Clara Lair

Clara Lair

Poeta modernista puertorriqueña. Cultivó, mayormente, la poesía amorosa y erótica. La poeta Clara Lair se dio a conocer en 1937 con su libro Arras de cristal, una obra que, para los modos y maneras de aquella época, nació madura, sin acusar los altibajos de una lenta evolución.

Aunque apenas se conocen datos biográficos, se sabe que nació en 1895. Su nombre de pila era María de la Mercedes Negrón Muñoz. Se dice que un desconocido la bautizó con el nombre Clara (de su pseudónimo) y que el apellido Lair se lo puso ella misma por “Villa Lair”, una mansión a la que fue invitada y en la que no se atrevió a entrar.

Estudió hasta finalizar la enseñanza secundaria, en Ponce, donde además siguió estudios de música. Emigró a Nueva York y allí aprendió mecanografía y taquigrafía. Consiguió trabajo como oficinista en una naviera. Fue también, en Nueva York donde escribió gran parte de sus poesías. Regresó a Puerto Rico, -aparte de nuevos, pero pocos, poemas- escribió textos en prosa para algunos periódicos y revistas de la capital y se relacionó con el mundo de las letras insulares.

La totalidad de su poesía, se reduce a: Un amor en Nueva York (14 poemas); Arras de cristal (18 poemas); Trópico amargo (6 poemas); Más allá del poniente (8 poemas), ambos premiados por el Instituto de Literatura Puertorriqueña y últimos poemas, que son solamente tres. En total, toda la obra de Clara Lair se compone de 49 piezas poéticas.

Su voz poética es vocativa; la mayor parte de sus poemas están dirigidos a un tú múltiple: un amante real, tanto como un amante fingido o ideado; al amor concebido abstractamente; al propio corazón o a personas con nombre y apellido, entre las cuales se incluye a ella misma como en el soneto desolado que forma parte del poema “Trazos del vivir sombrío”.

Todo lo dicho hasta ahora nos lleva a concluir que el sustrato fundamental del mundo poético elaborado por Clara Lair fue el amor o, matizando más en ese aspecto, las diferentes manifestaciones del erotismo. Pero, reducir toda la poesía de Clara Lair al erotismo sería una injusta simplificación, no sólo porque pueden citarse algunos poemas ajenos al tema del amor, sino porque surgen aspectos de diversa índole que hacen extremadamente complejo el sistema de intuiciones, experiencias, juicios y reflexiones que integran la realidad visionada por la poeta.

El primer conjunto de poemas “Un amor de Nueva York” asoma una visión irónica y distanciada de la vida oficinesca, de los tratos comerciales y del juego de las finanzas, visión destacada sobre el fondo de un amor más presentido que realizado, un amor “fugaz, elusivo, e incierto”, como ella califica a los hombres que son amados por las mujeres.

Por otro lado, en ‘Gloria’, aborda el tema de la política y la situación de Puerto Rico. El poema “Credo” es una especie de programa existencial, como un manifiesto, no hacia el futuro, sino hacia el pasado, para dejar constancia de lo que ya había hecho.

El tema principal de toda su obra poética fue el erotismo. Así lo han entendido todos sus críticos y biógrafos. En el mundo amoroso de Clara Lair no hay sitio para el amor conyugal, ni para la maternidad. No obstante, ella estaba enamorada del amor y concebía el destino de la mujer ligado a la experiencia amorosa. Según se desprende de su obra, el amor interpersonal es una relación fundada en el diálogo, en igualdad de derechos, sólo así puede lograrse una experiencia total. Trató de forma crítica todos los aspectos amorosos: el tedio, la inconstancia del hombre, la fugacidad, el desengaño, la vulgaridad, la imposible renuncia a las exigencias del amor, la inconformidad, el exclusivismo y la traición.

En cuanto al aspecto formal (estructura, métrica, lenguaje) es modernista. Cultivaba el verso alejandrino (de catorce sílabas). Fue el dominio técnico y la madurez en el uso de los recursos métricos que exhibió desde el principio, lo que le ganó la aceptación de los lectores. Además, fue conocida por la precisión, la fuerza, el relieve y la plasticidad de su lenguaje.

Referencias:

Tomé, Jesús.”Veinte poetas puertorriqueños del siglo XX”, Mairena Año XX No. 45-46, 1998. San Juan. p 45-53.

Autor: Jesús Tomé
Publicado: 15 de septiembre de 2014.

Entradas relacionadas

Comente

La Fundación Puertorriqueña de las Humanidades agradece los comentarios constructivos que los lectores de la Enciclopedia de Puerto Rico nos quieran hacer. Por supuesto, estos comentarios son de la entera responsabilidad de sus respectivos autores.