Introducción

La educación puede definirse como un proceso de transmisión cultural que se da de una generación a otra. En las sociedades primitivas se efectúa a través de la convivencia, no de la escolaridad. A medida que las sociedades se hacen más complejas, junto al proceso educativo informal, se organizan de forma deliberada lo que modernamente conocemos como escuelas y universidades. Aunque desde el 1948 Puerto Rico tomó las riendas de la educación formal, la evolución de ésta siempre ha estado matizada por los cuatro siglos de coloniaje bajo España y por Estados Unidos desde el 1898. En la actualidad se discuten alternativas a la educación. Existen escuelas, universidades, seminarios, colegios, institutos técnicos y formas y espacios alternos de educación.

Primeros pasos bajo España

Bajo el régimen español, la educación estaba mayormente a cargo de la Iglesia Católica. Así, una de las primeras escuelas fue fundada hacia el 1512 por el Obispo Alonso Manso, como parte de la Iglesia Catedral. La segunda la fundó Fray Antón de Montesino en el Convento de los Frailes Dominicos para el 1529; luego, el Convento de San Francisco en 1642. A lo largo de los siglos XVII y XVIII se establecieron diversas escuelas en varios lugares de la Isla. La escolaridad, esto es, el nivel de estudios aprobados de la población en general, sin embargo, era muy baja. El mariscal Alejandro O`Reilly, funcionario del gobierno español, al abandonar la Isla en 1765 informa: En toda la isla no hay más que dos escuelas de niños, que fuera de Puerto-Rico (como se conocía la isleta de San Juan) y la villa de San Germán pocos saben leer. Aunque este juicio fue cuestionado en los siglos siguientes, no deja de reflejar el estado de baja escolaridad en la Isla.

En 1770, bajo la administración de Miguel de Muesas, comenzó el intento por establecer la escuela pública primaria gratuita, pero no fue la norma y la población que asistía a las escuelas era muy limitada. Hubo ejemplos de esfuerzos privados como los del Maestro Rafael Cordero y su hermana Celestina, por crear escuelas para niños y niñas de pocos recursos.

El currículo y la orientación de la enseñanza hasta fines del siglo XVIII se asemejaban a los prevalecientes en España y el resto de Hispanoamérica: la educación religiosa absorbía buena parte de las clases. El resto se dedicaba a la enseñanza de la lectura, la escritura y algunas nociones de aritmética; los estudios humanísticos eran superficiales y los de carácter científico prácticamente inexistentes. La enseñanza se basaba en la memorización y no se promovía el espíritu crítico. La revolución educativa y el desarrollo de la escuela pública, que surgieron en el mundo occidental con la Ilustración, las nuevas corrientes liberales y el desarrollo de los estados nacionales para fines del siglo XVIII y principios del siglo XIX, llegaron con atraso a Puerto Rico.

En 1832 abrió en San Juan el Colegio Seminario Conciliar, donde por primera vez se ofrecen cursos de Ciencias además de los acostumbrados de Gramática latina, Teología, Moral, Derecho canónico y civil. Los egresados del Seminario podían continuar estudios universitarios en España e Hispanoamérica. En 1873, durante la breve Primera República Española, se fundó también en San Juan el Instituto Civil de Segunda Enseñanza, bajo la dirección de José Julián Acosta. Al caer la República en 1874, el Instituto cerró por considerarse demasiado liberal, pero reabrió sus puertas en 1882. A partir de 1890 el Instituto recibió fondos públicos. En 1880 se fundó el Colegio de las Madres del Sagrado Corazón, institución que impartiría enseñanza primaria y secundaria a las niñas de las familias pudientes de la Isla.

En el siglo XIX se genera entre los criollos un gran interés por la educación y sobre todo se empieza a pedir que se funde una universidad. Así lo evidencian las peticiones que hacen los cabildos a Ramón Power en las Instrucciones de 1810. A partir de la segunda mitad del siglo XIX, se agudiza la necesidad de establecer una institución de nivel universitario, pero los intentos fracasaron. A pesar de que hubo apoyo financiero, el gobierno español se negó por razones políticas, para que no se perdiera la Isla, como había significado para España la liberación del resto de la América. En 1887 se llegó a un compromiso: los estudiantes puertorriqueños se matriculaban en la Universidad de La Habana, pero estudiaban en San Juan (en el Ateneo Puertorriqueño) con profesores de aquella universidad. Luego, viajaban a Cuba para examinarse. Los costos de trasladar a los profesores a San Juan fueron más altos que los recursos disponibles y al cabo de dos años se terminó este arreglo. El siglo terminó sin que se lograra el deseo de una universidad.

La preocupación por la educación también se dio en las autoridades coloniales. Este interés se manifestó en varios decretos orgánicos. El de 1880, el cual rigió hasta el final de la dominación española, organizaba el sistema de primera enseñanza tanto público como privado, bajo la supervisión del gobernador. Se proclamó la asistencia a la escuela como obligatoria para los niños entre los seis y nueve años. Sin embargo, esta reglamentación era más aparente que real, pues la escasez de escuelas, sobre todo en la zona rural, hacía la asistencia a clases casi imposible. Posteriormente, en 1891, se establecieron en San Juan dos escuelas normales, una para varones y otra para mujeres, en las que se preparaban los maestros y maestras de las escuelas primarias.

La situación del sistema escolar en 1898 se puede resumir en palabras del estudio del Consejo Superior de Enseñanza en 1958: “Al terminar la dominación española había en Puerto Rico 380 escuelas elementales para varones, 138 para hembras, 26 escuelas de enseñanza secundaria y una escuela de adultos. Había un total de 545 escuelas para una población escolar de 44,861. El analfabetismo alcanzaba entre 79 y 85 % de la población total de la isla”. Para esa fecha había 810,394 habitantes, de los cuales 268,639 eran niños. Por tanto sólo el 16.7% asistía a la escuela.

En 1898 Puerto Rico pasa de manos españolas a estadounidenses. En 1899, el gobierno militar clausura las escuelas normales y el Instituto Civil de Segunda Enseñanza. Mediante una serie de decretos del gobierno militar, intentan organizar la educación pública en la Isla al estilo de los sistemas existentes en Estados Unidos.

La primera ley orgánica bajo el nuevo régimen, la Ley Foraker en 1900, creó el Departamento de Instrucción Pública y el cargo de Comisionado de Instrucción. El nuevo régimen utilizó el sistema de educación pública como parte del programa de americanización.

En 1901, con el nombramiento del Dr. Martín Brumbaugh como Comisionado de Instrucción, se inician las bases del sistema educativo actual. Aunque tanto la organización del sistema escolar como el currículo, los propósitos y los recursos han tenido diversas alteraciones, las características que Brumbaugh y sus sucesores le imprimieron al sistema se han mantenido en muchos de sus aspectos fundamentales.

El sistema educativo puertorriqueño se diseñó de acuerdo con las siguientes tendencias:

  1. La escuela pública se independizó totalmente de la tutela esclesiástica, según los principios de separación de la Iglesia y el Estado instituido por la Constitución de Estados Unidos.
  2. Tanto la escuela primaria como secundaria se abrieron a todas las clases socioeconómicas y se eliminó cualquier discriminación por sexo.
  3. Se organizó el sistema educativo conforme a los lineamientos del que regía en Estados Unidos.
  4. Se desarrolló un sistema administrativo con una centralización casi absoluta. Durante los primeros años de la administración estadounidense, el comisionado de Instrucción no sólo dirigía las escuelas públicas sino que presidía simultáneamente la Universidad de Puerto Rico y la Junta de Síndicos.
  5. Se concibió la escuela como un instrumento para identificar culturalmente a la población puertorriqueña con la nación estadounidense. La enseñanza del idioma inglés no solamente adquirió una importancia especial dentro del currículo, sino que se procuró convertirlo en el vehículo lingüístico de toda la enseñanza.

Esta última decisión suscitó una polémica en el país. Desde 1912 la Asociación de Maestros de Puerto Rico se declaró a favor de la enseñanza de las diversas asignaturas en español. Esta polémica continuó hasta el 1949, cuando bajo la incumbencia de Don Mariano Villaronga (1946-1947 y 1949-1957) se adopta el español como idioma oficial de enseñanza.

Los primeros comisionados nombrados por el presidente de Estados Unidos eran estadounidenses. A partir de 1921 se comienza a nombra comisionados puertorriqueños, entre ellos, a Juan B. Huyke (1921-1929); a José Padín (1930-1936) y a José M. Gallardo (1937-1945).

En su primera etapa el objetivo principal del sistema era lograr hacer llegar la educación a la mayor parte de la población. Este intento se vio limitado por los pocos recursos económicos asignados a la educación, de modo que aunque aumentó el porciento de asistencia de los estudiantes aún así el número de niños de bajos recursos que podía asistir a la escuela era muy limitado.

Tabla 1: Totales de matrícula bajo el régimen estadounidense (Fuente: Osuna, 1949)

ComisionadoAño escolarEn edad escolarAsistencia documentada a la escuelaPorciento de asistencia
Eaton1899-1900322,39329,1729%
Brumbaugh1901-1902328,20059,87218%
Lindsay1903-04335,63058,63617%
Falkner1904-1907346.77566,64519%
Dexter1907-1912372,046142,97138%
Bainter1912-1915393,328160,35441%
Miller1915-1921438,796189,60743%
Huyke1921-1929520,715219.97542%
Padín1930-1936566,321256,35242.5%
Gallardo1937-1945633,010330,87050.6%

En el ámbito universitario, en 1903, se funda la Universidad de Puerto Rico, ésta surge al trasladar a Río Piedras la Escuela Normal, que había sido creada en el 1900 para la preparación de maestros en el pueblo de Fajardo. En 1903, se aprobó una legislación para convertirla en un centro universitario.

Poco después se organizaron otros colegios como el Colegio de Agricultura, fundado en 1905, que en 1911 se trasladó a Mayagüez y se transformó en la cuna del Recinto Universitario de Mayagüez. Sin embargo, no fue hasta cinco décadas más tarde que se crearon los colegios regionales y la Escuela de Medicina mediante la Ley de 1966.

La primera institución privada de educación postsecundaria en este periodo se fundó en 1912. En esa fecha, la Escuela de Artes y Oficios fundada en Lajas seis años antes, se trasladó a San Germán y se convirtió en el Instituto Politécnico de Puerto Rico y en 1921 comienza a ofrecer estudios universitarios (hoy Universidad Interamericana). La expansión de la universidad privada surge mucho más tarde, después de la Segunda Guerra Mundial.

Dr. Angel Quintero Alfaro en su rol de maestro

Dr. Angel Quintero Alfaro en su rol de maestro

Con el primer gobernador electo en 1948, Luis Muñoz Marín, Puerto Rico logra tener mayor control sobre el desarrollo del sistema de instrucción pública y universitario. En la década de los 50 bajo la dirección de Mariano Villaronga, el Departamento de Instrucción Pública dirigió sus esfuerzos principalmente a que todos los niños de edad escolar de nivel elemental asistieran a la escuela. En esta década se implanta el plan de expansión de las facilidades educativas y se logra matricular el 54% de la población de edad escolar (el 93% entre las edades de 6 a 12 años, el 85% entre las edades de 13 a 15 años y el 50% entre las edades de 16 a 18 años). Para 1954 se incorporó a todos los niños de seis años a estudiar en primer grado. Este aumento acelerado, sin los recursos docentes correspondientes, llevó a la necesidad de enfocar en la calidad de la educación que recibían los estudiantes ante las transformaciones del país. Se declaró entonces la década del 60 como la Década de la Educación.

En esta década, bajo el liderato del Dr. Angel G. Quintero Alfaro, Subsecretario del Departamento de Instrucción de 1961-64 y Secretario del 1965-1968, se desarrolló un innovador programa de escuelas ejemplares. El objetivo fue crear modelos escolares para impartir una educación de mayor calidad a una población numerosa. En 1968, tras un cambio de gobierno, se detuvo el proceso de innovación y experimentación y se regresó a la estrategia de fortalecer el modelo tradicional de enseñanza.

En las décadas de los setentas y los ochentas las reformas se dirigieron mayormente a atender la estructura administrativa y los procesos de toma de decisiones. Al surgir el bipartidismo en el control del poder, la nómina del Departamento creció y este fenómeno impidió mejorar el sistema de educación masiva. Como se ha explicado anteriormente, estos procesos han estado centralizados en el Secretario, quien tradicionalmente responde al partido en el poder.

Una excepción a la corriente de atención prioritaria a la estructura administrativa fueron los esfuerzos, que en los setentas y la segunda mitad de los ochentas, se dirigieron a la revisión total del currículo. De nuevo, cambios en los secretarios trajeron variaciones en la política educativa.

En 1990, se aprueba la Ley 68 de Reforma Educativa, la cual presentaba una filosofía educativa y recomendaciones para que decisiones que se tomaban en el nivel central del sistema se decidieran en las escuelas. Con esta nueva ley cambia el nombre del Departamento de Instrucción Pública a Departamento de Educación. También se crea el Consejo General de Educación con el fin de evaluar, licenciar y acreditar tanto las escuelas públicas como las privadas.

En 1993, y luego en 1999, se enmienda la Ley 68 para crear las escuelas de la comunidad, como estrategia para descentralizar el sistema. Sin embargo, hasta el día de hoy el sistema sigue altamente centralizado y con graves problemas de eficiencia y equidad.

Retos de hoy a nivel pre-universitario

En el año escolar 2003-2004 en Puerto Rico había 1,521 escuelas públicas y 562 privadas con licencia, que atendían respectivamente alrededor de 650,326 y 145,114 estudiantes. Los estudiantes del sistema público se repartían en 272,719 en el nivel elemental; 137,773 en el nivel intermedio; 114,598 en el nivel superior. En la Tabla 2 se ofrecen más detalles sobre los estudiantes en los diferentes niveles en el sistema público. ( Para actualizar esta información puede entrar al portal del Departamento de Educación, www.de.gobierno.pr y al portal del Consejo General de Educación www.cge.gobierno/sobre.htm).

Tabla 2: Matrícula del sistema público por niveles

NivelNúmero de estudiantesPorciento del total
Pre-escolar40,6736.25%
Elemental (grados del 1 a 6)272,71941.94%
Intermedio (grados del 7 al 9)137,77321.19%
Superior (grados del 10 al l2)114,59817.62%
Postsecundario tecnológico4,1290.63%
Adultos65,30410.04%
Educación especial (con atención aparte del programa regular)*15,1302.33%
Total650,326

* El programa de Educación especial atiende 77,995 estudiantes entre las edades de 3 y 22 años; la mayor parte de ellos participan del programa regular, sólo 15,13% se atienden aparte.

Para las mismas fechas los estudiantes del sistema privado se repartían en 80,514 en el nivel elemental; en 29,096 el nivel intermedio y 22,809 en el nivel superior. En la Tabla 3 se ofrecen más detalles sobre los estudiantes en los diferentes niveles del sistema privado.

Tabla 3: Matrícula del sistema privado por niveles

NivelNúmero de estudiantesPorciento del total
Pre-escolar11,4427.8
Elemental
(grados del 1 a 6)
80,51455.5%
Intermedio
(grados 7 al 9)
29,09620%
Superior
(grados de 10 al l2)
22,80916%
Otros1,253.8%
Total145,114

Enfoques de actualidad

La actual dirección del Departamento de Educación en su Plan Estratégico correspondiente al período 2005-08 presenta como las cinco metas estratégicas:

  • Desarrollo de calidad en la dimensión académica, personal y social del estudiante
  • Recursos humanos altamente cualificados
  • Condiciones óptimas para el aprendizaje
  • Fortalecimiento institucional en los procesos administrativos y fiscales
  • Participación efectiva de las madres, padres, las comunidades y el mundo empresarial en el mundo educativo

A pesar de los esfuerzos por mejorar los niveles de aprovechamiento y la calidad de la enseñanza, han existido por décadas algunos problemas que nos acompañan hasta el día de hoy:

  • La falta de pertinencia del currículo
  • La alta tasa de deserción escolar
  • El rezago y desfase de la educación vocacional
  • Falta de competencia gerencial que afecta el funcionamiento escolar
Escuela Normal, primera sede de la Universidad de Puerto Rico (Fajardo)

Escuela Normal, primera sede de la Universidad de Puerto Rico (Fajardo)

En 1942, se aprueba una nueva Ley Universitaria que ofrece mayor autonomía a la UPR, la misma reestructura y crea nuevas facultades en el Recinto de Río Piedras. Se crean también nuevos programas para servir al sector público: Trabajo Social, Administración Pública, Centro de Investigaciones Sociales, todos con una política de desarrollo guiada por el gobierno del recién electo Partido Popular Democrático. A partir de los años sesenta el sistema se ha ampliado, tanto en el sector público como privado. La ley de 1966 de la Universidad de Puerto Rico creó un nuevo Recinto, el de Ciencias Médicas. En el mismo se agrupó a las escuelas de Medicina, Odontología, Farmacia y otras dependencias relacionadas con los estudios y carreras en el campo de la salud. La Ley reconoce como Colegios Universitarios autónomos al Colegio de Cayey y de Humacao. También creó la Administración de Colegios Regionales, la cual contaba con seis colegios: Aguadilla, Arecibo, Bayamón, Carolina, Ponce y Utuado. Los colegios se crearon con el objetivo de ofrecer carreras cortas para la preparación de técnicos y profesionales requeridos para la sociedad industrial moderna. Con el tiempo, sin embargo, la mayor parte de estos colegios se han transformado en colegios con planes de estudios de cuatro años, similares a las carreras que se ofrecen en Mayagüez y Río Piedras. Actualmente todas las unidades se han constituido en Recintos, con participación paritaria en las decisiones del sistema.

Esta transformación ha originado una prolongada controversia, que se mantiene todavía, entre los partidarios de conservar los colegios regionales como una alternativa diferente orientada a las carreras tecnológicas de duración comparativamente breve, y aquellos que los conciben como instituciones semejantes a los recintos tradicionales. Tras esta polémica existe un debate mayor, que gira en torno de los propósitos y metas de la Universidad de Puerto Rico.

Organización y administración de la UPR

La ley que rige la Universidad de Puerto Rico fue aprobada en enero de 1966 y enmendada en 1993. La misma establece que la Universidad de Puerto Rico consistirá de un conjunto de dependencias (recintos y colegios autónomos) bajo la dirección de un rector o director, respectivamente. La autoridad máxima la ejerce el presidente, responsable de la coordinación y dirección general de la Universidad. El presidente comparte ambas tareas con la Junta Universitaria, un organismo deliberativo en el que tienen representación delegados de las diferentes unidades, tanto docentes como estudiantiles, así como los rectores y representantes de la presidencia. Las diferentes unidades cuentan con organismos análogos, las juntas administrativas y los senados académicos. Sus funciones son parecidas a la de la Junta Universitaria, y persiguen dar participación en la gestión administrativa a todos los integrantes de la comunidad universitaria.

En 1993, al enmendarse la Ley del 1966, se creó la Junta de Síndicos como la instancia más alta en la Universidad de Puerto Rico. Se otorgó al Consejo de Educación Superior la tarea de licenciar y acreditar las instituciones universitarias, tanto públicas como privadas. Las enmiendas también eliminaron la Administración de Colegios Regionales y concedieron autonomía a los diversos colegios. Así, actualmente la Universidad de Puerto Rico comprende los siguientes Recintos: Río Piedras, Mayagüez, Ciencias Médicas, Cayey, Humacao, Aguadilla, Arecibo, Bayamón, Carolina, Ponce y Utuado.

La Universidad de Puerto Rico en los años 2000 al 2005 no ha tenido grandes cambios en la oferta académica. Se ha podido observar, sin embargo, una reducción relativa en los programas de grado asociado, ejemplo de este fenómeno es que desde el 2002 no se aprueba ningún nuevo programa de grado asociado en la UPR. En el área de bachillerato ha seguido desarrollando programas en los campos académicos profesionales de mayor demanda, que según las proyecciones del 2010, serán en ocupaciones relacionadas con Administración de Empresas, Biología y otras Ciencias básicas relacionadas a la Salud, Educación, Ingeniería y Psicología.

Durante los últimos diez años en la UPR, el mayor número de programas nuevos aprobados, fue en el nivel graduado ( 53.3%). La creciente dedicación a la investigación, en particular en sus tres recintos principales, refleja el movimiento hacia su inserción en el desarrollo de la nueva economía del conocimiento, en que la investigación y el desarrollo juegan un papel determinante. La coyuntura actual de establecer las bases para el desarrollo de una economía fundamentada en el conocimiento y la innovación plantea retos críticos a la educación superior, en particular a la UPR, la Universidad del Estado.

Colegio Las Madres del Sagrado Corazón en Santurce

Colegio Las Madres del Sagrado Corazón en Santurce

A mediados de los años sesenta, con las subvenciones de los costos de matrícula y estipendios de la beca Pell, las universidades privadas comenzaron a expandirse y a superar a la Universidad de Puerto Rico en la matrícula estudiantil. En el 2004, la matrícula en las entidades privadas era cerca de 2/3 partes de la matrícula total a nivel universitario. Así en Puerto Rico (2003-04) hay 206,791 estudiantes matriculados en centros de educación superior: 74, 056 en el sector público y 132,735 en el sector privado.

Las universidades privadas se han mantenido en casi el mismo número de unidades en los últimos cinco años, pero se han extendido a otras áreas geográficas, mediante el establecimiento de centros universitarios dependientes de estas unidades. De esta forma la plataforma institucional ha crecido más allá del área metropolitana y ciudades intermedias, hacia pueblos en el interior del país. Con esta extensión geográfica ha aumentado el número de programas, la mayoría siendo duplicaciones de ofrecimientos en los centros de extensión de los recintos subsidiarios de universidades existentes.

Una modalidad incipiente de plataforma institucional es la colaboración entre universidades privadas para ofrecer un programa en forma conjunta, en que cada institución ofrece uno de los componentes, como los cursos de educación general y el otro los cursos de especialidad o técnica. Otra modalidad en crecimiento es la oferta de programas en forma presencial por universidades privadas en EE.UU. en colaboración con las universidades privadas de Puerto Rico. Estos programas son de áreas profesionales de post grado, como Farmacía y Administración de Empresas. Actualmente hay tres instituciones de EE.UU. con programas de extensión en Puerto Rico.

Desafíos de la educación post secundaria

Puerto Rico está entre los países del mundo con mayor grado de escolaridad; sin embargo, tiene uno de los niveles más altos de desempleo. Esto plantea la necesidad de reflexionar sobre qué cambios se deben dar en el sistema de educación superior para apoyar la creación de empleos. La necesidad de cambio que enfrentan las instituciones de educación superior en Puerto Rico no es nueva, ni única. Estudios realizados por el American Council on Education, la UNESCO y el Informe Universidad 2000 de España, plantean la necesidad de que la institución universitaria transforme importantes aspectos de su quehacer para atender las nuevas realidades del mundo de hoy. A pesar de ciertas diferencias, hay situaciones y problemas que comparten la mayor parte de las universidades:

1-Una expansión en el número de estudiantes y docentes a la vez que disminuyen los fondos públicos en términos reales para la educación superior
2-La rigidez de las estructuras académicas disciplinarias
3-La necesidad de procesos de evaluación institucional
4-La difícil relación con el mundo de la producción y las exigencias de la sociedad

Una de las estrategias para asumir estos desafíos es la colaboración entre las universidades, entre éstas y el gobierno y la empresa privada. Actualmente, existe una excesiva fragmentación, dispersión de recursos y competencias inefectiva. ” El papel (del gobierno) promotor de iniciativas conjuntas o concertadas es el más adecuado para canalizar la coordinación del conjunto de instituciones de educación superior, y lograr la complementariedad de sus respectivos recursos”( Irizarry, 2002). Muchas de las áreas que presentan alternativas para el futuro desarrollo económico requieren enfoques interdisciplinarios. Corrientemente las universidades con mayor fortaleza en las diversas disciplinas son diferentes, se requiere entonces, la colaboración de las mismas para desarrollar las áreas interdisciplinarias de mayor posibilidad. Se debe dar también una colaboración entre las universidades y el gobierno en la investigación, en la acción sobre alternativas para resolver los problemas del país y con la empresa privada, en el desarrollo de procesos y recursos competitivos de producción.

Otros escenarios educativos

Usualmente se asocia la educación con las escuelas y las universidades,sin embargo, existen múltiples instituciones que educan, por ejemplo: los museos, las bibliotecas y los medios de comunicación. Muchas de estas instituciones han desarrollado programas educativos de gran interés. Uno de los retos para las universidades y escuelas puertorriqueñas es cómo ampliar las alianzas con estas instituciones.

Facultad de Educación de la Universidad de Puerto Rico, Río Piedras

Facultad de Educación de la Universidad de Puerto Rico, Río Piedras

Este recuento histórico muestra como el sistema educativo, a nivel pre-universitario y universitario, ha ido cambiando su énfasis producto de fuerzas internas, como cambios en filosofía educativa, como de fuerzas externas, las necesidades sociales, económicas y culturales del país. Así por ejemplo, en 1770 ante el bajo nivel de estudios aprobados de la población general se comenzó el intento por establecer la escuela pública primaria gratuita. A partir de este momento el énfasis del sistema público fue ampliar la educación a toda la población.

No es hasta 1954 que se logra este objetivo al alcanzar la incorporación universal en el primer grado. En la década de 1960, habiendo conseguido que todo estudiante de edad escolar tuviese la posibilidad de ir a la escuela, los esfuerzos del sistema se dirigen a mejorar la calidad de la educación. Dado los continuos cambios en las realidades socio-económicas y culturales este objetivo no pierde vigencia. Ante la nueva economía del conocimiento se requiere que se revisen los currículos y métodos de enseñanza de modo que el estudiante aprenda con sentido, esté en un proceso de continuo aprendizaje y conozca y domine la tecnología de la información.

Al aprender con sentido y juicio crítico surgen preguntas, inquietudes e intereses que cruzan las disciplinas tradicionales. De hecho la mayor parte de las preguntas y temas de interés de los estudiantes se dan en áreas que integran varias disciplinas. Así, es necesario revisar las categorías que organizan nuestro currículo y la forma en que se ofrece. Por ejemplo, el estudio de las disciplinas debe ser parte del currículo escolar, pero no debe ser el primer encuentro del estudiante con el conocimiento. Reconociendo esta realidad, el marco curricular del estado de Maine ( EE.UU.) en 1990 en lugar de organizar el currículo de escuela elemental en las disciplinas tradicionales: Idiomas, Matemáticas, Ciencias, Estudios Sociales; organiza el mismo en las siguientes categorías:

Promover el desarrollo saludable de la sociedad, del ambiente y las relaciones entre sociedades
Comunicación
Razonamiento y resolución de problemas
La historia de la humanidad y sus creaciones

Es necesario repensar las categorías con las cuales está organizado el currículo de manera tal que estimulen el aprendizaje con sentido, de igual forma es imperativo revisar las estrategias de enseñanza reconociendo la diversidad de estudiantes para elaborar una pluralidad de acercamientos, de acuerdo a sus capacidades y talentos, con el fin de que todos logren adquirir los conocimientos, actitudes y destrezas necesarias para integrarse en forma efectiva en la sociedad. Esto requiere que se fortalezcan áreas que actualmente no reciben la atención que merecen, por ejemplo el desarrollo socio-emocional.

En el nivel universitario también es necesario actualizar las áreas de estudios, los contenidos y los enfoques didácticos ante la nueva economía y las realidades de nuestra sociedad. Se requiere una preparación para el aprendizaje continuo para adquirir las destrezas necesarias para cambios de ocupación que cada día aumenta en la realidad laboral, la capacidad de innovación, el trabajo colaborativo y el conocimiento de las herramientas tecnológicas. El desarrollo de estas capacidades conlleva programas curriculares flexibles y diversos, con componentes de educación general fortalecidos al desarrollarse en forma más integrada con la especialidad. Se requiere atender las necesidades de un estudiantado cada día más diverso; las bajas tasas de graduación de bachillerato evidencian las interrogantes sobre la capacidad de las instituciones universitarias en atender las necesidades de los estudiantes.

La institución educativa en todas sus vertientes pre-universitaria y universitaria necesita un proceso de continua revisión teniendo presente los cambios en las realidades sociales, económicas, tecnológicas y culturales en nuetro país y en el mundo, cada día más cercano a nuestra realidad.

 

 

Autor: Dra. Ana Helvia Quintero
Publicado: 8 de enero de 2009.

Entradas relacionadas

Este artículo también está disponible en: English

Comente

La Fundación Puertorriqueña de las Humanidades agradece los comentarios constructivos que los lectores de la Enciclopedia de Puerto Rico nos quieran hacer. Por supuesto, estos comentarios son de la entera responsabilidad de sus respectivos autores.