Cueva Ventana en el valle del Río Grande de Arecibo

Cueva Ventana en el valle del Río Grande de Arecibo

En Puerto Rico existen unas 2,000 cuevas, de las cuales se han explorado cerca de 415, según estimados hechos por geólogos, espeleólogos y exploradores. El inventario de cuevas del Departamento de Recursos Naturales y Ambientales incluye 211 cuevas, pero se han explorado otras 104 que aún no se han documentado en este inventario.

Las cuevas son la formación cárstica más conocida por su misteriosa y fascinante belleza. El término cueva se refiere a una cavidad formada naturalmente en la roca lo suficientemente amplia para que una persona pueda entrar. Además tiene bastante profundidad como para que tenga áreas en completa oscuridad. Algunas cuevas son pequeñas en tamaño y otras se extienden por millas.

Las cuevas se forman a partir de la disolución del mineral de carbonato de calcio (CaCO3) a través de la acción erosiva y corrosiva del agua ácida. La disolución del carso es el resultado de la acción de la lluvia que al recoger el dióxido de carbono (CO2) del aire y entrar en contacto con el suelo se convierte en agua acidulada. Esta agua ácida va filtrando por las fracturas y va disolviendo la roca lentamente, en un proceso que puede durar millones de años.

La mayoría de las cuevas de la Isla se encuentran asociadas a la zona cárstica (roca caliza). Esta región se extiende en mayor proporción en el norte de la isla desde Loíza hasta Aguada. En el sur se pueden encontrar en algunas áreas discontinuas desde Juana Díaz hasta Cabo Rojo. Otras formaciones calizas aisladas están en Aguas Buenas y Cayey, así como en las islas de Mona, Monito y Caja de Muertos.

El sistema de cuevas más conocido en Puerto Rico es el de Las Cavernas del Río Camuy entre los municipios de Lares, Camuy y Hatillo. Una parte de este sistema ha sido desarrollado como atracción turística conocida como El Parque de las Cavernas del Río Camuy, el cual es administrado por la Compañía de Parques Nacionales de Puerto Rico. Según los espeleólogos, el sistema del Río Camuy en su máxima creciente podría considerarse uno de los ríos subterráneos más caudalosos del mundo.

Otro de los sistemas más importantes es el de las Cuevas del Río Encantado (16.9 Km.) que se encuentra entre los municipios de Florida, Ciales y Manatí. El sistema está ubicado en el área de recarga del valioso acuífero artesiano de la costa norte, y gran parte de su caudal descarga al Río Grande de Manatí. Este sistema está considerado —entre los que se han explorado hasta ahora— como el sistema cavernario que posee uno de los pasajes sumergidos más largo que se puede atravesar por el humano.

Otros sistemas de cuevas importantes en el área norte son Cueva Sorbetos y Cueva Mata de Plátano, ambas en Arecibo. Cueva Sorbetos es considerada como la más hermosa de Puerto Rico por el tipo de formaciones (espeleotemas) en forma de sorbetos. Por su parte, Cueva Mata de Plátano se caracteriza por la gran cantidad de murciélagos que en ella habitan y la presencia continua de la boa puertorriqueña (Epicrates inornatus).

El sistema de cuevas de Aguas Buenas se extiende por un kilómetro y consiste de dos galerías principales de similar longitud. Aquí nace el Río Cagüitas, tributario del Río Grande de Loíza. En su interior se encuentran grabados de la cultura pretaína y taína. Es considerado como un refugio de vida silvestre pues se han identificado 52 especies, de las cuales el 50% son endémicas.

En el sur, se destacan las cuevas del Bosque Xerofítico de Guánica donde se conocen 11 cavidades que en general son poco extensas. Las más extensas y de mayor importancia ecológica son: cueva Murciélagos y cueva Tortuga, las cuales se desarrollan en la caliza de Ponce. Otras más pequeñas son El Negro, El Refugio, Del Manglar, Los Granados y Bosque Enano, todas en la caliza de Ponce y Cueva Las Latas que se desarrolla en la Caliza de Juana Díaz.

Entre los municipios de Peñuelas y Guayanilla se encuentra el Sistema de Cuevas El Convento con una longitud de 500 metros. El Sistema se caracteriza por la abundancia y diversidad de fauna y por ser el único en el área sur que posee un cuerpo de agua que discurre por su interior de manera permanente (quebrada El Cedro).

Espeleotemas en forma de columnas y sorbetos en el interior de una cueva

Espeleotemas en forma de columnas y sorbetos en el interior de una cueva

En el interior de las cuevas se desarrollan formaciones secundarias subterráneas llamadas espeleotemas. Ese nombre se deriva de las palabras griegas “spelaion” (cueva) y “thema” (depósito). Las condiciones ambientales de una cavidad subterránea son perfectas para la formación de espeleotemas. La mayoría de los espeleotemas están formados por el mineral calcita, que es el principal componente de la roca caliza.

En el suelo de la cueva, la descomposición de las plantas y animales muertos producen gran cantidad de bióxido de carbono (CO2). El CO2 combinado con agua produce ácido carbónico. Esta agua acidulada disuelve la calcita de la piedra caliza, y va llevando la calcita disuelta por su recorrido entre los estratos de las rocas. El agua mineralizada con calcita fluye hacia dentro de las cavidades subterráneas. Cuando la gota llega a la cavidad, parte del CO2 se pierde; y por lo tanto, la calcita se precipita en forma de cristales que dan origen a los espeleotemas. Este proceso ocurre a través de millones de años.

Los espeleotemas más conocidos son las estalactitas y las estalagmitas. Las estalactitas cuelgan del techo de las cuevas. Estas se forman cuando el agua mineralizada que se infiltra a través de la roca carbonatada deposita cristales de calcita y forma una estructura que se ensancha y alarga a través del tiempo. Las estalagmitas se levantan del piso de la cueva y son formadas por la calcita residual del agua que gotea del techo de la cueva.

El ritmo de formación de los espeleotemas es variado y depende de varios factores. Entre los más importantes se encuentran la temperatura ambiental que afecta la velocidad de descomposición de las plantas y animales (cantidad de CO2 en el suelo), y la cantidad de lluvia que caiga. Las formas de los espeleotemas son determinadas, generalmente, por cómo entra el agua a la cavidad subterránea (a través de goteo, filtración, salpicadura o escurrimiento) y cómo el agua fluye o se detiene luego que entra a la cavidad.

Hay una variedad extensa de espeleotemas. Los más conocidos, además de las estalactitas y estalagmitas, son las columnas, los sorbetos, las helictitas o excéntricas, la piedra colada o flowstone, las cortinas o tocinetas, y el coral de cueva o popcorn.

Importancia y protección del recurso cuevas

Las cuevas son ecosistemas naturales de gran valor por lo singular de los organismos que alberga. Son el hábitat de nueve especies de murciélagos con hábitos insectívoros (comen insectos) o frugivoros (comen frutas). El excremento de los murciélagos (guano) es la base de la cadena alimentaria de la cual dependen las demás especies que habitan en las cuevas. A través de la historia, la extracción de guano ha sido una fuente de ingreso por su riqueza como fertilizante rico en fósforo y nitrógeno.

Por las cuevas fluyen importantes cuerpos de agua subterráneos que constituyen importantes fuentes de abasto a la población. Sus características espectaculares son de gran valor escénico y recreativo para los visitantes. Son fuentes del conocimiento para el desarrollo de una gran cantidad de investigaciones científicas. Las cuevas poseen evidencia arqueológica, tales como petroglifos, pictografías, enterramientos, cerámicas y otros materiales de valor arqueológico e histórico. Todas estas peculiaridades hacen necesaria la protección y conservación de este recurso.

Puerto Rico cuenta con la Ley Número 111 del 12 de julio de 1985, que establece como política pública:“proteger y conservar las cuevas, cavernas o sumideros en Puerto Rico porque constituyen un recurso natural único por sus preciosas formaciones de materiales naturales; su fauna adaptada al ambiente subterráneo; su valor arqueológico e histórico; por ser conductoras y recipientes para el flujo de agua subterránea; y por proporcionar un ambiente propicio para la recreación e investigación científica”.

Además, la Ley 292 del 21 de agosto de 1999, conocida como la ley para la Protección y Conservación de la Fisiográfica Cárstica, resume la importancia de la región cárstica del norte de Puerto Rico “como uno de nuestros recursos naturales no renovables más preciados por la geomorfología y por los ecosistemas particulares que en ella se desarrollan. La región cárstica cumple funciones vitales para la supervivencia natural y social de la isla, tales como albergar una alta cantidad de especies de flora y fauna; almacenar enormes abastos de aguas subterráneas; poseer terrenos de excelente aptitud agrícola y guarda un enorme potencial recreativo y turístico atribuibles a sus cualidades naturales”.

En términos del mundo subterráneo, la región cárstica de Puerto Rico es impresionante y ofrece un amplio margen de oportunidades de estudio e investigación para la comunidad científica y la sociedad.

Autor: María A. Juncos Gautier
Publicado: 27 de agosto de 2014.

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