Colmadito dominicano en Santurce

Colmadito dominicano en Santurce

El influjo masivo de cubanos y dominicanos a Puerto Rico data de principios de la década de 1960. Dos eventos políticos en países vecinos marcan el inicio de este período: el triunfo de la Revolución Cubana en 1959 y el asesinato del dictador dominicano Rafael Leonidas Trujillo en 1961. A partir de esos sucesos se registró un éxodo de 33,970 cubanos y 118,999 dominicanos a Puerto Rico entre 1960 y 2002. (Tabla 1)

La inmigración cubana creció rápidamente durante los años sesenta, pero declinó precipitadamente a principios de los ochenta. Aunque miles de cubanos salieron de su país durante el éxodo del Mariel en 1980, pocos vinieron a Puerto Rico y menos aún lo hicieron en los años subsiguientes. Según los datos del Servicio de Inmigración y Naturalización (SIN), menos del 8% de los cubanos que se mudaron a Puerto Rico llegaron entre 1990 y 2002. En cambio, la inmigración dominicana ha aumentado continuamente desde 1966 (cuando se comenzaron a publicar estadísticas separadas para ese país), alcanzando niveles sin precedentes en la década de 1990. Casi el 54% de todos los dominicanos admitidos legalmente a Puerto Rico llegó entre 1990 y 2002. Además, un número considerable de personas ha cruzado ilegalmente el Canal de la Mona entre la República Dominicana y Puerto Rico. En 1996, el SIN estimó que unos 34,000 inmigrantes indocumentados, mayormente dominicanos, vivían en Puerto Rico. Aunque nadie sabe a ciencia cierta cuántos dominicanos han entrado clandestinamente a la Isla, se sabe que ésta frecuentemente sirve como un trampolín para la emigración al continente norteamericano.

Casa Cuba

Casa Cuba

En el 2000, tres cuartas partes de la población cubana residían en el área metropolitana de San Juan (véase la Tabla 2) . El mayor núcleo de esta población se encuentra en el municipio de San Juan, donde vive más del 40% de los cubanos, seguido por Guaynabo, Carolina y Bayamón. Los dominicanos también se han asentado primordialmente en los centros urbanos de Puerto Rico. Según el censo de 2000, casi el 80% de los dominicanos vivía en el área metropolitana de San Juan. Más de la mitad residía en el municipio de San Juan, particularmente en la zona central de Santurce. Otros núcleos importantes de dominicanos se encuentran en Carolina, Bayamón y Guaynabo.

Aún más reveladora que la concentración geográfica de los cubanos y dominicanos es su distribución espacial dentro del área metropolitana de San Juan. En el año 2000, el censo constató que los puntos de mayor densidad de residentes cubanos eran: (1) Isla Verde en Carolina; (2) University Gardens y Hyde Park en Río Piedras; y (3) varias urbanizaciones contiguas en Guaynabo, incluyendo Golden Gate, Caparra Hills, Villa Caparra y Torrimar (véase la Tabla 3). Los datos censales sugieren que el patrón básico de asentamiento de los cubanos en Puerto Rico ha sido el de una rápida dispersión hacia las áreas suburbanas de clase media alta. Este desplazamiento físico coincidió con la movilidad ascendente de los inmigrantes en la estructura socioeconómica de Puerto Rico. Aunque los cubanos se concentran en ciertas zonas del área metropolitana de San Juan, no han creado un enclave residencial al estilo de La Pequeña Habana en Miami.

A diferencia de los cubanos, los dominicanos predominan en áreas residenciales de bajos ingresos en el municipio de San Juan. En términos proporcionales, la principal zona de concentración dominicana se encuentra en el Barrio Capetillo, cerca del pueblo de Río Piedras (Tabla 3 presentada) . En términos absolutos, el mayor número de dominicanos se aglomera en Barrio Obrero y otros sectores pobres de Santurce como: Seboruco, Herrera, calle Loíza y barrio Gandul. Los bajos alquileres, la localización central, el acceso a la transportación pública y la disponibilidad de empleos han atraído a muchos dominicanos a estos centros urbanos, caracterizados por el deterioro de su infraestructura por varias décadas. Los datos censales muestran que los dominicanos en Puerto Rico están mucho más segregados que los cubanos en un mercado de vivienda dividido por clase, raza y origen nacional. En Santurce y Río Piedras, los dominicanos tienden a vivir en vecindarios con altas concentraciones de residentes pobres, negros y extranjeros.

En conjunto, los cubanos y los dominicanos han ingresado a segmentos opuestos de la fuerza laboral puertorriqueña. Por su parte, la mayoría de los inmigrantes cubanos se ha incorporado a los sectores ocupacionales medios y altos del comercio y los servicios. En el año 2000, más de cuatro quintas partes de los cubanos en Puerto Rico tenían empleos de cuello blanco. El 42.4% laboraba en ocupaciones gerenciales y profesionales; otro 40% eran vendedores y oficinistas. Apenas el 17.6% eran trabajadores de cuello azul, de servicio y agrícolas. Este perfil ocupacional coincide a grandes rasgos con el de una pequeña burguesía urbana.

En San Juan, los empresarios cubanos tienden a desempeñar el papel de una minoría intermediaria, especializada en la distribución de bienes y servicios dentro de la economía puertorriqueña. Muchos de ellos han establecido pequeños negocios o trabajan para sus compatriotas, especialmente en el pequeño comercio, la construcción, los bienes raíces, los seguros y las comunicaciones. Las empresas cubanas han creado múltiples fuentes de ingreso y empleo para puertorriqueños así como para cubanos. Este hecho fue reconocido por la inmensa mayoría de los puertorriqueños entrevistados en una encuesta reciente de opinión pública en San Juan. En resumen, la mayoría de los cubanos en Puerto Rico se ha integrado al mercado laboral primario, caracterizado por salarios relativamente altos, prestigio ocupacional, buenas condiciones laborales, beneficios marginales y oportunidades de desarrollo profesional.

Por otra parte, la mayoría de los inmigrantes dominicanos ha ingresado a los peldaños más bajos de la fuerza laboral puertorriqueña, especialmente en el sector de los servicios. En el año 2000, más de la mitad de todos los dominicanos eran trabajadores de servicio poco calificados (34.4%) -especialmente empleadas domésticas, conserjes y mozos de restaurante- y trabajadores de cuello azul (20.7%), tales como operarios, fabricantes y obreros. El 11.5% eran trabajadores más calificados, como mecánicos, carpinteros, albañiles y electricistas. Aunque el 19.6% estaba empleado en ocupaciones de ventas y apoyo administrativo, sólo un 13.3% eran gerentes y profesionales. El perfil ocupacional de la población dominicana en Puerto Rico es predominantemente de clase obrera.

En esencia, la migración dominicana ha venido a aumentar la oferta de mano de obra barata en Puerto Rico. Los estudiosos han encontrado poco desplazamiento directo de trabajadores puertorriqueños por dominicanos, a excepción de algunos trabajos diestros y artesanales como los servicios de reparación. Básicamente, el influjo de dominicanos ha servido para satisfacer una relativa escasez laboral en ciertos sectores económicos, como los servicios personales, la construcción y la agricultura. Aunque la comunidad dominicana ha creado numerosas empresas comerciales en San Juan -incluyendo agencias de remesas, cafeterías, restaurantes, sastrerías y salones de belleza-, su aportación principal a la economía receptora ha sido laboral, no empresarial. En síntesis, el grueso de los dominicanos se ha incorporado al segmento secundario del mercado de trabajo puertorriqueño, caracterizado por bajos salarios y prestigio ocupacional, así como pobres condiciones de empleo, escasos beneficios marginales y oportunidades limitadas de ascenso ocupacional.

 

 

 

Autor: Dr. Jorge Duany
Publicado: 16 de septiembre de 2014.

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