El Caribe de habla inglesa abarca un conjunto de 20 países o territorios no independientes donde el inglés (o idiomas creole con base inglesa) es el idioma más hablado. Entre estos se encuentran dos territorios del Caribe continental (Belice y Guyana, ambos países independientes); 12 países independientes (Jamaica, Trinidad y Tobago, Antigua y Barbuda, Bahamas, Barbados, Dominica, Granada, San Cristóbal y Nieves, Santa Lucía, San Vicente y las Granadinas); cinco territorios dependientes de Inglaterra (Anguila, Islas Vírgenes Británicas, Islas Caimán, Montserrat, las islas Turcas y Caicos); y un territorio dependiente de los Estados Unidos (Islas Vírgenes Americanas).

Dominan en este conglomerado territorios que una vez fueron colonias de Inglaterra, algunas de las cuales alcanzaron su independencia durante las décadas del 1960, 1970 y 1980. Entre 1962 y 1983, muchas de las antiguas colonias inglesas alcanzaron su independencia del Imperio británico: Jamaica (1962), Trinidad y Tobago (1962), Barbados (1966), Bahamas (1973), Granada (1974), Dominica (1978), Santa Lucía (1979), San Vicente (1979), Antigua y Barbuda (1981), San Cristóbal y Nieves (en inglés St. Kitts & Nevis) (1983), Belice (1981) y Guyana (1966).

La siguiente tabla resume los datos macroeconómicos básicos de los países caribeños independientes más importantes del Caribe anglófono, tanto insulares como continentales:

PAíSIPC 2010TASA de PARO
2010
PIB 2010 (en millones de dólares)TASA DE CRECIMIENTO DE PIB 2010
Antigua y Barbuda2.911.01,211-.5.2
Bahamas1.614.2 (2009)7,7020.9
Barbados6.510.04,1100.3
Belice0.013.11,3952.9
Dominica3.3 (2009)25.0 (2002)4600.1
Guyana4.511.0 (2007)2,2263.6
Jamaica11.812.414,127-1.3
San Cristóbal y Nieves3.95.1 (2006)652-5.0
San Vicente y las Granadinas-0.618.8 (2008)705-1.3
Santa Lucía2.020.0 (2003)1,1983.1
Trinidad y Tobago13.45.820,3972.5

Con independencia de los dos territorios continentales (Guyana y Belice), y de dos islas relativamente grandes, Jamaica y Trinidad y Tobago (la primera, la más pequeña de las Antillas Mayores; la segunda, la más grande de las Antillas Menores), las economías de la mayoría de estas pequeñas islas cuentan en la actualidad con economías altamente dependiente del turismo, con tasas cercanas al 50 por ciento de sus productos internos brutos (PIB) y de sus fuerzas laborales provenientes de esta industria. Los ingresos provenientes del turismo representan, además, la mayor fuente de ingreso del territorio caribeño en su totalidad, superior a los ingresos generados por el petróleo, la banca extraterritorial, o cualquier otra fuente de ingreso. En las Islas Vírgenes norteamericanas, por ejemplo, el turismo representa más del 70 por ciento del producto nacional bruto (PNB), y provee más de 70 por ciento de los empleos. En general, el turismo representa aproximadamente un 30 por ciento de PNB de la región caribeña tomada en conjunto.

A diferencia de las islas pequeñas, en el Caribe continental y en las islas mayores los recursos naturales juegan un papel central en sus economías. La isla inglesa-caribeña más rica en recursos naturales (de hecho, la isla con mayores recursos naturales en todo el Caribe insular) lo es Trinidad y Tobago, dada sus grandes reservas petroleras. El petróleo es el recurso natural de mayor exportación del Caribe. De hecho, esta zona del Caribe evidencia gran actividad económica relacionada con la producción y el refinamiento de crudo. Los territorios vecinos de Venezuela y Colombia, junto con México, constituyen los grandes países exportadores de petróleo en toda la cuenca caribeña, junto con Trinidad y Tobago. La zona cuenta además con importantes refinerías esparcidas por toda la región caribeña: la refinería Isla en Curazao, de las Antillas Neerlandesas (con capacidad de 320 mil bbl/d); la refinería Pointe-a-Pierre en Trinidad y Tobago (con capacidad de 165 mil bbl/d); y la refinería Cienfuegos en Cuba (con capacidad de 65 mil bbl/d). También está en planes la construcción de una refinería en la isla de Jamaica (con capacidad anticipada de 250 mil bbl/d). Los metales (hierro, níquel y bauxita) son el segundo recurso natural de mayor exportación del Caribe, y las mayores concentraciones de metales se encuentran en las islas de Jamaica y Trinidad y Tobago. Guyana y Surinam, en el Caribe continental, también son importantes exportadores de bauxita.

Sin duda, una de las características económicas más sobresalientes de las islas del Caribe inglés son las múltiples iniciativas de integración y de creación de mercados comunes desde temprano en su historia, incluso antes de su independencia. De hecho, en el Caribe de habla inglesa se encuentran los primeros intentos importantes de creación de mercados económicos comunes entre las regiones del Caribe insular, comenzando con la creación de la Federación de las Indias Occidentales (West Indian Federation, o WIF por sus siglas en inglés) en 1958. La WIF se disolvió en el 1962, y durante su breve existencia (1958-1962) la WFI prestó poca atención a la unificación económica de la región, concentrándose en vez en los aspectos políticos de la integración. Un nuevo intento de unificación (esta vez de carácter exclusivamente económico) surgió en 1965 con la creación de la Asociación de Libre Comercio del Caribe (Caribbean Free Trade Association, o CARIFTA por sus siglas en inglés).
Como parte de las iniciativas económicas adoptadas bajo CARIFTA, se creo además una moneda común para la región: el dólar del Caribe occidental (Eastern Caribbean Dollar, o EC Dollar). El dólar EC remplazó en 1965 al antiguo dólar de la Indias Occidentales británicas (British West Indian Dollar, o BWI), y que fue la moneda de los territorios británicos en el Caribe de 1935 a 1965. El dólar EC es en la actualidad la moneda de seis naciones caribeñas independientes. Otras naciones ligadas al imperio británico, y que utilizaban el BWI o la libra esterlina, introdujeron sus propias monedas durante la década de los sesenta y setenta: Trinidad y Tobago en 1964; las Bahamas en 1966; Jamaica en 1969; las Islas Caimán en 1972; las Bermudas en 1972; y Barbados en 1973.

En cualquier caso, en 1973 los jefes de gobierno de los Estados y territorios miembros de CARIFTA decidieron ampliar aún más la unión, y crearon para ello la Comunidad del Caribe (CARICOM), la cual vendría a remplazar a la CARIFTA. Destinada a promover la cooperación en áreas amplias como el comercio, la educación, los deportes y la cultura, la Comunidad del Caribe a su vez juega un papel de integración económica importante en la región, e integra al Mercado Común de la Comunidad del Caribe. CARICOM se estableció en el Tratado de Chaguaramas (que entró en efecto el 1 de agosto de 1973), y que fue originalmente firmado por los mandatarios de cuatro Estados: Barbados, Jamaica, Guyana y Trinidad y Tobago, a los que luego se unieron ocho Estados adicionales. Las islas Bahamas se convirtió en el Estado miembro decimotercero de CARICOM el 4 de Julio de 1983, aunque no se uniera al Mercado Común. En julio de 1991 las Islas Vírgenes Británicas y las islas Turcas y Caicos se unieron a CARICOM, seguidas por Surinam en 1995, la isla de Anguila en 1999, las Islas Caimán en 2002 y las islas Bermudas en 2003. Haití se unió a CARICOM en 2002, convirtiéndose así en el único Estado de habla no inglesa (francesa) en unirse al tratado. La Comunidad del Caribe integra en la actualidad a 15 países: 13 Estados independientes de entre las islas anglófonas, que incluye todas las antiguas colonias británicas (incluida Guyana), así como Surinam y Haití. También tiene a dos territorios dependientes de Inglaterra como miembros asociados. CARICOM también mantiene dos miembros observadores del Caribe hispano: Cuba y la República Dominicana.

En la región de CARICOM también se encuentran las reservas más importantes de bosques de toda la región, concentrados principalmente en los países caribeños continentales. Se estima que, por ejemplo, los países de CARICOM colectivamente poseen 32.7 millones de hectáreas de bosque, la mayoría de los cuales se encuentran en Guyana, Surinam y Belice. De hecho, Guyana es uno de los países con mayor porcentaje de bosques entre sus tierras, con 18 millones de hectáreas de bosque, lo cual representa casi un 95 por ciento del total de su suelo nacional.

Otra característica sobresaliente del Caribe inglés es la sorprendente cantidad de economistas y teorías económicas que provienen de esta región exclusivamente. La región ha contado históricamente con un buen puñado de economistas reunidos en torno a la University of the West Indies, particularmente los campus de Mona en Jamaica y de St. Augustine en Trinidad y Tobago. El listado de economistas caribeños provenientes de esta subregión es extenso, e incluye intelectuales educados en las más prestigiosas universidades de Inglaterra, como la London School of Economics y la Oxford University, varios investidos como caballeros (knighted) por la reina de Inglaterra, así como un Premio Nobel de Economía en 1979, concedido al economista de Santa Lucía Sir William Arthur Lewis. Figuran entre estos, además de Arthur Lewis, a Sir Meredith Alister McIntyre (Granada), Eric Eustace Williams (Trinidad y Tobago), Lloyd Algernon Best (Trinidad y Tobago), Eric St. Cyr (Granada), William Gilbert Demas (Trinidad y Tobago), Clive Yolande “C.Y.” Thomas (Guyana), Dennis A. Pantin (Trinidad y Tobago), o Havelock R. Brewster (Guyana).

De este grupo de economistas emergieron teorías importantes del pensamiento económico contemporáneo, y que a su vez reflejan las grandes preocupaciones económicas imperantes en las islas más pequeñas. Destacan entre estas la de William Arthur Lewis, quien desarrolló, partiendo del estudio de las poblaciones caribeñas de las Antillas Menores, su “modelo del sector dual” (dual sector model), también conocido como el modelo de Lewis (Lewis model), y que le hizo merecedor del Premio Nobel de Economía en 1979. Según el modelo de Lewis, cuando una nación experimenta una transición de una economía tradicional, arcaica, de subsistencia o precapitalista, a una economía capitalista o industrial, esta transición estará marcada por una división entre dos sectores sociales, un sector precapitalista y uno capitalista. El sector precapitalista se convertirá en una fuente casi ilimitada de fuerza laboral, lo cual permitirá al sector capitalista aumentar sus ganancias sin necesidad de incrementar los sueldos de sus trabajadores. El sector capitalista continuará integrando más trabajadores del sector precapitalista, y los sueldos de los trabajadores continuarán aumentando, hasta llegar a un punto en que el excedente de fuerza laboral desaparezca. Este punto de inflexión es conocido como el “punto de cambio de Lewis” (Lewisian turning point).

Otra de las grandes teorías desarrolladas en el contexto de las Antillas Menores británicas fue la desarrollada por Lloyd Algernon Best, padre de la teoría de la economía de la plantación (theory of plantation economy), que establece que las estructuras básicas de la economía de las plantaciones de azúcar durante la esclavitud permanecen inalteradas en las economías capitalistas contemporáneas del Caribe. Los economistas de la plantación, por tanto, intentaban evidenciar la continuidad y reproducción de las estructuras típicas de la economía de plantación en sectores económicos centrales a las economías caribeñas contemporáneas, como el petróleo, el gas, la bauxita, las bananas, el azúcar y el turismo. Factores como el hecho de que los recursos naturales continúan en manos de inversores extranjeros, o que las ganancias de estos inversores extranjeros son repatriadas a su lugar de origen, entre otraos, sirven para mostrar las similitudes entre las estructuras de las corporaciones multinacionales y las plantaciones de azúcar y esclavos. En general, los teóricos de la economía de plantación (entre los que también se encontraba Eric St. Cyr), se interesaban por comprender el legado del sistema de plantaciones en las economías caribeñas contemporáneas.

Otras teorías económicas importantes desarrolladas en el contexto de las Antillas Menores inglesas fueron la de Eric Eustace Williams sobre los efectos de la esclavitud y sobre las causas de su abolición, en la que se argumenta que la trata de esclavos y la esclavitud fueron abolidos solo cuando los beneficios económicos de las economías de plantaciones y esclavos dejaron de ser rentables, contradiciendo así a los teóricos que apuntaban a los ideales morales, humanitarios o altruistas de los ingleses; o las teorías de economistas como William Gilbert Demas, Havelock R. Brewster o Anthony Hughes, sobre las condiciones de competencia desigual o desventajosa que se imponen sobre los Estados pequeños y vulnerables en la era de la globalización.

 

 

 

 

Autor: Luis Galanes
Publicado: 6 de junio de 2012.

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