Pierre Bourdieu

Pierre Bourdieu

El sociólogo y pensador francés Pierre Bourdieu fue uno de los críticos más constantes y consecuentes de los patrones organizativos dominantes de la globalización de la economía. Resumimos aquí unas observaciones sobre la situación global que dictó en Atenas, Grecia, ante un público sindical, en 1996.

Se asiste a una campaña mediática mundial, que involucra a intelectuales, periodistas y negociantes, con el propósito de imponer la visión neo-liberal; que en esencia responde al más clásico pensamiento conservador en todos los pueblos y se relaciona con una visión resultista de la economía.

La Globalización es un mito, en todo el sentido de la palabra. Es un discurso poderoso, con una fuerza social que obliga a creer. Es el arma principal que se esgrime contra los avances y ganancias obtenidas por el Estado Benefactor.

Con la complicidad de los medios de comunicación, el neo-liberalismo se ha convertido en la suprema visión conservadora, apareciendo hace 30 años como el “fin de la ideología” y que posteriormente se presentó como el “fin de la historia”. En realidad el neo-liberalismo no es más que un nuevo empaque de viejas ideas conservadoras.

Una característica de la “revolución conservadora”consiste en presentar la restauración de viejos modelos como una revolución. Esta nueva estrategia apela al progreso, la razón, la ciencia y la econo­mía, para probar que el pensamiento progresista es arcaico. Glorifica a su vez los mercados financieros; en otras palabras, la versión más radical del capitalismo que restringe sus objetivos a la obtención de máximas ganancias.

Los efectos de la política neo-liberal. Investigaciones británicas han señalado que las políticas de Margaret Thatcher contribuyeron a un incremento en la inseguridad del trabajador y de la clase media. Lo mismo ha ocurrido en EEUU a partir de las reformas neo-conservadoras del presidente Reagan: La clase media estadounidense se ha visto expuesta a la precariedad de sus empleos, lo que ha generado angustia

En muchos países el número de trabajadores temporeros ha incrementado en relación a aquellos con puestos permanentes. En Francia, por citar un ejemplo, tres cuartas partes de los trabajadores hoy son temporeros (la mayoría son jóvenes) sólo una cuarta parte es permanente. El desasosiego que produce esta situación ha alcanzado niveles peligrosos con costosas consecuencias sociales, tales como el aumento de la delincuencia.

Todos los frentes críticos de la sociedad deberían insistir en la necesidad de incluir los costos sociales en la toma de decisiones económicas a corto y largo plazo. ¿Cuál será el resultado de tal política: pérdida de trabajo, sufrimiento, enfermedad, alcoholismo, drogadicción, suicidio, violencia doméstica?

La violencia tiene sus consecuencias y más aún la que esta representada en la práctica de despidos masivos y la pérdida de seguridad. Este tipo de violencia tarde o temprano se vincula irremediablemente a los suicidios, drogadicción, alcoholismo, delincuencia y todos los pequeños actos violentos que a diario ocurren.

La ideología neo-liberal se basa en una forma de neo-darwinismo: los que “triunfan” son los más inteligentes, los más fuertes. Esta visión llega a pretender que los más diestros son los que ocupan los mejores trabajos y los que deben gobernar. Los desempleados viven el resultado de la falta de competencia. Así se justifica un mundo dividido entre ganadores y perdedores. De un lado están los ciudadanos con capacidades sobre-compensadas y la opción de elegir sus empleos, mientras que una gran masa de ciudadanos está condenada a trabajos marginales y al desempleo.

 

 

 

 

Autor: Proyectos FPH
Publicado: 16 de enero de 2008.

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