Orlando "Peruchín" Cepeda

Orlando “Peruchín” Cepeda

Jugador de béisbol profesional. Fue uno de los primeros peloteros puertorriqueños en formar parte de las Grandes Ligas de Estados Unidos y el segundo, tras Roberto Clemente, en ser exaltado al Salón de la Fama del Béisbol Nacional. Su carrera beisbolera se destacó por tener un buen promedio de bateo y alcanzar una gran cantidad de cuadrangulares.

Orlando Manuel Cepeda Pennes nació en el municipio de Ponce el 17 de septiembre de 1937. Fueron sus padres Carmen Pennes y Pedro “Perucho” Cepeda, un destacado jugador de béisbol de la liga isleña. Junto con su madre y hermano, acompañaban a Perucho de pueblo en pueblo durante la temporada beisbolera. También, visitaban su hogar muchos de los jugadores estelares de la Negro League Baseball que venían a Puerto Rico a jugar durante la temporada invernal. Entre éstos estaban Satchel Paige, Josh Gibson, Leon Day, Silvio García y Roy Campanella.

A sus dieciséis años, Peruchín Cepeda comenzó a jugar béisbol en la liga amateur puertorriqueña. Ese año su equipo resultó campeón , por lo que visitaron la República Dominicana para enfrentarse al equipo de estrellas de dicho país. Fue aquí que Peruchín captó la atención de Pedrín Zorrilla, dueño del equipo de béisbol invernal puertorriqueño, Los Cangrejeros de Santurce.

Zorrilla le ofreció un trabajo como ‘carga bates’ (batboy, en inglés) en los Cangrejeros de Santurce en la temporada de 1953-54, en la cual tuvo la oportunidad de ver jugar de cerca a Roberto Clemente y Willie Mays. En 1955, Zorrilla lo invitó a participar de unas pruebas para el equipo estadounidense Gigantes, que para entonces jugaban en Nueva York. Comenzó a jugar profesionalmente en las Ligas Menores tras firmar un contrato de $500.

Cepeda jugó para varios equipos de las Ligas Menores: Sandersville, Salem, Lolomo, St. Cloud, Springfield. Durante los meses de invierno, regresaba a Puerto Rico para jugar con los Cangrejeros de Santurce.

En 1957, mientras jugaba con el equipo santurcino, captó la atención de varios escuchas de los Gigantes, equipo que en ese entonces ya se había trasladado a San Francisco. En 1958, con tan sólo 20 años de edad, Peruchín ingresó a las Grandes Ligas de Estados Unidos como jugador de los Gigantes. Fue apodado “Baby Bull” para distinguirlo de su padre, quien se conocía como “Bull”.

En su primera temporada, logró conectar 25 cuadrangulares (jugada en que el bateador golpea la pelota de tal manera que le permite hacer un circuito completo entre las bases y ganar una carrera); 38 dobles (batazo que permite alcanzar dos bases); 96 carreras impulsadas (RBI, en inglés) y un promedio de bateo de .312. Esta impresionante ejecución llevó a su equipo a nombrarlo, unánimemente, Novato del Año.

Cepeda mantuvo un buen promedio durante los primeros siete años en San Francisco. No obstante, su relación con la administración era tensa, entre otras cosas, debido a que se había segregado por raza a los miembros del equipo, se les prohibió a los jugadores latinos hablar español y poner música latina en el club. En 1965, una lesión en la rodilla no le permitió participar de muchos de los juegos de la temporada. A mediados de 1966, fue trasladado a los Cardenales de St. Louis, donde adquirió el nuevo apodo de “Cha Cha”, debido a su preferencia por la música latina.

Fue en este equipo que Cepeda brilló como jugador estelar. En su primer año, fue seleccionado Jugador Regreso del Año . El 1967, resultó ser el mejor año de su carrera deportiva, luego de batear un promedio de .325 y completar 111 carreras. Este año fue seleccionado Jugador Más Valioso del Año de la Liga Nacional tras llevar a su equipo a derrotar a los Medias Rojas de Boston, alcanzando el campeonato de la Serie Mundial, es decir, la serie final de las Grandes Ligas de Béisbol, que se juega entre los campeones de la Liga Nacional y la Americana.

Los problemas recurrentes con su rodilla, provocaron su traslado a los Bravos de Atlanta, equipo con quien jugó de 1969 hasta mediados de 1972. Luego, se unió a los Atléticos de Oakland, con quienes jugó por una temporada. En 1973, los Medias Rojas de Boston lo nombraron bateador designado, regla que se estableció en la Liga Americana ese mismo año y la que estipula que el lanzador puede ser sustituido por un bateador que sólo actúa en la parte ofensiva, es decir, que sólo se dedicaría a batear. Ese año, Cepeda ganó el título de Bateador Designado del Año. En 1975, tras apenas jugar 33 juegos con los Royales de Kansas City, se retiró del béisbol.

A lo largo de su carrera deportiva, Peruchín Cepeda demostró ser un buen jugador de primera base – posición defensiva – así como un prolífico anotador de carreras y un bateador poderoso. Tuvo un promedio de bateo de .297 y completó un total de 1,365 carreras anotadas, 2,351 hits o imparables, de los que 417 fueron dobles y 379 fueron cuadrangulares.

A principios de los años ochenta, Peruchín se desempeñó como entrenador en varios equipos y como escucha de los White Sox de Chicago. En 1987, pasó a ser escucha de su antiguo equipo, los Gigantes de San Francisco. Luego, fue designado embajador y representante comunitario de dicho equipo. También, fue portavoz honorario de la Crohn’s and Colitis Foundation of America.

Tras retirarse del béisbol, tuvo varios problemas con la ley, incluido unos casos relacionados con drogas. A pesar de esto, y debido a su brillante carrera y su labor humanitaria, fue exaltado al Pabellón de la Fama del Deporte Puertorriqueño (1993) y luego al Salón de la Fama del Béisbol Nacional (1999); éste último honor lo convirtió en el segundo puertorriqueño, luego de Roberto Clemente, en ser exaltado con dicha distinción. También en este último año, el número que ostentaba en el uniforme de los Gigantes de San Francisco, el 30, fue retirado de comisión, un honor que sólo han recibido otros nueve peloteros.

 

 

Autor: Grupo Editorial EPRL
Publicado: 8 de septiembre de 2014.

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