Dinámica demográfica

Dinámica demográfica

La segunda mitad del siglo XX dio paso a una serie de eventos demográficos que repercutió sobre el estado y dinámica de la población en Puerto Rico. La fecundidad, mortalidad y migración muestran cambios sustanciales durante este pe­ríodo. Un descenso considerable de la fecundidad, unos bajos niveles de mortalidad con un patrón de causas principales de muerte donde se destacan las condiciones crónicas y degenerativas, y unos flujos migratorios de impacto para la dinámica demográfica del país se han observado entre las principales ten­dencias demográficas en los últimos años del siglo XX y hasta el presente. Como consecuencia de estos cambios se observan fenómenos demográficos que merecen detenida atención, entre estos: el aumento en la expectativa de vida, el envejecimiento de la población y el desbalance entre los sexos.

La población del país mostró un aumento en cifras absolutas durante todo el siglo XX e inicios del XXI. Según las proyecciones de población, esta tendencia continuará su curso, alcanzando una cifra de 4.1 millones de habitantes para el 2020. A principios del siglo pasado, el país contaba con 953,243 personas. Noventa años más tarde esta cifra había ascendido a 3,522, 037 y el último censo del 2000 indicó una población de 3,808,610 habitantes. Se estima que para el 2005 la isla contaba con una población de 3.9 millo­nes. Sin embargo, en términos relativos, la tendencia ascendente observada a principios del siglo XXI toma un giro totalmente opuesto a partir de la década de 1950. Luego de esta fecha ocurrió un descenso mar­cado en el crecimiento demográfico, que se acentuó durante los años sesenta, cuando se observa la menor tasa de crecimiento hasta el presente (r = 0.61). Este acontecimiento se debió principalmente al alto volumen de emigrantes hacia Estados Unidos durante ese periodo. Luego, alregistrarse una merma de los flujos migratorios se registran tasas de crecimiento ascen­dentes. Durante la década de 1990 hay un incremento de 286,573 habitantes. También durante este período se observa la segunda tasa de crecimiento más baja del pasado siglo XX. Las cifras indican que, tanto para la década de 1960 como para las pasadas dos décadas, la isla ha experimentado un crecimiento lento en su población. Se espera que continú la tendencia des­cendente en los próximos años.

El crecimiento de la población durante la década de 1990 no ocurrió de manera uniforme en los 78 municipios de la Isla. En varios de estos se registraron tasas de crecimiento negativas indicando una reducción en su población. Seis municipios perdieron población entre 1990 y 2000: Cataño: (-1.39%),Mayagüez (-0.19%), Ponce (-0.17%), Adjun­tas (-0.16%), Comerío (-0.13%) y San Juan (-0.08). Las mayores tasas de crecimiento se observaron para Toa Alta (3.78%), Florida (3.59%), Gurabo (2.49%) y Trujillo Alto (2.17%).

Puerto Rico cuenta con una cifra considerable de habitantes por milla cuadrada. A partir de la déca­da de 1950, se ha observado un aumento constante en esta cifra. Para 1950, la isla contaba con 645.1 hab. x mi2, alcanzando un valor de 1,112 para el año 2000, y se estima que se acerque a los 1,200 para el 2020. Por su parte, San Juan ocupa el primer lugar en densidad poblacional, con 9,087 personas por milla cuadrada, una densidad 8.17 veces mayor que la de toda la isla. Definitivamente la isla dista de una distribución homogénea de sus habitantes a través del territorio que la compone. El 43% de los habitantes reside en solo 10 de los 78 municipios, incluyendo a San Juan y otras áreas aledañas.

Mientras la migración ha presentado fluctuaciones marcadas, el crecimiento natural (la diferencia entre natalidad y mortalidad) descendió notablemente a partir de la década de 1960. Los procesos vitales han ido perdiendo importancia en la determinación del ritmo de crecimiento poblacional en la isla. La natali­dad ha mostrado una tendencia descendente durante este período y la mortalidad, por su parte, ha perma­necido estacionaria, a un nivel relativamente bajo.

La fecundidad de la mujer puertorriqueña comenzó a descender marcadamente a partir de la década de 1960. La tasa total de fecundidad (TTF) hace referencia al promedio de hijos que tiene la mujer al final de su período reproductivo. La TTF era de 4.8 para 1960; ya para 1980 había descendido a 2.7. En el ano 2000, este indicador alcanzó el valor de 2.04 y se proyecta que para el 2025 esté en 1.8. Esto indica que ya para el 2000 el país había alcanzado el nivel de reemplazo, donde el número de hijos por mujer pasa a sustituir, en términos demográficos, a los padres responsables de estos nacimientos. Puerto Rico cuenta actualmente con unos bajos niveles de fecundidad y las proyeccio­nes anticipan que el país continuará con una vertiente descendiente.

La mortalidad en Puerto Rico ha tenido descensos asombrosos durante el siglo XX. Para principios de siglo, la isla contaba con una tasa de aproximadamente 28 muertes por cada mil habitantes. Para el período de 1945-49, ésta se redujo casi a la mitad (12.4). Ya para el primer quinquenio de la década de 1950, la tasa de mortalidad había descendido a 9; de esta fecha en adelante se observó un comportamiento estable en esta variable, con fluctuaciones mínimas. Para el 2005 la tasa de mortalidad fue de 7.0. La isla cuenta actualmente con una baja tasa de mortalidad. Esto, a su vez, ha traído una mayor longevidad a la población.

Los descensos marcados en la mortalidad han influenciado de forma radical el patrón de causas de muerte del país. De un predominio de causas infec­ciosas y parasitarias, la isla ha transitado hacia uno diferenciado por causas crónicas y degenerativas. Las primeras causas de muerte en Puerto Rico para el año 2003 fueron: corazón (17.9%), cáncer (17.1%), diabetes mellitus (9.0%), hipertensión (4.4%) y enfer­medades pulmonares (4.3%). El 42% de las muertes ocurridas en Puerto Rico, para el 2003, se debió a estas causas.

Con relación a la migración interna -movimientos poblacionales dentro de la isla- se ha observado una merma. Por otro lado, están ocurriendo patrones inmigratorios selectivos que influyen en las características demográficas de la población. Uno de los even­tos de mayor relevancia es el aumento considerable de la población dominicana. Entre las fechas de 1980 y 2000 la población nacida en el extranjero aumentó en un 32%. Según el censo del 2000, del total de ha­bitantes para esa fecha en Puerto Rico, 357,390 indi­caron haber nacido fuera de la Isla. De éstos, un 66% corresponde a los nacidos en Estados Unidos, un 18% nació en la República Dominicana y un 6% en Cuba. Una de cada 10 personas que residen en Puerto Rico hoy nació fuera de la isla.

Los principales grupos étnicos residentes en la isla difieren considerablemente en sus características sociodemográficas. Las diferencias observadas colocan a estos grupos en estratos sociales desiguales; en general, los cubanos ocupan posiciones de mayor ventaja social y económica. Mientras que el grupo dominicano a su vez representa la ola de inmigrantes mayor de la última década, y que ocupa la posición más desaventajada en términos sociales y económicos. En este grupo predominan las féminas (56%); cerca de tres cuartas partes posee menos de un cuarto año de escuela superior. Por otro lado, este grupo, al com­pararlo con los estadounidenses y cubanos residentes en la isla, muestran altas proporciones de parejas separadas (5.2%) y divorciadas (11.7%) y un alto por­centaje de pobreza (45.5%).

A consecuencia de los descensos tan marcados en la tasa de mortalidad, se ha observado un aumento considerable en la expectativa de vida al nacer. Para 1960, la expectativa de vida de la población puertorriqueña era de 69 años; ya para el año 2000 aumentó a 75 años y en el 2005 alcanzó los 77 años. Se esti­ma que para el 2025 los puertorriqueños vivirán un promedio de 81 años. La mujer siempre ha mostrado mayor expectativa de vida que el hombre; para el 2005 ésta vivía en promedio ocho años más que su contraparte masculina.

Dinámica demográfica

Dinámica demográfica

Uno de los componentes de mayor relevancia para el análisis demográfico es la edad y sexo. La estruc­tura de edad de la población de Puerto Rico se ha ido transformando, de una mayormente joven a una en acelerado envejecimiento. A partir de las últimas cuatro décadas, se iniciaron en Puerto Rico cambios marcados en la estructura de edad. Entre los años de 1990 y 2000, la población menor de 15 años se redujo por 51,851 personas, mientras que la poblaci6n de 65 años y más aumentó por 84,253 personas. Para el año 2000, cer­ca del 24% de la población tenía menos de 15 años de edad, o sea, una de cada cuatro personas pertenecía a este grupo etario. Un 43.6% estaba entre las edades de 15 a 44. Tanto la población menor de 15 años como la de 15 a 44 mostraron un descenso entre los años 1990 y 2000. Sin embargo, los grupos en las edades más avanzadas, de 45 a 64 y 65 y más, mostraron una proporción ascendente. Un 21.4% de la población en el año 2000 correspondía a personas de 45 a 64 de edad y un 11.2% a las de 65 y más.

La variable demográfica de mayor relevancia para la explicación de este fenómeno es el descenso marcado en los niveles de natalidad a partir de la década de 1960. La edad promedio de población de Puerto Rico para el año 2000 era de 32.1. Esto indica que la estructura de edad del país es relativamente vieja. Para el año 1960 esta cifra era de 18.5, es decir, mucho más joven. A partir de entonces se observó un acelerado proceso que culmina con una estructura de edad avanzada durante la década del 90. Se estima que para el 2020 la mediana de edad alcanzará la cifra de 40.6. La edad mediana de la población de los 78 municipios de la isla fluctúa entre 26.9 para Villalba y 36.5 para Hormigueros. La isla no cuenta con ningún municipio que posea una estructura de edad joven, todos tienen una estructura intermedia o vieja. El 30% de la población de 65 años y más reside en cuatro municipios: San Juan, Carolina, Guaynabo y Bayamón.

Un fenómeno importante al considerar el envejecimiento de la población es la longevidad dentro del grupo de 65 años y más. El índice de longevidad (el porcentaje de la población de 65 años y más que tiene 75 años y más) indica que esta ocurriendo un envejecimiento de la población de mayor edad. Para 1990, este índice era de 41.5%, para el 2000 de 43.3% y se estima que para el 2025 alcance la cifra de 46.9%. Otro segmento trascendental de la población son los baby boomers, aquellos nacidos entre los años 1946 y 1964; este grupo representa poco menos de un millón de personas (939,552). Dicha cifra equivale a un 24% de la población de la isla. Para el año 2011 estarán entrando al grupo de 65 años y más los nacidos en la fecha que da inicio al período de los babyboomers. Uno de los elementos a considerar es que estos serán viejos más educados y saludables que la generación anterior, lo que a su vez se traduce a la posibilidad de que tengan un mayor número de exigencias individuales y sociales.

La composición de la población por sexo depende básicamente del hecho biológico que supone una mayor cantidad de nacimientos masculinos, de una mayor mortalidad del sexo masculino y de los efectos de los flujos migratorios. Según el Censo del 2000, el 51.9% de la población de Puerto Rico es femenino. La razón de masculinidad indica la proporción de hombres y mujeres. Para 1950 la isla contaba con una razón de masculinidad de 101 hombres por cada 100 mujeres. Sin embargo, a partir de esta fecha este indicador comenzó a descender hasta alcanzar un 92.8 para el año 2000. Se proyecta que para el 2025 la isla contará con una razón de masculinidad de 91.9. Este indicador varía con la edad. Al momento del nacimiento este indicador es de 105.4 hombres por cada 100 mujeres; el predominio masculino comienza a descender y el aumento relativo de mujeres se torna más marcado a partir del grupo de edad de 20 a 24 años. Para la población de 65 y más este indicador descendió marcadamente a 78.3 para el año 2000. Desde el primer minuto de vida la probabilidad de muerte es mayor para la población masculina. Luego las muertes externas (accidentes, homicidios y suicidios) y otros riesgos relacionados a los estilos de vida de la población masculina cargan con una proporción considerable de mortalidad para esta población y de manera muy particular en edades productivas.

Definitivamente, Puerto Rico experimentó durante el pasado siglo, y continúa experimentando, cambios demográficos extraordinarios. Estos cambios son los responsables del estado de la población que presen­ta la isla en la actualidad. Los siguientes elementos se destacan: crecimiento lento de la población, alta densidad poblacional, bajos niveles de natalidad y mortalidad, importantes flujos migratorios, enveje­cimiento de la población y aumento en la expectativa de vida. Todos estos eventos son el resultado de un cuadro histórico político, social y económico que ha provocado la transición demográfica en la isla. Pero más importante aún en estos momentos, resultan las inquietudes que puedan surgir sobre el futuro de­mográfico de nuestra isla, entre estas: ¿Qué efectos tendrá el lento crecimiento de la población? ¿Estamos planificando para un uso más intensivo del terreno, especialmente en los municipios más urbanizados? ¿Qué consecuencias traen las altas densidades de población? ¿Continuará en descenso la fecundidad? ¿Se puede revertir esta tendencia? ¿Qué impacto so­cial y económico tienen los flujos migratorios? ¿Qué implicaciones para el sector de la salud tienen los pa­trones de mortalidad actuales y el envejecimiento de la población? ¿El aumento en la expectativa de vida ha venido acompañado de una mejor calidad de vida? Por el momento, es importante señalar que tanto las tendencias pasadas como la situación actual tienen repercusiones de largo alcance para una mejor y más efectiva planificación en nuestra isla.

Luz E. León López
Profesora de la Escuela de Salud Pública
UPR Recinto de Ciencias Médicas

 

Autor: Proyectos FPH
Publicado: 16 de enero de 2008.

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