Carnaval de Santo Domingo, República Dominicana

Carnaval de Santo Domingo, República Dominicana

En la tradición caribeña el folclore, los rituales religiosos y las veladas paganas son llevados a cabo como genuinas fiestas de pueblo. Los carnavales son eventos repletos de agasajo por parte de los lugareños. La mayoría de los carnavales del Caribe comienzan la primera semana de enero y se extienden hasta el día antes del Miércoles de Ceniza. El motivo es simbólico, puesto que a través de dichas celebraciones populares se recuerda al niño Jesús ya nacido, además de que se recibe el nuevo año con algarabía, entre bebidas, bailes y comidas típicas.

El término carnaval hoy día tiene una clara referencia cristiana a lo que precede la época cuaresmal y en la que se puede comer carne. El término carnaval quiere decir “la fiesta de la carne”. Personas de todas las edades se disfrazan, bailan los ritmos característicos y destacan los aspecto étnicos de la región. La norma es que casi todo el mundo que participe de la fiesta tenga una apariencia exagerada. Se resaltan las diferencias que constituyen la población y la cultura. Se utilizan máscaras, trajes coloridos y en algunos casos se lleva poca ropa. El desfile ocurre frente a las comparsas -que generalmente son congregaciones de barrio- que se pasean por la plaza pública. Usualmente este desfile se realiza frente a la iglesia principal del pueblo o la ciudad.

En la antigüedad, el carnaval hacía referencia a la celebración de Dionisio, el dios del vino de la civilización griega. En la actualidad esa tradición tiene raíces en la prédica cristiana. No obstante se asocia con libertinaje y comportamiento grotesco, pero es una lectura parcializada porque —según los historiadores— lo que ocurre es que la clase popular invierte las jerarquías. A través de vestimentas exageradas y danzas alocadas se ridiculiza a la cultura de elite.

Carnaval de Haití

Carnaval de Haití

En diversos contextos históricos la risa carnavalesca, la parodia y la sátira relativizan la legitimidad y supremacía de la cultura establecida por la Iglesia, la nobleza o la burguesía. Por supuesto, todo regresa a la “normalidad” a partir del periodo de cuaresma; por ello se dice que los carnavales son una válvula de escape para el descontento popular.

En el Caribe ocurre similar al resto del mundo, solo que la herencia de la tradición africana es la que ha sostenido la tradición carnavalesca. En la República Dominicana es posible distinguir dos tipos de carnaval: el que se realiza previo a la cuaresma, que se celebra en todo el país y es más asociado con las fiestas patrias; y los carnavales de cimarrones, que son comunes y afamados en donde hubo esclavos africanos durante la colonización española.

De las islas caribeñas, indudablemente el carnaval más famoso es el de Trinidad y Tobago. La mezcla cultural de africanos, asiáticos, hindúes y la cultura colonial ha hecho que sea el más visitado del Caribe. Es comparado con el de Brasil, pues la producción para la celebración —con duración de cinco días— dura prácticamente todo el año.

En los festivales caribeños, lo generalizado es que se rinda homenaje al componente africano que fundamenta la cultura caribeña. Se componen canciones emblemáticas que son ensayadas durante todo el año, se elaboran y recrean temas específicos de los aspectos sociales generadores de humor y sátira. Y en todos los rincones en que se celebran los carnavales hay música típica como el mambo, el chachachá, la cumbia, la salsa, el calipso y la soca, entre otras.

 

 

 

Autor: Dalila Rodríguez
Publicado: 1 de marzo de 2012.

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