San Gerónimo del Boquerón

San Gerónimo del Boquerón

El Fortín de San Gerónimo del Boquerón fue una pequeña batería defensiva ubicada en la playa del Boquerón, al este de la isleta de San Juan. Este fortín formaba parte del sistema defensivo de San Juan desde finales del siglo XVI. La estructura es rectangular, con esquinas curvas de aproximadamente 31 metros de ancho por 53 metros de largo, ubicado a nueve metros sobre el nivel del mar. Su eje principal corre de este a oeste. El fortín está construido con bloques de piedra caliza encalada sobre un arrecife de coral que se conecta a tierra por medio de un puente.

En 1587, se construye la primera fortificación en este lugar: una batería pequeña, llamada El Boquerón, que consistía en una pequeña plataforma y una trinchera con cabida para seis piezas de artillería. En 1591, los españoles construyeron en esta localización una batería de menor tamaño con cuatro cañones y una guarnición de trece soldados. Este fortín fue crucial en la defensa de la isleta en el ataque de los ingleses en 1595, comandado por sir Francis Drake. Durante el ataque de 1598, al mando de sir George Clifford, el conde de Cumberland, el fortín sufrió severos daños. En 1608, el gobernador Gabriel de Rojas reconstruyó el fuerte y en el 1609 lo nombra San Gerónimo del Boquerón. El gobernador Fernando de la Riva Agüero (1643-1648) lo equipó para que se utilizara como cárcel. En 1625, ante el ataque holandés comandado por Boudewijn Hendricksz, se transfirieron dos piezas de artillería desde el Morro para reforzar este fortín.

A finales del siglo XVIII, la Corona española ordenó la reconstrucción de este fuerte. En 1791, el ingeniero militar Juan Francisco Mestre envió a Madrid los planos para llevar a cabo el proyecto de reconstrucción; se propuso alzar la plataforma de tiro, ampliar la guarnición para albergar un mayor número de tropas y municiones y levantar el puente para evitar que las mareas altas lo sobrepasaran. Además, el acceso a la bahía se cerró mediante rellenos de piedras que sobresalían sobre el nivel del mar. Con la aprobación del rey Carlos IV, la reconstrucción se completó en 1799.

A lo largo del siglo XIX, se continuó utilizando el Fortín San Gerónimo para propósitos militares. En la época de la Guerra Hispanoamericana, en el fortín sólo dos de los cañones antiguos funcionaban y apenas había dos oficiales y 51 soldados destacados en el fuerte. Con la llegada de los estadounidenses, el fortín, al igual que el resto de los fuertes sanjuaneros, pasó a manos del gobierno de Estados Unidos.

En 1921, San Gerónimo y los terrenos aledaños, que eran posesión de la Marina de Estados Unidos, fueron arrendados a Virgil Baker, un oficial de la Marina de Guerra, por un periodo de 999 años; éste construyó una casa de madera en los predios del fortín. En 1946, el fortín pasa a manos del gobierno de Puerto Rico, quien, a su vez, se lo transfiere en el 1956 al Instituto de Cultura Puertorriqueña. Luego de un proyecto de restauración, el fortín abre sus puertas en 1963, como un museo militar, donde se exhibían uniformes militares, armas y mapas de distintas épocas. Años después, el instituto desmanteló el museo y le otorgó un contrato de arrendamiento al hotel Caribe Hilton para que celebraran allí actividades privadas. En la actualidad (2008), el paso hacia el fortín está cerrado debido a la construcción de nuevos edificios que impiden su acceso.

Adaptado por Grupo Editorial EPR
Fuente original: Catálogo de Propiedades, Registro Nacional de Lugares Históricos, Oficina Estatal de Conservación Histórica, Oficina del Gobernador, 1995.

Fuentes adicionales: Los fuertes del Viejo San Juan, Sitio Histórico Nacional de San Juan, Puerto Rico, 2002. División de Publicaciones del Servicio Nacional de Parques.

Nota: Estos artículos han sido editados y cotejados por académicos y especialistas en Historia. Pueden existir discrepancias entre historiadores con respecto a algunos datos.
Autor: Grupo Editorial EPRL
Publicado: 30 de diciembre de 2009.

Related Entries

Este artículo también está disponible en: English

Comente

La Fundación Puertorriqueña de las Humanidades agradece los comentarios constructivos que los lectores de la Enciclopedia de Puerto Rico nos quieran hacer. Por supuesto, estos comentarios son de la entera responsabilidad de sus respectivos autores.