Carmen Gómez Tejera junto a Jaime Benítez, Virgilio Dávial y Alfredo Muñoz Souffront

Carmen Gómez Tejera junto a Jaime Benítez, Virgilio Dávial y Alfredo Muñoz Souffront

Escritora y educadora. Bajo su dirección, el Departamento de Instrucción Pública (actual Departamento de Educación) aprobó los primeros programas para la enseñanza del español en las escuelas elementales y secundarias. También fue directora de currículo del Departamento y colaboró en la redacción de textos escolares.

Carmen Gómez Tejera nació en Aguadilla en 1890, hija de Juana Tejera y Ramón Gómez, ebanista de profesión. Cursó los grados primarios y secundarios en su pueblo natal. En 1909, completó el grado de maestro en la Escuela Normal de Río Piedras. Luego, regresó a Aguadilla, donde se desempeñó como maestra rural en la escuela del Viejo Fuerte de la Concepción. Además, fue una de las organizadoras y maestras de la escuela superior de este pueblo.

En 1918, fue nombrada superintendente de escuelas por el comisionado de instrucción Paul G. Miller. Poco tiempo después, regresó a la docencia para ejercer como principal de la escuela superior de Aguadilla. En 1926, se trasladó una vez más a Río Piedras para impartir clases de metodología para la enseñanza del español en la Facultad de Pedagogía, mientras completaba en esta misma institución el bachillerato y la maestría en Artes, esta última con la presentación de la tesis La novela en Puerto Rico: apuntes para su historia, que publicó en 1947.

Gómez Tejera pasó a trabajar una vez más al Departamento de Instrucción Pública para ocupar el puesto de supervisora de español en 1931, durante la incumbencia del comisionado José Padín. La política educativa de este comisionado establecía el español como vehículo de enseñanza en la escuela elemental, en lugar del inglés, que había sido el idioma utilizado en las escuelas desde la dirección del comisionado Martin Brumbaugh (1901).

Bajo el mando de Carmen Gómez, se aprobó y publicó el Programa de lengua española para las escuelas elementales (1933). Esta obra fue el producto de una investigación llevada a cabo por un comité educativo –del cual Gómez Tejera era miembro– que desde finales de la década de 1920 estuvo desarrollando y probando un nuevo programa curricular de español para este nivel de enseñanza. El programa incluía lectura, poesía, recitación oral, gramática y escritura. Este programa se utilizó como currículo de español desde 1933 hasta finales de la década de 1950, cuando se llevó a cabo una revisión del mismo.

En colaboración con otros educadores, publicó varias obras que se utilizarían como textos en las escuelas elementales: Manual del método de rimas para enseñar a leer en primer grado (1934); Rubén Darío: selección de verso y prosa para niños (1935); Juan Ramón Jiménez: verso y prosa para niños (1936); Rabidranath Tagore: verso y prosa para niños (1937) y Poesía puertorriqueña: antología para niños (1938).

También, estuvo a cargo de la publicación del Programa de lengua y literatura españolas para las escuelas superiores (1938), el cual estaba dividido en seis partes: orientación, psicología y enseñanza, metodología, metas, objetivos y requisitos y distribución de unidades. Tras su publicación, se enfocó en organizar y desarrollar cursos, talleres y adiestramientos para enseñarle a los maestros a utilizar tanto este programa como el de escuela elemental.

Carmen Gómez Tejera regresó a la cátedra de Pedagogía de la Universidad de Puerto Rico en 1940, donde impartió cursos de metodología para la enseñanza del español, filosofía de la educación e historia de la educación. No obstante, en 1948, regresó al Departamento de Instrucción luego de que el entonces comisionado Mariano Villaronga la nombrara directora de currículo. Entre sus tareas se encontraba seleccionar y organizar el material de instrucción, lo cual cobró particular importancia cuando al año siguiente el comisionado estableció oficialmente, el español como vehículo de enseñanza para todos los niveles educativos. Una vez más, organizó talleres, conferencias y seminarios para orientar y adiestrar a los educadores en las nuevas políticas de enseñanza.

En 1950, retomó su labor docente en la Universidad hasta su retiro en 1959. Sin embargo, continuó colaborando con el Departamento de Instrucción como consultora del Programa de Español hasta 1967. Durante estos años, participó en la preparación de obras educativas entre las que figuran: Actividades de lengua española para principiantes (1948), en colaboración con Josefina Monserrate de Sellés; Lecturas de historia y filosofía de la educación (1954), en colaboración con América González de Gregorich y Lloyd Suttell; Poesía puertorriqueña para la escuela secundaria (1955), junto con María Losada y Jorge Luis Porras Cruz; Por el mundo del cuento y la aventura, una serie de textos básicos de lectura que creó en colaboración con ángeles Pastor y Rosa Guzmán; Por el mundo de la palabra, una serie de textos de lengua para la escuela elemental que desarrolló junto con Jorge Luis Porras Cruz, Ana María Losada y Enrique A. Laguerre.

Gómez Tejera publicó, además, artículos de temas culturales y pedagógicos en La Revista Escolar de Puerto Rico, Isla, Revista de la Asociación de Mujeres Graduadas (asociación de la que fue miembro fundador) y Brújula, órgano del Círculo de Maestros de Español, de la que también, fue una de las fundadoras en 1937.

Entre los honores que la distinguieron se encuentran el de Catedrática Emérita de Pedagogía que le otorgó Universidad de Puerto Rico (1959) y Mujer de Puerto Rico, honor que le otorgó Asociación de Graduadas de la Universidad de Puerto Rico.

 

 

 

Autor: Grupo Editorial EPRL
Publicado: 19 de febrero de 2010.

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