Ataque al Cuartel de La Moncada

Ataque al Cuartel de La Moncada

El primero de enero de 1959 marcó el comienzo de una nueva era para la República de Cuba, durante la cual la sociedad se reconfiguraría con el establecimiento de una revolución socialista. Bajo este nuevo modelo político, y tomando en cuenta los intereses de la mayoría de sus habitantes, se reconfiguró la sociedad cubana de la década del sesenta. A su vez, estos nuevos cambios amenazaron directamente el poder que la empresa privada y los intereses extranjeros tenían en la isla.

La Revolución cubana de 1959 se materializó gracias a un movimiento dirigido por el joven abogado Fidel Castro Ruz. Sus intenciones inmediatas buscaban ponerle fin a la dictadura del general Fulgencio Batista y reconstruir el país despojándolo de los líderes y empresarios que desde la fundación de la República habían respondido a intereses extranjeros. La evidente represión y violencia que azotó a la isla a raíz del golpe de estado encabezado por Fulgencio Batista el 10 de marzo de 1952, además de una alta tasa de desempleo, sirvieron como impulso para la movilización de los diversos sectores sociales que se integraron a la oposición al régimen.

El éxito de la oposición se le atribuye a la combinación de estratos sociales que fundieron sus esfuerzos por llevar a su fin el control del Gobierno batistiano sobre la población de la isla. Dentro de la oposición se encontraban trabajadores, estudiantes, intelectuales, profesionales y miembros de la Iglesia católica dispuestos a denunciar las violaciones a los derechos humanos. A pesar de que la lucha antibatistiana se dio desde grupos cuyos intereses políticos eran muy variados, el triunfo de la Revolución se le ha atribuido al Movimiento 26 de Julio. Este movimiento se dio a conocer a nivel nacional e internacional con el ataque al cuartel Moncada en Santiago de Cuba, el 26 de julio de 1953.

El ataque al cuartel Moncada culminó con el arresto y encarcelación de Fidel Castro y de algunos de los miembros del movimiento. Durante su estancia en la prisión, Castro se autorrepresentó en el juicio que lo daría a conocer ante el mundo. Su defensa, publicada luego bajo del titulo La historia me absolverá, apeló a las sensibilidades de muchos cubanos indignados por la crítica situación de la isla. Su conmovedora defensa, enmarcada dentro de una retórica patriótica, abogó por una nueva Cuba que rompiera con las dinámicas establecidas durante el colonialismo español y perpetuadas aun después del fin de la Enmienda Platt en 1934, la cual le había garantizado a Estados Unidos la potestad de intervenir en la isla cuando sus intereses se viesen amenazados. El dirigir la atención de su defensa legal hacia las injusticias sociales que colmaban la isla sirvió de plataforma para diseminar las intenciones del movimiento entre la ciudadanía.

Fidel Castro fue sentenciado a 15 años de cárcel. Sin embargo, la fuerte presión popular e internacional influyó en la amnistía que el Congreso le concedió el 13 de mayo de 1955. Unos meses antes, Batista se había declarado presidente electo, luego de un proceso electoral en el cual sus adversarios no participaron. Inmediatamente después de su liberación, Fidel Castro se exilió en México junto a un grupo de rebeldes. En este viaje estratégico, Castro conoció al hoy reconocido revolucionario argentino Ernesto “Che” Guevara. Luego de desarrollar la estrategia de lucha en un rancho a las afueras de la ciudad de México, Castro viajó por Estados Unidos buscando aliados para la causa revolucionaria. Regresó a la isla en 1956 acompañado de 82 hombres, de los cuales doce sobrevivieron el combate luego de desembarcar. Entre los sobrevivientes se encontraban Fidel, Raúl Castro y Ernesto “Che” Guevara. Una vez en Cuba, los rebeldes se internaron en la sierra Maestra. La topografía de esta región montañosa de vasta vegetación facilitó el desarrollo de estrategias guerrilleras para luchar contra las fuerzas armadas al mando de Batista.

Como consecuencia, tanto en el campo como en la cuidad, los ciudadanos apoyaron a los insurgentes del Movimiento 26 de Julio. La organización táctica del movimiento se dividía en células encargadas de actividades especificas, como recaudación de fondos a través de la venta de bonos en centros laborales, alojamiento a los insurgentes, transportación de amuniciones y propaganda, entre otras. Cada célula contaba con información limitada sobre el proceder del Movimiento, lo cual aseguraba la continuidad de los planes en caso de captura. La combinación de una base civil con la toma de regimientos militares a través de la isla propició el avance de los insurgentes hacia La Habana. Es así como el Gobierno de Batista fue despojado de su base militar. Además, sin el apoyo de Estados Unidos, Batista se vio desamparado y tomó la decisión de huir del país el 1 de enero de 1959. Con su huida y la llegada de las tropas insurgentes a La Habana, se declaró oficialmente el triunfo de la Revolución. Durante ese mismo año, Fidel Castro se autodeclaró primer ministro; se mantuvo en esta posición hasta 1976, año en que asumió la presidencia del Consejo de Estado, que incluía la jefatura del Estado y del Gobierno.

Logotipo de la Federación Cubana de Mujeres

Logotipo de la Federación Cubana de Mujeres

Entre los primeros cambios implementados por el Gobierno revolucionario se encuentra una abarcadora Reforma Agraria. En la primera etapa de esta reforma implementada en 1959 se expropiaron los terrenos de más de 993 acres y, en 1963, todos aquellos terrenos mayores de 165 acres. La segunda fase de la reforma resultó en que el 70% de la tierra fértil llegara a ser controlada por el Estado. La mayoría de estos terrenos había pertenecido a compañías estadounidenses como la United Fruit Company, que también controlaba vastas extensiones de tierra en Centroamérica.

La expropiación de tierras causó significativos estragos en las relaciones entre la isla y Estados Unidos. En mayo de 1960, el Gobierno cubano llevó esta relación a un mayor grado de deterioro al reestablecer relaciones diplomáticas y comerciales con la Unión Soviética —el principal adversario ideológico de Estados Unidos durante la Guerra Fría—. Fue así que se estableció una relación comercial en la cual los soviéticos se comprometían a comprarle a Cuba 425,000 toneladas de azúcar inmediatamente y un millón de toneladas por los próximos cuatro años. Además de beneficiarse con la venta del azúcar, la relación con la Unión Soviética resultó favorable para el Gobierno cubano, ya que le brindó a la isla $100 millones en crédito, ayuda técnica y petróleo crudo y refinado. Esta cercanía con el principal adversario de los Estados Unidos causó fricciones entre la isla y Washington. Es así que el Gobierno estadounidense optó por eliminar la cuota del azúcar que le compraba a Cuba. El deterioro de las relaciones comerciales y políticas entre Estados Unidos y Cuba no se hizo esperar. El Gobierno revolucionario comenzó a expropiar y a nacionalizar todas las compañías estadounidenses en la isla. En enero de 1961, el Gobierno de Estados Unidos impuso un embargo económico sobre Cuba, lo que impidió el comercio entre ambos territorios y les negó a los ciudadanos estadounidenses el derecho a viajar a la isla.

Además de sus esfuerzos por desmantelar la economía cubana, el presidente Kennedy de Estados Unidos facilitó financiamiento y entrenamiento militar a un grupo de cubanos exiliados que aterrizaron en la bahía de Cochinos el 17 de Abril de 1961 con la intención de derrocar al nuevo Gobierno revolucionario. Este grupo no contaba con la labor de la inteligencia revolucionaria ni de los esfuerzos del pueblo cubano por proteger al nuevo Gobierno. Fue así que los mil doscientos invasores fueron capturados y eventualmente entregados a los Estados Unidos a cambio de $53 millones en provisiones y medicinas. En noviembre de ese mismo año, Fidel Castro declaró el carácter socialista de la Revolución; y al año siguiente, el líder soviético Nikita Khruschev comenzó a instalar misiles en la isla dirigidos hacia los Estados Unidos. Cuando la inteligencia norteamericana obtuvo pruebas de los misiles se desató lo que pasó a conocerse como “la crisis de los misiles”. Este incidente resultó en la amenaza del presidente Kennedy de invadir la isla. La relación de Cuba con la Unión Soviética posicionó a la isla en medio de la disputa ideológica entre dos potencias mundiales. Como consecuencia, la economía cubana pasó a depender significativamente de la ayuda económica soviética.

La fuerte ola de expropiación y nacionalización llevó a muchos cubanos adinerados a exiliarse en Estados Unidos y otros países. Entre 1959 y 1965, aproximadamente doscientos quince mil cubanos, muchos de ellos miembros de la burguesía de la isla, se establecieron en Estados Unidos. Para muchos de ellos, el nuevo Gobierno constituía una amenaza para mantener un estilo de vida privilegiado y continuar su desarrollo económico.

No obstante, la reforma agraria fue muy bien recibida entre muchos campesinos sin tierras y trabajadores agrícolas, ya que significaba una fuente estable de empleo. Muchas familias cubanas del campo dependían del trabajo agrícola por temporada como sustento principal. En los meses muertos de la agricultura muchos subsistían del crédito que les ofrecía la pequeña tienda de víveres controlada por el mismo patrono que los contrataba para sembrar y cosechar la tierra. Por consiguiente, la mayoría de las familias del campo acumulaba deudas durante los meses de desempleo que en muchas ocasiones no podían saldar con el escaso salario de los meses productivos. Su situación laboral tenía además un impacto directo en la calidad de vida, limitando el costoso acceso a cuidados médicos, educación y vivienda. Tomando en cuenta estos graves problemas sociales, el Gobierno revolucionario desarrolló a principios de 1960 campañas de salud, higiene y alfabetización que se extendieron hasta las áreas más remotas de la isla.

Las campañas de salud, higiene y alfabetización se nutrieron del trabajo voluntario de miles de jóvenes que fueron entrenados en programas intensivos para luego enviarlos a pasar una temporada en los hogares de las familias del interior de la isla. Durante su estadía, alfabetizaban a todos los miembros de la familia mientras que fomentaban admiración y lealtad hacia la Revolución. Este método de alfabetización resultó ser todo un éxito, convirtiendo la educación en un derecho de todo ciudadano y no en un lujo que solo una minoría podía costear. El acceso a la educación, vivienda y servicios médicos cimentó la lealtad de muchos cubanos hacia el nuevo Gobierno y facilitó su disposición a participar en estos programas.

Sin embargo, el éxodo de un gran numero de profesionales hacia el extranjero dejó un vacío en la población más preparada para reconstruir la sociedad, la política y la economía de Cuba. Este factor explica el énfasis del Gobierno en educar a sus ciudadanos y la incorporación inmediata de las mujeres a la Revolución a través de la Federación de Mujeres Cubanas (FMC). Bajo la dirección de Vilma Espín, combatiente de la sierra Maestra y cuñada de Fidel Castro, todas las organizaciones de mujeres que habían apoyado a la Revolución se fundieron en la FMC. El rol de la FMC fue medular para el desarrollo de la Revolución, ya que creó una estructura muy organizada para darle participación a la mujer cubana en la construcción de una nueva Cuba. A su vez, abrió un espacio en el cual las mujeres cubanas pudieron articular sus necesidades y abogar por nuevas oportunidades que transformaron aspectos medulares de las relaciones de género en la isla. Por ejemplo, a través de la FMC el Gobierno subsidió el aborto, expandió las oportunidades de educación y trabajo para muchas mujeres e incluyó en la Constitución de 1976 el Código Familiar que responsabilizaba a hombres y mujeres por los aspectos domésticos del hogar. Estas medidas pusieron a Cuba en el mapa internacional dentro del contexto de luchas feministas en los países occidentales que abogaban por cambios en la legislatura como un paso importante hacia la igualdad de derechos y oportunidades entre hombres y mujeres.

Cubanos rumbo a Miami, 1980

Cubanos rumbo a Miami, 1980

El desarrollo de programas sociales y servicios a la población se dieron, en parte, gracias a la relación económica entre Cuba y la Unión Soviética. Sin embargo, la medida que se fue cimentando bajo el modelo comunista soviético y la falta de capacidad —tanto de crecimiento económico como de libertad de expresión— influyó en el descontento social de muchos cubanos que buscaban ansiosamente una forma de escapar de la isla. Las restricciones del Gobierno para permitirle a la ciudadanía salir del país alimentaron las críticas provenientes de la comunidad internacional en cuanto a la falta de libertad de los cubanos. Es dentro de este contexto que el Gobierno revolucionario decidió abrir las puertas del puerto de Mariel en 1980 para que todo aquel que desease abandonar la isla pudiese hacerlo. Además de los ciudadanos que voluntariamente se embarcaron hacia Miami, el Gobierno cubano se despojó de muchos delincuentes comunes al abrir las puertas de las cárceles para embarcar a sus reos hacia Estados Unidos.

El colapso de la Unión Soviética en 1989, en combinación con la continuación del embargo impuesto por Estados Unidos, llevó al racionamiento de alimentos, energía y otros productos. La economía cubana se mantuvo a flote gracias a las inversiones de Europa, Latinoamérica y Canadá, principalmente en la industria del turismo. Además, paulatinamente se fueron implementando cambios que les permitieron a las compañías importar y exportar productos sin permisos especiales. A pesar de las medidas del Estado para subsistir, los ciudadanos de la isla continuaban arriesgando sus vidas en embarcaciones artesanales conocidas como “balsas” para llegar a las costas de la Florida en Estados Unidos.

Del “periodo especial” hasta el presente

La disolución de la Unión Soviética dio inicio a una nueva etapa de la Revolución cubana denominada “periodo especial”. Desde los años noventa en adelante, la isla ha enfrentado una situación económica precaria, sobrepasando la idea de que esta sería una etapa pasajera de la Revolución. Las dificultades económicas y la falta de oportunidades y libertades civiles han llevado a muchos cubanos a abandonar su tierra natal con el propósito de establecerse principalmente en Estados Unidos, Europa y algunos países de América Latina. Las remesas enviadas por estos exiliados son actualmente la base del sustento de numerosas familias de Cuba.

El Gobierno cubano también se ha enfrentado a varias transformaciones en respuesta a la crisis económica que vive la isla y a la ausencia de Fidel Castro de la vida política. Luego de su enfermedad en el año 2006, Castro cedió transitoriamente el poder a su hermano Raúl, quien en 2008 devino oficialmente presidente de Cuba. Bajo el liderato de Raúl Castro la isla ha desarrollado fuertes relaciones económicas con China y Venezuela. Sus relaciones diplomáticas con los Estados Unidos continúan afectadas por el embargo, a pesar de las intenciones del presidente Barak Obama de establecer un diálogo con la isla.
Autor: Johanna Moya Fábregas, Ph.D.
Publicado: 13 de abril de 2012.

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