador de los adjetivos, la creación de neologismos y la retoma de arcaísmos; el simbolismo; el parnasianismo; la inclusión de temas paganos y clásicos; el carácter ecléctico; y la hispanofilia. Aunque fue un movimiento que privilegió la poesía, cuenta con piezas en prosa que siguen los moldes del modernismo, sobre todo en esa conciencia del vocabulario y la inclinación lírica y preciosista. Dentro de la ensayística se destacan los textos eruditos e investigativos, que en esa reafirmación patria se centran en lo arqueológico, antropológico e histórico de la isla.

A continuación se presentan algunos de los textos modernistas destacados. En poesía: Sonetos sinfónicos (1914) de Llorens, Bronces (1914) de Pérez Pierret, Coplas de la vereda (1919) de J.P.H. Hernández, La última lámpara de los dioses (1921 ) de De Diego Padró, Cofre de sándalo de Lago; en ensayo: los artículos que se publican en los periódicos como Puerto Rico Ilustrado de Canales, Oscar Wilde (traducciones y críticas) (1914) de Miguel Guerra Mondragón, los ensayos de Epifanio Fernández Vanga, luego recogidos en 1931 en una antología titulada El idioma de Puerto Rico y el idioma escolar de Puerto Rico; de narrativa: los cuentos de Alfredo Collado Martell publicados en la revista índice y en Leyendas puertorriqueñas (1924- 1925), así como Cuentos del cedro y Yuyo (ambas de 1913) de Miguel Meléndez Muñoz; en el teatro: El grito de Lares (1927) de Llorens, El héroe galopante de Canales, que se estrenó en 1923; en los textos académicos: Diccionario de provincialismo de Puerto Rico (1917) de Augusto Malaret, Boletín histórico de Puerto Rico (1914- 1927) de Cayetano Coll y Toste.

La mirada modernista supuso un cuestionamiento formal y una reafirmación sobre la identidad y el vernáculo que se verán engrandecidos en las vanguardias que le suceden. Ya en el modernismo se manifiesta una literatura madura que se autodefine como “puertorriqueña”, pero que al mismo tiempo tiene rasgos universales al integrarse en el diálogo estético con diferentes países hispanos.

 

 

 

Autor: Alexandra Pagán Vélez
Publicado: 25 de agosto de 2015.

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