La década de 1970 demostró los límites del modelo de desarrollo implementado en Puerto Rico durante las dos décadas anteriores, que había presentado tasas de crecimiento económico sustancial. El modelo económico estuvo basado en la inversión norteamericana en fábricas de baja intensidad de capital y de alta intensidad de mano de obra. Para mediados de los setenta, la mano de obra había perdido su competitividad en comparación con los costos más bajos de los trabajadores del resto de la región. También, la industria de petroquímicos, concebida como una nueva empresa para fomentar el crecimiento, se topó con la crisis internacional de los precios del petróleo que canceló su viabilidad.

Así comenzó un periodo de crisis en la economía puertorriqueña que, de acuerdo al historiador Francisco Scarano, duró entre 1973-1983 y se distinguió por una caída del producto nacional bruto, altas tasas de desempleo, crisis en los niveles de producción local e inflación en los artículos básicos de consumo. El nivel de desocupación aumentó de forma estrepitosa; en 1972 la tasa de desempleo indicaba un 12.5%, mientras que para el final del periodo de crisis, 1984, se encontraba en un 22%.

Para aliviar la crisis económica, se añadió a Puerto Rico en la lista de los territorios estadounidenses que recibiría cupones para alimentos. El programa se implementó a través del Departamento de Agricultura del Gobierno federal. Según un estudio de este departamento, en su periodo inicial, el programa en Puerto Rico sobrepasó la demanda en comparación con los estados de la Unión en términos porcentuales de participación y gastos. Ya para 1981, el 56% de la población local participaba en el programa.

El Gobierno federal, para lidiar con la alta demanda por los cupones, cambió de estrategia hacia una que hiciera más eficiente y menos costoso el consumo de alimentos a través del programa de alivio a la pobreza. Se fundó el Programa de Asistencia Nutricional (PAN) para Puerto Rico y otros territorios estadounidenses. Se organizó el PAN, eliminando a Puerto Rico del programa federal de cupones por alimentos que se implementó en los 50 estados de Estados Unidos. El PAN estaba financiado como transferencias en bloque desde el Departamento de Agricultura, pero manejado por el Gobierno puertorriqueño.

El United States General Accounting Office, en su informe sobre la asistencia nutricional, describe las diferencias del PAN del antiguo programa de cupones de varias maneras: los beneficiarios reciben la ayuda en forma de cheque y no de cupones; el uso del PAN no está restringido a compras de comida, y el estipendio se puede utilizar en forma de dinero en efectivo. Al recibir las transferencias en bloque, el Gobierno local maneja el monto y asigna y distribuye el programa según las cualificaciones que entienda sean pertinentes para sus posibles recipientes. Actualmente, el Departamento de la Familia del Gobierno de Puerto Rico asigna el monto mensual que recibe el beneficiario de la “Tarjeta de la Familia”. Un 75 por ciento se utiliza para comprar alimentos y un 25 por ciento se puede retirar como efectivo para adquirir alimentos en comercios certificados o no certificados.

Según estudios del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos, la participación en el PAN había disminuido durante los años noventa y la primera década del milenio. Sin embargo, los niveles de desempleo en la isla y, consecuentemente, de los participantes en el programa, han ido en aumento. Las opiniones entre economistas difieren acerca de las razones para ese aumento en la participación del PAN. Entre ellas la pérdida de la Sección 936 del Código de Rentas Internas y sus efectos sobre la economía local; la crisis financiera internacional que azotó la economía mundial durante el 2008, y el déficit presupuestario del Gobierno local que llevó a recortes de gastos gubernamentales y despidos del sector público. Por esto, las reglas a nivel federal ampliaron las bases para cualificar para el PAN, incluyendo a trabajadores con ingresos menores al salario mínimo. Así, de acuerdo al Departamento de la Familia, han ingresado al PAN entre 50,000 y 55,000 familias adicionales entre 2009 y 2010, superando por primera vez la cifra de 600,000 familias.

El programa ha encarado críticas, desde quienes aducen que no aporta al desarrollo económico de Puerto Rico y promueve la dependencia. Otros sugieren que el estado económico local ha estado sujeto al estancamiento y está por debajo de los niveles de pobreza en comparación con los otros estados de la Unión. Por ende, el PAN ayuda a los puertorriqueños a lidiar con las presiones inflacionarias y a tener niveles adecuados de nutrición.

 

 

 

Autor: José Gabriel Martínez Borrás
Publicado: 15 de septiembre de 2014.

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