Salón de los poetas Manuel Joglar Cacho

Salón de los poetas Manuel Joglar Cacho

Poeta. Su obra lírica ha sido premiada en múltiples ocasiones por diversas instituciones culturales.

Nació el 20 de marzo de 1898 en el barrio Barahona de Morovis, el mayor de siete hermanos, hijos de Manuel Joglar Arena, de origen asturiano y dedicado al comercio en la Isla, y de la moroveña Mariana Cacho Vega. A los seis años se trasladó al pueblo de Manatí junto a sus abuelos maternos Mariano Cacho y Ramona Vega. En este pueblo fijó su residencia hasta el momento de su muerte.

Entre los quince y dieciséis años, mientras estudiaba en la escuela intermedia Ulises S. Grant, hoy día José de Diego, en Manatí comenzó su labor literaria al escribir breves versos. A la muerte de su padre en 1914, Joglar Cacho abandonó la escuela para trabajar y ayudar a mantener a sus hermanos. No obstante, no abandonó su pasión literaria y continuó su educación de manera autodidacta. También, estudió contabilidad por correspondencia, lo que le permitió obtener un empleo en una firma Sociedad R. Cacho & Co.

Joglar publicó en 1925 su primer poemario Góndolas de Nácar, con prólogo de Luis Antonio Miranda titulado “Palabras Liminares”. En éste recoge los primeros poemas que escribiera en su juventud temprana, así como otros con mejor dominio de las tendencias predominantes de la época. Reflejan influencias modernistas sin abandonar del todo el romanticismo decimonónico. El título del poemario lo toma prestado de un poema de Enrique Zorrilla.

Sus poemas aparecieron durante dos décadas en diversas publicaciones del País como: Puerto Rico Ilustrado, Alma Latina, Renovación (mensuario publicado en Vega Baja en 1934), El Mundo y la revista Asomante. El segundo poemario salió a la luz en 1944, con el título En voz baja. Once años más tarde, publicó Faena íntima (1955), con un artículo sobre la obra del poeta Francisco Lluch Mora titulado “Anotaciones marginales en torno a faena íntima de Manuel Joglar Cacho”. Este libro ganó el Premio de Poesía Antonio Rodríguez Menéndez del Círculo Cultural Yaucano, certamen que contaba con la participación de Margot Arce de Vázquez, Francisco Manrique Cabrera, Antonio J. Colorado y Federico de Onís en calidad de jueces. También, recibió Mención Honorífica del Instituto de Cultura Puertorriqueña.

Soliloquios de Lázaro (1956) es un sólo poema de 21 cuartetos con el que alcanzó su cima creadora. Plantea con sentido filosófico los misterios del ser, del hombre y de Dios a través de Lázaro, el personaje bíblico. Este poema ganó el Premio de Poesía del Instituto de Cultura Puertorriqueña. En 1963, Helen Wohl Patterson lo tradujo bajo el título Soliloquies of Lazarus, con una introducción de Federico de Onís. Canto a los ángeles (1957), escrito parcialmente en Filadelfia, es un largo poema dividido en nueve partes cada una dividida a su vez en tres, que recibió un galardón del Ateneo Puertorriqueño en el Certamen de Poesía de Navidad.

Participó en el Primer Congreso de Poesía Puertorriqueña presidido por el poeta Luis Palés Matos y celebrado en Yauco en 1957. Poco después recibió un tercer premio por su poema “A San Juan de la Cruz” (1959) en el Certamen del Festival de las Rosas celebrado en San Juan. Publicó Por los caminos del día (1960) y Ultimo Surco (1961), que recibió Mención de honor en el festival navideño del Ateneo Puertorriqueño. Le siguen La sed de agua (1965), con ilustraciones del conocido pintor José Antonio Torres Martinó. Al año siguiente, fue laureado como Mejor Poeta por la Sociedad de Autores Puertorriqueños. Recibió un reconocimiento del Centro Cultural José S. Alegría, el mismo año que publicó su octavo poemario La canción que va contigo (1967). Publicó una segunda edición de su poemario Por los caminos del día con una introducción del poeta Juan Antonio Corretjer.

Tras la segunda edición de su libro Faenas íntimas (1970), la Academia de Artes y Ciencias de Puerto Rico le otorgó el Gran Premio de Poesía. En 1971, publicó una tercera edición de Soliloquios de Lázaro, con ilustraciones del artista Rafael Tufiño, y Poema para que no se duerma un niño, que recibió el Premio de Poesía del Instituto de Literatura Puertorriqueña. La segunda edición de este poemario se publicó un año después acompañada por un ensayo de Luis Hernández Aquino “Ars poética de Manuel Joglar Cacho” y con dibujos de José Antonio Torres Martinó, quien, también, ilustró la cuarta edición del poemario La canción que va contigo (1974). Presentó la segunda edición de Ultimo Surco en 1974.

A sus 77 años, publicó Vuela un pájaro (1975), ilustrado por José Antonio Torres Martinó. Tres años más tarde presentó Donde cae y no cae la noche (1978) con un ensayo de Jorge María Ruscalleda Bercedóniz titulado “El asedio de la inmortalidad en Donde cae y no cae la noche”; éste recibió el Premio Poesía de la Universidad Católica de Ponce y el Premio de Poesía del Instituto de Literatura Puertorriqueña.

Joglar Cacho asistió en 1979 a la XII Entrega de Premios Culturales del Instituto de Puerto Rico en Nueva York para recibir el Diploma de Honor por sus méritos literarios. Ese mismo año concluyó En el carro de los muertos, libro motivado por los sucesos del Cerro Maravilla, Villalba. El libro incluía el artículo de Carlos López “Decimario En el carro de los muertos: tiempo histórico y ruta emancipadora de Manuel Joglar Cacho”. Este libro le fue dedicado al líder del Partido Nacionalista, Pedro Albizu Campos.

Nuevamente, fue premiado por el Consejo Superior del Arte con el Premio Agüeybaná de Oro (1980) por su aportación a la literatura puertorriqueña. En 1982, presentó Oda a un alfarero, ilustrado por José Antonio Torres Martinó. La Asociación Pro Cultura Hispánica auspició la dramatización del poemario bajo la dirección de Joaquín Torres Feliciano. Durante este año, fue recipiente del Premio de Literatura del Instituto de Puerto Rico en Nueva York.

En 1983, Joglar Cacho presentó su décimo cuarto poemario Espejo del agua fugitiva (Poema de amor). Luego apareció La morada del hombre (1984). Al año siguiente, fue homenajeado por el Centro Cultural de Manatí y al año subsiguiente por el Instituto de Cultura Puertorriqueña y el Centro de Estudios Avanzados de Puerto Rico y del Caribe en ocasión de su cumpleaños 88. Finalizando el año, publicó Cien campanas en una sola torre (1986). En 1988, presentó Poema inconcluso y el que sería su último poemario Creación última (Oda a un alfarero. La morada del hombre. Creación última); ya contaba con 90 años.

Falleció el 8 de noviembre de 1994. Sus restos reposan en el Viejo Cementerio de Manatí.

El municipio de Manatí honró su memoria con la construcción del Salón de los Poetas Manuel Joglar Cacho, con motivo del Quinto Centenario del Descubrimiento de Puerto Rico, el cual se inauguró en 1996.

Referencias

Rivera de Alvarez, Josefina. Literatura puertorriqueña, su proceso en el tiempo. Madrid: Ediciones Panteón, 1983.

Gran Enciclopedia de Puerto Rico

Autor: Grupo Editorial EPRL
Publicado: 16 de septiembre de 2014.

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