Enrique Laguerre

Enrique Laguerre

Prominente escritor que cultivó la novela, la dramaturgia, el cuento, el ensayo y el periodismo. Fue parte de la Generación del Treinta, la cual buscaba definir la identidad cultural nacional e hispánica. Su obra sienta las bases de la nueva novela isleña. Su labor literaria presenta una preocupación por la situación social del puertorriqueño y su relación con la naturaleza. Se caracteriza por el uso de un lenguaje sencillo que refleja el habla del trabajador de la época.

Nació en el municipio de Moca, hijo de Juan Nepomuceno Laguerre González y Atanasia Vélez Vargas. Cursó sus grados primarios en escuelas públicas rurales tanto en Isabela como en Aguadilla, donde fue discípulo de la célebre educadora Carmen Gómez Tejera, quien fue también su primera mentora literaria. Luego de obtener la licencia de maestro en 1927, trabajó como educador por siete años en varios pueblos del oeste de la Isla. Se graduó de la Escuela Normal de la Universidad de Puerto Rico en 1936 y obtuvo en 1941 el grado de Maestría en Artes con especialidad en Estudios Hispánicos de la misma universidad, donde luego fue catedrático hasta 1988. Fue completando, poco a poco, los estudios para obtener el grado de doctor en letras de la Universidad de Columbia en Nueva York entre 1949 y 1951.

Mientras aún estudiaba en la Universidad de Puerto Rico, comienza a publicar ensayos y escritos en varios periódicos y revistas tales como: Ambito, Ateneo Puertorriqueño, Brújula, Horizontes, Isla, La Democracia y Paliques, revista de la que fue uno de sus fundadores. Utilizó varios pseudónimos entre los que figuran: Alberto Prado, Luis Urayoán, Motial y Tristán Ronda. Fue columnista del periódico El Mundo, donde mantuvo de 1959 a 1988 una columna semanal llamada “Hojas Libres”. Para el periódico El Vocero de Puerto Rico, escribió una columna titulada “Comentario” desde 1999 hasta su muerte. En algunos de sus escritos plasmaba su preocupación por la situación cultural, social, educativa y política de la época; en otros, destacaba la vida y obra de puertorriqueños notorios como los literatos Julia de Burgos y René Marqués y el pintor José Campeche. Fungió además como libretista de La Escuela del Aire (1939-1941), programa radial del Departamento de Instrucción Pública.

En el ámbito de la novelística, muchos estudiosos consideran a Laguerre como el máximo exponente de este género de la generación literaria del treinta y le atribuyen el haber establecido las bases de la novela moderna isleña. Antonio S. Pedreira lo exhortó a que publicara su primera novela La llamarada (1935), en la cual describe las tribulaciones del trabajador del cañaveral; ésta recibió un premio del Instituto de Cultura Puertorriqueña en 1937. El resto de sus obras reflejan la situación social y económica del País en ese momento histórico. Tal es el caso de: Solar Montoya (1941), El 30 de febrero (1943), La resaca (1949), Los dedos de la mano (1951), La ceiba en el tiesto (1956), El laberinto (1959), Cauce sin río (1962), El fuego y su aire (1970), Los amos benévolos (1976), Infiernos privados (1986), Por boca de caracoles (1990), Los gemelos (1992), Proa libre sobre mar gruesa (1995) y Contrapunto de soledades (1999). Es importante destacar la atención especial que dedica Laguerre a la caracterización de los personajes en las mismas.

Su obra teatral La resentida, subió a escena en el Teatro de la Universidad de Puerto Rico el 12 de abril de 1944; ésta fue publicada en 1960. El drama se desarrolla durante el período que le sigue a la Guerra Hispanoamericana (1898), y trata sobre las partidas sediciosas y sus actividades contra los hacendados cafetaleros españoles. Además en 1978, la actriz y directora de teatro y televisión, Madeline Willemsen, adaptó la obra Los dedos de la mano en libreto de telenovela, la cual se trasmitió a través de WIPR TV, canal 6. En esta producción participaron Gladys Rodríguez, Carlos Augusto Cestero y Pedro Juan Figueroa, entre otros actores.

Enrique Laguerre ganó numerosos premios como el Premio Nacional de Literatura (1975), otorgado por el Instituto de Cultura Puertorriqueña; Humanista del Año (1985), otorgado por la Fundación Puertorriqueña de las Humanidades; el Premio de Honor (2005) concedido por el Ateneo Puertorriqueño y fue nominado para el Premio Nobel de Literatura (1999).

El escritor falleció en Carolina el 16 de junio de 2005, un mes antes de cumplir los 100 años de edad.

Referencias

Rivera de Alvarez, Josefina. Literatura puertorriqueña, su proceso en el tiempo. Madrid: Ediciones Panteón, 1983.

Del Rosario, Rubén. Breve Enciclopedia de la Cultura Puertorriqueña. Hato Rey: Ediciones Cordillera, 1976.

Vélez, Rigoberto. Puertorriqueños Ilustres de todos los tiempos.Ponce: Editorial Centro Pedagógico, 1986.

Gran Enciclopedia de Puerto Rico

 

 

 

Autor: Grupo Editorial EPRL
Publicado: 16 de septiembre de 2014.

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