Se dice que el budismo es una religión. No obstante, la concepción religiosa judeocristiana, tan central en la cultura puertorriqueña, no puede dar cuenta con precisión de la experiencia budista. Otros han llamado al budismo una filosofía. Ciertamente, en algunas de sus escuelas ha habido un esfuerzo riguroso del pensamiento por comprender la existencia. Así lo demuestran los escritos, en los que con honda reflexión, varios maestros budistas han expuesto sus observaciones. La palabra filosofía, sin embargo, proviene de una tradición que se fundamenta en los pensadores de la antigua Grecia, que si bien es cierto tuvieron contacto con pensadores de la India, la historia de la filosofía occidental demuestra poseer un desarrollo distinto. Se considera —y quizás sea este el aspecto más acertado e importante— que el budismo es una práctica. Práctica, porque hay un continuo ejercitarse en el reconocimiento de la constancia de lo cambiante. Es decir, lo único permanente es la impermanencia.

El budismo nace en la India. Tiene su origen en la necesidad de obtener respuestas de un príncipe llamado Siddhartha Gautama. Según cuenta la tradición, Siddhartha abandonó su reino al descubrir que todos los seres vivos habrían de lidiar con la enfermedad, la vejez y la muerte. En su búsqueda, convivió con algunos grupos de ascetas, con los que practicó técnicas meditativas y de purificación espiritual. Durante mucho tiempo no halló lo que buscaba. Un día, estando solo, se sentó a meditar bajo un árbol y decidió permanecer allí hasta lograr la iluminación. Posteriormente, fue llamado Buda, el despierto. Entonces, se dedicó a enseñar lo que había aprendido con el fin de ayudar a otros. Sus primeras enseñanzas son el cimiento de todo el budismo. Buda habló de las Cuatro Nobles Verdades. Están son: la primera noble verdad del sufrimiento; la segunda noble verdad del origen del sufrimiento; la tercera noble verdad de la cesación del sufrimiento; y la cuarta noble verdad del sendero que lleva a la cesación del sufrimiento. Cabe mencionar que Buda no es un dios, sino, en principio, un maestro que mostró el camino. De hecho, en el budismo no hay un Dios creador.

Con los años, las enseñanzas de Buda se fueron propagando a través de la India y otras partes de Asia gracias a la labor de monjes y laicos. En la actualidad, el budismo es practicado en muchísimas partes del mundo. Las diversidades geográficas y culturales supusieron, desde el inicio, cambios propios de acuerdo a las particularidades de cada sociedad. En Puerto Rico existen algunos centros en los que se practican distintos tipos de budismo. Entre ellos están: Centro Budista Padmasambhava de Puerto Rico; Centro Budista Ganden Shedrub Ling; Centro Zen Universitario de Puerto Rico; Centro de Budismo Kadampa de Puerto Rico; Centro Budista Soka Gakkai Internacional; y el Centro Zen de Puerto Rico.

El budismo zen, también llamado chán, es aquel que proviene de China y Japón. Inicialmente, monjes de la India viajaron a China para llevar las enseñanzas de Buda. Allí el budismo entró en contacto con otras corrientes de pensamiento e indagación espiritual, como el taoísmo. Más tarde, este acercamiento al budismo llegaría a Japón y, en la unión con su complejidad cultural, se conformaría el budismo zen japonés.

Por su parte, el Centro Zen de Puerto Rico se encuentra en el barrio Caimito de Río Piedras. Fue fundado en 1982. Su maestro, propiamente, lo fue Zen (Roshi) Kyozan Joshu Sasaki (1907-2014). Ha tenido, desde su fundación, algunos monjes que han servido como viceabades. Entre ellos, habría que destacar a dos puertorriqueños: el Rev. Gentatsu Oscar Pereira, quien estuvo a cargo del Centro Zen entre el 2006 y el 2007; y desde el año 2007 hasta la actualidad, es dirigido por Kigen Raúl Dávila Osho, uno de los fundadores del Centro. Junto a este, existe el Centro Zen Universitario el cual se encuentra en la Universidad de Puerto Rico en Bayamón. En ambos espacios se cultiva la práctica contemplativa del zen. La disciplina diaria para sentarse en zazen es central para sostener dicha práctica.

Una de las formas de budismo más conocidas en occidente, incluyendo a Puerto Rico, lo es el budismo tibetano. Este, que también guarda un vínculo con el budismo de la India, posee cuatro escuelas principales: Nyingma, Kagyu, Sakya y Guelug. En términos generales, el líder del budismo tibetano lo es su santidad el Dalai Lama quien tiene una vinculación directa con la escuela Guelug.

De la tradición Nyingma, se tiene en Puerto Rico, desde 1991, el Centro Budista Padmasambhava. Se encuentra ubicado en Santurce. Los venerables Khenchen Palden Sherab Rinpoche (1938-2010) y Khenpo Tsewang Dongyal Rinpoche (1950) fueron sus fundadores. El enfoque de este centro se halla en la práctica de la meditación y en el cultivo del amor y la compasión hacia todos los seres. En Puerto Nuevo se localiza el Centro Budista Ganden Shedrub Ling, espacio fundado por el venerable Geshe Lhundub Sopa (1934-2014). Este centro, aunque también practica y enseña budismo tibetano, pertenece a la escuela Guelug, y por lo mismo, su gran maestro lo es el Dalai Lama, Tenzin Gyatso. Actualmente su director espiritual es Yangsi Rinpoche.

En Puerto Rico hace bastantes años que el budismo es practicado con seriedad y compromiso. Un asunto curioso sobre su situación en el país es que —pese a que hay bastantes espacios para su estudio, que llevan un mensaje de amor y de paz con una postura amplia y acogedora— llega a dar la impresión de que el budismo no se ha arraigado en la cultura local con la misma fuerza y profundidad que otras creencias. Tal vez esto se deba al alcance que poseen otras religiones con mayor asentamiento; al desconocimiento de su herencia y tradición milenaria; o al hecho de que en el budismo no suele haber un deseo manifiesto de convertir al otro. Quien quiera acudir y ser parte de su legado puede hacerlo libremente.
Autor: Kelvin Durán Berríos
Publicado: 26 de enero de 2016.

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