Existen varios intentos de integración política y económica en el Caribe insular, región que cuenta con 16 territorios independientes y 12 territorios dependientes. Quizás el primer intento de cooperación e integración regional o subregional en el Caribe insular lo fue la creación de la ahora extinta Federación de las Indias Occidentales (West Indian Federation, o WIF por sus siglas en inglés) en 1958. La WIF estaba compuesta por diez territorios dependientes del Imperio británico a la fecha de su creación. Los territorios incluían a Antigua y Barbuda, Barbados, Dominica, Granada, Jamaica, Montserrat, el entonces territorio de San Cristóbal/Nieves/Anguila (St. Kitts/Nevis/Anguilla), Santa Lucía, San Vicente y las Granadinas y Trinidad y Tobago. La Federación se estableció mediante la British Caribbean Federation Act of 1956, y con el fin de promover la unión política y económica entre sus miembros. La Federación tuvo una breve duración de cuatro años, y se disolvió en 1962.

Durante este breve periodo, de 1958 a 1962, la WIF prestó poca atención a la unificación económica de la región, concentrándose en vez en los aspectos políticos de la integración. En términos económicos, la región permaneció inalterada, y no se crearon siquiera tratos de libre comercio entre los países miembros durante ese periodo.

En los años subsiguientes a la disolución de la WIF, entre 1962 y 1983, muchos de los territorios de la extinta WIF alcanzaron su independencia del Imperio británico: Jamaica (1962), Trinidad y Tobago (1962), Barbados (1966), Bahamas (1973), Granada (1974), Dominica (1978), Santa Lucía (1979), San Vicente (1979), Antigua y Barbuda (1981), San Cristóbal y Nieves (1983), Belice (1981), Guyana (1966), y Surinam (1975). Un segundo intento de integración (esta vez de carácter exclusivamente económico) ocurrió en mayo de 1968, cuando los mandatarios de Barbados, Antigua, Trinidad y Tobago y Guyana firmaron el primer acuerdo de libre comercio en el Caribe insular, conocido como la Asociación de Libre Comercio del Caribe (Caribbean Free Trade Association, o CARIFTA por sus siglas en inglés). Más tarde ese año, se unieron a CARIFTA los territorios de Dominica, Granada, San Cristóbal/Nieves/Anguila, Santa Lucía y San Vicente y las Granadinas. Belice se unió más tarde, en mayo de 1971.

En 1973, los jefes de Gobierno de los Estados y territorios miembros de CARIFTA decidieron ampliar aún más la unión, y crearon para ello la Comunidad Caribeña (Caribbean Community, o CC por sus siglas en inglés), la cual vendría a remplazar a la CARIFTA. Destinada a promover la cooperación en áreas amplias como el comercio, la educación, los deportes y la cultura, la CC a su vez juega un papel de integración económica importante en la región, e integra la Comunidad y Mercado Común Caribeño (Caribbean Community and Common Market, o CARICOM por sus siglas en inglés). La CC y CARICOM se establecieron en el Tratado de Chaguaramas (que entró en efecto el 1 de agosto de 1973), y que fue originalmente firmado por los mandatarios de cuatro Estados: Barbados, Jamaica, Guyana, y Trinidad y Tobago, a los que luego se unieron ocho Estados adicionales. Las islas de las Bahamas se convirtieron en el Estado miembro decimotercero de la CC el 4 de Julio de 1983, aunque no se unieron a CARICOM. En julio de 1991 las Islas Vírgenes Británicas y las islas Turcas y Caicos se unieron a CARICOM, seguidas por Surinam en 1995, la isla de Anguila en 1999, Islas Caimán en 2002 y las islas de las Bermudas en 2003. Haití se unió a CARICOM en 2002, convirtiéndose así en el único Estado de habla francesa en unirse al tratado. La CC integra en la actualidad a 15 países: 13 Estados independientes de entre las islas anglófonas, que incluyen todas las antiguas colonias británicas (incluida Guyana), así como Surinam y Haití. También tiene a dos territorios dependientes de Inglaterra como “miembros asociados”. CARICOM también mantiene lazos de cooperación con Cuba y la República Dominicana.

La Asociación de Estados del Caribe (Association of Caribbean States, o ACS por sus siglas en inglés) se creó bajo la iniciativa de CARICOM en 1995. La ACS está compuesta por 29 países en su totalidad e incluye todos los países de Centro y Sur América con fronteras que dan al mar Caribe, incluyendo a México, Colombia y Venezuela, así como casi todas las islas del Caribe insular. La mayoría de los territorios dependientes, como Puerto Rico, no pertenecen a la ACS. La ACS es una unidad más amplia que la de CARICOM, e integra a países del Caribe continental.

El Comité de Desarrollo y Cooperación del Caribe (Caribbean Development and Cooperation Committee, o CDCC por sus siglas en inglés), organismo de las Naciones Unidas, integra a todos los Estados miembros de la ACS, más 7 territorios dependientes del Caribe insular como “miembros asociados”. Las tres dependencias francesas asisten como observadores a las reuniones del CDCC.

La Iniciativa de la Cuenca del Caribe (Caribbean Basin Initiative, o CBI por sus siglas en inglés), es el nombre que se le da a una colectividad de legislación norteamericana que permite la creación de un tratado de comercio preferencial a naciones centroamericanas y caribeñas, con el interés de mejorar la situación de pobreza de esa región y, como consecuencia, combatir el comunismo en la región. Las legislaciones especificas incluyen el Caribbean Basin Economic Recovery Act of 1983 (CBERA), el Caribbean Basin Economic Recovery Expansion Act of 1990 (comúnmente conocido como el “Expansion Act”), el Caribbean Basin Trade Partnership Act of 2000 (CBTPA), el Trade Act of 2002, el Haitian Hemispheric Opportunity through Partnership Encouragement Act of 2006 (HOPE Act), y el Haitian Hemispheric Opportunity through Partnership Encouragement Act of 2008 (HOPE II).

Los eventos históricos detrás de la firma de CBERA en 1983 están ligados, de forma más remota, al triunfo de la Revolución cubana en 1959, y de forma más reciente, a la creciente influencia de la ideología marxista-comunista en la región centroamericana y caribeña, así como al surgimiento de líderes procubanos en el Caribe y Centroamérica durante la década del setenta: Michael Manley y Edward Seaga in Jamaica, Maurice Bishop en Granada, pero más importante aún, el triunfo de la Revolución sandinista de Nicaragua en 1979 y el subsiguiente surgimiento del grupo guerrillero Frente Farabundo Martí de Liberación Nacional (FMLN) en la vecina El Salvador a principios de la década del ochenta. A pesar del hecho de que para la época en que se firmaba CBERA en 1983, Estados Unidos estaba simultáneamente financiando un movimiento guerrillero contra-revolucionario conocidos como los contra para hacer frente a la Revolución sandinista, así como invadiendo la isla de Granada en la “Operación Furia Urgente”, existía un reconocimiento implícito de parte del Gobierno de EE. UU. de que ningún Congreso aprobaría una intervención militar directa de envergadura en la región del Caribe o Centroamérica con el objetivo de derrocar un Gobierno comunista, al menos en ese momento de la historia. Esto era así, en parte, porque una intervención directa significaría un cambio radical en la política del buen vecino que EE. UU. había aplicado a toda América Latina desde la década del treinta, y en parte porque el efecto conocido como “el síndrome de Vietnam” hubiera hecho que cualquier acción militar fuera vista como altamente impopular en los ojos de los electores. Por tanto, el CBI fue una iniciativa diseñada en su origen con la intención de combatir la influencia de Cuba y Rusia en la región por medios que no fueran militares.

El CBERA fue el acuerdo original, de carácter temporero, con fecha de expiración el 5 de agosto de 1990, que permitía la libre circulación con tratos arancelarios preferenciales de bienes agrícolas y de manufactura entre los países miembros del CBI y EE. UU. Para poder disfrutar de los beneficios arancelarios de CBERA, los productos de exportación debían cumplir con los siguientes requisitos: (a) ser importados directamente del país miembro a territorio norteamericano directamente; (b) ser en su totalidad un producto cultivado, producido o manufacturado en el país miembro, o haber sido transformado substancialmente en un artículo nuevo o diferente en el país miembro; o (c) tener un mínimo de 35 por ciento de contenido local de uno o más países miembros. Algunos bienes fueron excluidos de este trato arancelario preferencial, como los textiles, los bienes de cuero, el atún, el petróleo y los productos derivados del petróleo y los relojes. Al momento de la creación de CBERA, 27 naciones y territorios fueron designados como potenciales “países miembros”: Anguila, Antigua y Barbuda, las Bahamas, Barbados, Belice, las Islas Vírgenes Británicas, Islas Caimán, Costa Rica, Dominica, República Dominicana, El Salvador, Granada, Guatemala, Guyana, Haití, Honduras, Jamaica, Montserrat, las Antillas Holandesas, Nicaragua, Panamá, San Cristóbal y Nieves, Santa Lucía, Vicente y las Granadinas, Surinam, Trinidad y Tobago y las islas Turcas y Caicos. Para que estas naciones puedan acceder a los beneficios de CBERA, tienen que satisfacer ciertas condiciones: los países con Gobiernos comunistas, tanto en apariencia como de facto, o los países donde se han expropiado propiedades pertenecientes a los EE. UU. o a corporaciones norteamericanas, quedaron excluidos como beneficiarios potenciales.

Al momento de la expiración de CBERA en 1990, el trato arancelario preferencial fue extendido de manera permanente e indefinida a todos los países del CBI a través del Caribbean Basin Economic Recovery Expansion Act (“Expansion Act”). El Expansion Act de 1990 era, por tanto, una versión revisada del trato de CBERA de 1983, con algunas enmiendas. Se expandía la lista de los productos elegibles para incluir textiles y petróleo o productos derivados del petróleo. Además, se incluían requisitos adicionales a los Estados miembros relacionados con el cumplimiento de las políticas internacionalmente aceptadas sobre los derechos de la clase trabajadora.

En el año 2000, y principalmente para apaciguar las quejas de los países miembros del CBI sobre trato desigual en comparación con los otorgados a México bajo el Tratado de Libre Comercio (TLC) de 1994, el entonces presidente Bill Clinton creó el Caribbean Basin Trade Partnership Act (CBTPA). Bajo el CBTPA, los países miembros reciben trato igual al otorgado a México y Canadá bajo el TLC en cualquier producto, incluidos aquellos que previamente habían sido excluidos bajo el CBERA y bajo el Expansion Act de 1990. En el caso de los textiles, estos serían elegibles solo si eran producidos con telas hechas en su totalidad o cortadas en EE. UU. o en el Caribe. Por otro lado, y contrario a CBERA, que era permanente e indefinido, el CBTPA era temporero, y tenía como fecha de expiración el 30 de septiembre de 2010, o cuando entre en funciones el Free Trade Area of the Americas (FTAA) o cualquier otro tratado de libre comercio entre Estados Unidos y alguno de los países beneficiaros del CBI, lo que ocurra primero. (El 5 de agosto de 2004, los EE. UU. firmaron el Dominican Republic-Central America-United States Free Trade Agreement (CAFTA-DR, por sus siglas en inglés), en un pacto que incluye a la República Dominicana y cinco países centroamericanos: Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras y Nicaragua. Al momento de entrar en vigor el CAFTA-DR, estos seis países dejaron automáticamente de formar parte del CBI. El Trade Act of 2002 se firmó con la intención de uniformizar los criterios de elegibilidad de la ropa entre tres tratados de libre comercio de Estados Unidos: el Andean Trade Preferences Act, el African Growth and Opportunity Act, y el CBTPA; así como para incrementar los límites máximos de ropa tejida y de camisetas provenientes de la cuenca caribeña. Finalmente, el Haitian Hemispheric Opportunity through Partnership Encouragement Act of 2006 (“HOPE Act”) y el “HOPE II Act of 2008” extendieron los beneficios del CBI a Haití.

Para 1984 (un año después de la creación original de CBERA), 20 países habían solicitado membresía como país beneficiario al CBI. Para el 2000, el número de miembros había ascendido a 24. Anguila, Islas Caimán, Surinam y las islas Turcas y Caicos nunca han solicitado membresía. Con la implementación del CAFTA-DR en 2004, el número de miembros se redujo a dieciocho.

Los productos importados de países del CBI a EE. UU. durante el periodo 1983-2009 incluían, entre otros, petróleo y metanol de Trinidad y Tobago; piñas, ropa, ruedas de autos y etanol de Costa Rica; etanol de Jamaica; polietileno expandido de las Bahamas; cigarros, azúcar, circuitos electrónicos, transformadores y cerveza de malta de la República Dominicana; ropa de Honduras; y carne de Nicaragua. Los exportadores norteamericanos también se han beneficiado de la actividad económica generada por el CBI. El total de las exportaciones de los productos norteamericanos a los países miembros del CBI alcanzaron la cifra de $25.1 billones en 2008, convirtiendo a la región del CBI en el decimocuarto mercado de exportaciones de Norteamérica más importantes, por encima de mercados como Australia, Suiza y Hong Kong.
Autor: Luis Galanes
Publicado: 20 de marzo de 2012.

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