Existe una confusión generalizada y cotidiana en cuanto a la relación y, a la vez, la diferencia entre lo que es el clima y el tiempo meteorológico (o atmosférico). El tiempo meteorológico se refiere a la descripción de las condiciones de la atmósfera en un lugar en particular, en un momento determinado, y es medido en un relativo corto periodo de tiempo (horas, días y semanas). Los principales parámetros o variables que se utilizan para la descripción del tiempo meteorológico son la temperatura, la precipitación, la humedad relativa, la evaporación y la evapotranspiración, la velocidad y dirección del viento, la irradiación solar y la presión atmosférica (o barométrica), entre otros. Es en términos generales a lo que se refieren los distintos medios de comunicación en sus programas de noticias al indicar las probabilidades de lluvia (para el día o hasta para la semana entera), las temperaturas diarias y las formaciones de los distintos sistemas atmosféricos (depresiones, tormentas, huracanes etc.). En cambio, el clima es un asunto más complejo y menos dinámico que el tiempo meteorológico.

El clima es una generalización (un promedio) de las condiciones de la atmósfera de los distintos factores biofísicos y geográficos interactuando temporal y espacialmente medidos u observados durante un largo periodo de tiempo (usualmente, como mínimo, en un rango aproximado de entre 30 a 50 años). Los parámetros o variables que definen un clima incluyen todos los que se miden o utilizan para analizar el tiempo meteorológico, además de los elementos de las corrientes oceánicas, la latitud, la elevación, el relieve topográfico y la distancia relativa respecto a las masas oceánicas y los tipos de vegetación. El conjunto de estas variables interactúa durante un periodo de tiempo relativamente largo para definir las características únicas, en términos climáticos, de distintas escalas geográficas, ya sea una localidad, una zona nacional, un continente o una región global.

En términos latitudinales, la localización de la isla de Puerto Rico la condiciona para experimentar un clima ecuatorial tropical (Af), basado en la clasificación climática de Köppen. Esta clasificación climática, desarrollada entre 1918 y 1936 por el geógrafo, meteorólogo, climatólogo y botánico alemán-ruso Wladimir Peter Köppen, se fundamenta metodológicamente en la relación entre precipitación, temperatura y vegetación. En este sentido, el tipo de clima que se manifiesta en la isla se caracteriza por temperaturas altas y abundante precipitación la mayor parte del año. Además, en esto influencia decididamente la localización relativa de la isla al igual que su relieve topográfico. Estos elementos contribuyen a las condiciones para el desarrollo de bosques tropicales lluviosos como el Bosque Nacional de el Yunque, con precipitaciones de hasta 200 pulgadas anuales y temperaturas promedio de entre 70 y 80 grados Fahrenheit a través de todo el año. La localización relativa de la isla con el centro de la región del Caribe insular la coloca en la ruta de los vientos alisios que provienen del norte con una dirección de traslación de este-oeste. El efecto principal de estos vientos sobre la climatología de la isla es que influencian los vientos que se mueven en dirección noreste-suroeste y que en conjunto con la geoestructura de la provincia del interior montañoso central (específicamente la parte conocida como la cordillera Central) inducen el tipo de precipitación conocido como lluvia orográfica (o precipitación influenciada por el relieve topográfico). El relieve topográfico influye a este tipo de precipitación y se produce a partir de la condensación del vapor de agua contenido en las nubes y masas de aire provenientes principalmente de las áreas costeras. El aire, al intentar ascender, va enfriándose hasta eventualmente llegar al punto de saturación (punto cercano al 100% de humedad relativa) precipitándose en forma de lluvia, que en este caso descarga mayormente en la parte norte de la divisoria insular (parte norte de la cordillera Central). A partir de este mismo proceso, el lado sur de la divisoria insular (o región sur de la isla) recibe sustancialmente menor precipitación. Este fenómeno explica a grandes rasgos las características generales del paisaje y algunos rasgos geomorfológicos, los cuales están influenciados por las variaciones climáticas regionales que se manifiestan a ambos lados de la Cordillera. La región norte es abundantemente húmeda, con vegetación tupida y bosques lluviosos, ríos relativamente caudalosos (comparados a los de la región sur de la isla) y una red hidrográfica más extensa. Por otro lado, la región sur es predominantemente seca, con una red hidrográfica en momentos intermitente o efímera y de vegetación xerofítica (eminentemente árida y de poca altitud). Tales condiciones llegan al extremo en el área del Bosque Seco de Guánica, en donde se manifiesta un régimen de déficit hídrico casi perenne, y se registran menos de 30 pulgadas de precipitación anual (762 mm aproximadamente) y una evapotranspiración de unas 73 pulgadas anuales (1,854 mm).

En términos generales, en Puerto Rico se registra una precipitación promedio anual de unas 69 pulgadas (1,753 mm). No obstante, existen variaciones en función a las diferencias geográficas regionales a lo largo y ancho de la isla. Debido al fenómeno de los vientos alisios, la región norte de la isla suele recibir la mayor cantidad de lluvia la mayor parte del año, contrario a la región sur. Así también existen diferencias entre la cantidad de precipitación que recibe la región oeste en comparación con la región este del país. En general, la isla experimenta una temporada calificada de lluviosa entre los meses de mayo a noviembre (temporada que coincide, con la temporada de huracanes) y de una temporada relativamente seca entre los meses de diciembre a abril. Por otro lado, la temperatura promedio de la isla es de aproximadamente unos 80º F (26.7º C). Los promedios de temperatura regionalmente no varían de manera significativa anualmente. No obstante, la región montañosa, debido a su condición fisiográfica, registra temperaturas mucho más bajas en promedio que las registradas en los valles y en la región costera. La menor temperatura histórica registrada en la isla fue de unos 40 °F (4.4 ºC) en áreas de la cordillera Central; mientras que en las áreas costeras la variación térmica se manifiesta entre los 80 ºF (la mayor parte del año) hasta poco más de 100 º F en los meses de verano.

 

 

 

Autor: Harrison Flores Ortiz
Publicado: 21 de febrero de 2016.

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